El delirio de Turing (2)

Otra Vez, como las otras “novelas andinas” tenemos un escenario a fuera del capital, conectada por varios medios de tecnología, pero que todavía falta acceso: “Qué genio el de Albert: si la Cámara Negra hubiera sido instalada, como quería Montenegro, en La Paz, todo el mundo hubiera dirigido su odio hacia ella. En Río Fugutivo, la Cámara Negra pasa desapercibida y teje con tranquilidad su tela de atrapadora de intrigas” (213). Otra vez, tenemos una comunidad donde la modernidad y el progreso están cerrándose de todos los lados. Pero que también está bastante lejana para ser ignorada o inadvertido por el resto del país. Se describen el centro de Río Fugitivo como: “La batalla continúa: la ciudad nueva, hoy, asedia y ahoga a la vieja, la rodea por todos sus flancos y espera un descuido para lograr la victoria final” (167). Similar a la situación que hemos visto en Rumi, en El mundo es ancho y ajeno, el progreso viene si la gente la quiere o no…pero ¿si no lo quiere, hay otras opciones? Puede decir que aquí, ¿tenemos la primera victoria por la gente marginalizadas? Es verdad que el pueblo tenía una rebelión que resultó en el fin del poder neoliberal de GlobaLux, sin embargo, eso no resuelva la falta de electricidad en Río Fugitivo. A pesar de que la gente ha luchado por no tener “la ayuda” del poder neoliberal, que sí estaba beneficiando de la gente pobre (algo no nuevo en la “novela andina”) aquí, la primera victoria entre esos poderes no resuelta en una solución… Río Fugitivo va a quedar con apagones por los próximos 50 años—“una victoria pírrica” (213).  

Como las otras formas de tecnología que hemos visto en “la novela andina”, como el tren y la carretera, aquí la tecnología es digital, pero todavía no es infalible. Y también, tenemos intervención de a fuera (en este caso, una empresa italiana) que quieren intervenir—como hemos visto en Killac o en Rumi. A pesar de que, en este caso, los marginalizados tienen la ventaja tecnológica, el progreso todavía parece a lo lejos. Aunque, la rebelión aquí, por primera ves, vimos una tecnología donde los marginalizados no son los “underdogs”: “No puede negar que se halla en un país extraño: en los Estados Unidos, sería imposible que a un hacker se le ocurriera aunar fuerzas con los miembros de un sindicato. Fucking weird” (152).

Finalmente, a pesar de que la tecnología digital es el foco en esta novela, me interesa las contradicciones entre la tecnología y el progreso: “Tantos avances digitales y cada vez escribimos más, bien mirado es algo anacrónico” (185). De un lado, la falta de tecnología en la vida de Turing, quien quería hacer su trabajo interrumpido, le llego a ser ciego de los efectos de su trabajo, o la falsedad de lo que él estaba haciendo. También era la tecnología que causó ese “victoria pírrica”, lo que no valía la pena en primer lugar. Sin embargo, la continuación del “cyberhacktivismo” de Kandinsky, con “KandinskyLives”, ¿puede ser un momento de esperanza por el futuro de Río Fugitivo?

Mi pregunta para Edmundo Paz Soldán es: ¿La tecnología digital puede ser una herramienta para resolver las disparidades sociales en Bolivia? O, ¿causa formas de protesta improductivas o aún anacrónicas? (estoy pensando específicamente en los medios de comunicación en la novela—como el sitio web de Flavia, o Lana Nova).

Por ejemplo, el juez Cardona describe a Río Fugitivo como: “Ciudad que ansía tanto la modernidad que al hacerlo sus habitantes no hacen otra cosa que ser tradicionales. En un universo regido por múltiples temporalidades por cable, pero están anclados en el pasado premoderno de huelgas y protestas callejeras” (160).

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El delirio de Turing (2)

Otra Vez, como las otras “novelas andinas” tenemos un escenario a fuera del capital, conectada por varios medios de tecnología, pero que todavía falta acceso: “Qué genio el de Albert: si la Cámara Negra hubiera sido instalada, como quería Montenegro, en La Paz, todo el mundo hubiera dirigido su odio hacia ella. En Río Fugutivo, la Cámara Negra pasa desapercibida y teje con tranquilidad su tela de atrapadora de intrigas” (213). Otra vez, tenemos una comunidad donde la modernidad y el progreso están cerrándose de todos los lados. Pero que también está bastante lejana para ser ignorada o inadvertido por el resto del país. Se describen el centro de Río Fugitivo como: “La batalla continúa: la ciudad nueva, hoy, asedia y ahoga a la vieja, la rodea por todos sus flancos y espera un descuido para lograr la victoria final” (167). Similar a la situación que hemos visto en Rumi, en El mundo es ancho y ajeno, el progreso viene si la gente la quiere o no…pero ¿si no lo quiere, hay otras opciones? Puede decir que aquí, ¿tenemos la primera victoria por la gente marginalizadas? Es verdad que el pueblo tenía una rebelión que resultó en el fin del poder neoliberal de GlobaLux, sin embargo, eso no resuelva la falta de electricidad en Río Fugitivo. A pesar de que la gente ha luchado por no tener “la ayuda” del poder neoliberal, que sí estaba beneficiando de la gente pobre (algo no nuevo en la “novela andina”) aquí, la primera victoria entre esos poderes no resuelta en una solución… Río Fugitivo va a quedar con apagones por los próximos 50 años—“una victoria pírrica” (213).  

Como las otras formas de tecnología que hemos visto en “la novela andina”, como el tren y la carretera, aquí la tecnología es digital, pero todavía no es infalible. Y también, tenemos intervención de a fuera (en este caso, una empresa italiana) que quieren intervenir—como hemos visto en Killac o en Rumi. A pesar de que, en este caso, los marginalizados tienen la ventaja tecnológica, el progreso todavía parece a lo lejos. Aunque, la rebelión aquí, por primera ves, vimos una tecnología donde los marginalizados no son los “underdogs”: “No puede negar que se halla en un país extraño: en los Estados Unidos, sería imposible que a un hacker se le ocurriera aunar fuerzas con los miembros de un sindicato. Fucking weird” (152).

Finalmente, a pesar de que la tecnología digital es el foco en esta novela, me interesa las contradicciones entre la tecnología y el progreso: “Tantos avances digitales y cada vez escribimos más, bien mirado es algo anacrónico” (185). De un lado, la falta de tecnología en la vida de Turing, quien quería hacer su trabajo interrumpido, le llego a ser ciego de los efectos de su trabajo, o la falsedad de lo que él estaba haciendo. También era la tecnología que causó ese “victoria pírrica”, lo que no valía la pena en primer lugar. Sin embargo, la continuación del “cyberhacktivismo” de Kandinsky, con “KandinskyLives”, ¿puede ser un momento de esperanza por el futuro de Río Fugitivo?

Mi pregunta para Edmundo Paz Soldán es: ¿La tecnología digital puede ser una herramienta para resolver las disparidades sociales en Bolivia? O, ¿causa formas de protesta improductivas o aún anacrónicas? (estoy pensando específicamente en los medios de comunicación en la novela—como el sitio web de Flavia, o Lana Nova).

Por ejemplo, el juez Cardona describe a Río Fugitivo como: “Ciudad que ansía tanto la modernidad que al hacerlo sus habitantes no hacen otra cosa que ser tradicionales. En un universo regido por múltiples temporalidades por cable, pero están anclados en el pasado premoderno de huelgas y protestas callejeras” (160).

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II. El Delirio de Turing y el de mi reflexiones

Nunca he escrito una entrada como ésta.

Es la primera vez que decido subir la catarata de reflexiones (seguramente incompleta) que ha inundado mi cabeza a lo largo de la lectura.

Sin embargo, a pesar de mi gusto personal (que estaría en contra de una entrada múltiple como ésta) y por la presencia del mismo Edmundo Paz-Soldán, me gustaría tocar cada uno de los siguientes pensamientos/temas:

  • Circularidad. La sensación que la temporalidad del libro nos da es la de circularidad. Cada episodio es narrado un vez desde una perspectiva por ser retomado y narrado otra vez por otro personaje. Nada puede resolver (sino la últimas páginas) la sensación de falta que te atrapa en el laberinto de código que es el libro y que te acompaña desde las primeras páginas.
  • Imitatio. El espacio ficticio del videojuego, si seguimos el mismo razonamiento que está detrás del Test de Turing, existe por imitar el espacio real. Es decir, en un primer nivel, se percibe como real justamente por sus características imitatorias, y en un segundo nivel, influye físicamente en el mundo real (por ejemplo en la cuestión política y en la económica). A lo mejor ¿se trata de una narrativa catártica para el lector?
  • Identidad (desde fuera). La identidad no es solo ese vestido social e interior que cada uno de nosotros siente como únicamente suyo; sino también la máscara pirandelliana que los demás nos ponen. Un poco como le pasa a Kandinsky en la novela.  
  • Delirio gris. No solo me he hallado con los fantasmas de los personajes históricos elegidos por el autor, sino también con los ecos teóricos de Levi, Macchiavelli y Agamben entre otros. De hecho, no he podido evitar que mi cabeza se fuera al concepto de zona gris con cada uno de los personajes encontrado capítulo tras capítulo, y ¿si fuera éste el verdadero delirio? Quiero decir, se podría considerar el deliro como una locura-cuerda que lo ve todo y lo explica todo a través de unos razonamientos que no podrían ser más sensibles y ciertos  de lo que son y no podrían ver la realidad más precisamente de como ya la ven. Se trata justamente de ese delirio-cordura que percibe, describe y enseña ese espacio liminal que constituye la esencia de cada personaje. Me refiero a ese espacio conceptual que hay entre víctima y victimario (o mejor dicho entre la parte que dentro de nosotros es víctima y la que es victimario). Todo esto remite al verdadero enigma, al real código que hay que descodificar. De hecho, me gustaría explorar más este concepto en mi proyecto final y por eso querría preguntar a Edmundo ¿Hay realmente víctimas y victimarios? ¿El hecho de que todo el mundo esté caracterizado por esta dualidad no anula cada posible juicio moral? ¿Hay una razón por la cual enseñar a los lectores la doble cara de cada uno de los personajes? ¿Los hace más reales o hay una “moraleja” más profunda?

Combinaciones binarias

La caracterización y las palabras de Albert están repletas de pequeñas contradicciones. Sus primeras palabras son “Mi nombre es Albert. Mi nombre no es Albert” (31). En varios momentos de que él ve sin ver o que es “capaz…de mantener los ojos abiertos y no mirar nada” (148). Al tomar la forma de Edgar Allen Poe, nos dice que “Tenía gran fe en la razón…Y sin embargo mi narrativa abundaba en lo irracional” (146-147). Dice que “el pensamiento es capaz de pensar lo impensable” (147). Turing lo describe con un cigarrillo en la boca parado detrás de letrero de No Fumar (125). Es un muerto en vida. Una hormiga électrica (una referencia a Philip K Dick), “estoy y no estoy” nos dice (35). Estas contradicciones muchas veces están de dos estados mutuamente excluyentes.

Dos estados mutuamente excluyentes es un principio de la representación binaria. Según Wikipedia, “En informática, un número binario puede ser representado por cualquier secuencia de bits (dígitos binarios), que suelen representar cualquier mecanismo capaz de usar dos estados mutuamente excluyentes”. Puede ser que esta caracterización de Albert tenga que ver con su caracterización poshumano. Sin embargo, creo que la representación binaria y las “combinaciones binarias” forman una parte muy importante de las ideas fundamentales de la novela. Uno de los temas principales de la novela es que “la era de la información produce tanta información que termina por ahogarse a sí misma y tornarse obsoleta” (131-132). Los archivos archivan información para que desaparezca. Se deconstruye el concepto del archivo. Vemos dentro de Albert una deconstrucción en acción. Al “hablar” o pensar, sus combinaciones binarias aparecen en oposición.

Mi preguntas para Edmundo Paz Soldán es: ¿Pensaba en el binario de la informática al conceptualizar Albert u otros personajes o aspectos de la novela?

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Maravillas en el desierto de “lo real”: novela e imaginación en El delirio de Turing de Edmundo Paz Soldán (segunda parte)

En las partes segunda, tercera y epílogo de El delirio de Turing(2003) se resuelven los enigmas, códigos y nudo de la narración planteados en la primera parte. Es decir, Sáenz está dispuesto a comenzar de nuevo, luego de descubrir que su vida como Turing fue programada por Albert; después Sáenz descubre el pasado de Albert, un nazi que trabajó para la CIA; el juez Cardona asesina a Albert y a Sáenz; Ruth decide pedirle el divorcio a su esposo; Flavia se enamora, se entrega a la causa hacker y participa en la detención de Kandinsky; Ramírez-Graham atrapa a un supuesto Kandinsky; las reformas neoliberales son sofocadas y la crisis de GlobalLux merma por la lucha de la muchedumbre en las calles de Río fugitivo; y finalmente nos enteramos que Kandinsky sigue vivo porque uno de sus más fieles compañeros de lucha intercambia con él su identidad para preservar el espíritu de revolución e impactar a generaciones futuras.

Todos los personajes cuyas vidas cambian en la narrativa no hacen gran alboroto. Es decir, no hay un cambio, por radical que sea, que les provoque una gran sorpresa. Por ejemplo, cuando Ramírez Graham acompaña a los miembros de la policía para detener a Kandinsky en la Camára Negra, se dice que “So this is it […] The real thing. Esto es de verdad y no me lo estoy imaginando ni estoy viendo una película. Y sin embargo, nadie me quita que esto no es auténtico. Mejor: esto no parece tan de verdad like in the movies. Of course, un disparo en el hombre me hará cambiar de opinión. Lo real: eso que duele” (289). Desde esta perspectiva, vivir la realidad es vivir sin dolor. La realidad es una serie de formas de sentir, leer, experimentar, decodificar “lo real”, como Ramírez-Graham que lee la realidad desde las películas, a la espera de que algo “real” lo hiera. Más aún, experimentar la realidad es vivirla conforme a la rutina, a nuestras formas más elementales de interacción con el mundo. La realidad es una telaraña, nosotros moscas que se mueven en ella, a veces lento, otras rápido, pero más temprano que tarde una o más arañas nos devorarán.

Pese al fatalismo de la rutina y a la incapacidad de sentir “lo real”, hay otros personajes que parecen encontrar una línea de fuga. Luego de que la muerte de Rafael, Flavia se entrega a la cacería de Kandinsky porque ella estaba enamorada: “Rafael se lo merece […] Se había entregado a Rafael cuando ella hacía de Erin y él de Ridley. ¿Contaba? ¿Eran esos avatares extensiones de sus personalidades, o tenían una identidad independiente de ellos? Así como podemos ser nada más que conductos a través de los cuales nuestros genes logran perpetuarse, quizás no seamos más que instrumentos para que nuestros avatares se tornen realidad en una pantalla de una computadora. Ella era el avatar de un avatar” (225). Flavia llega a conclusiones similares que las de Albert, Sáenz y el Juez Cardona. Para el primero todo es “una computadora universal de Turing… Todo lógica… Todo input… Y todo output… (284); el segundo agrega que si en este sistema de control (rutina/realidad) “No hay arrepentimiento posible […] la historia es un juego de niños correctos […]” (302); y el tercero que “Todos deliramos. Sólo que el delirio de algunos es menos inofensivo que el de otros.” (303). En esta ecuación, el amor de Flavia y la salvación de Kandinsky están igual que las acciones de Cardona, Saénz y Albert: condenados al fracaso, pero sin culpa de ello. No obstante, en el balance entre estos personajes hay diferencias. Mientras Cardona, Albert y Sáenz luchan desesperadamente por encontrar una justificación y carecen de imaginación, pese a su Delirio, Flavia y Kandinsky se entregan a sus acciones sin mucha explicación pero sí con creatividad y  entendimiento. Se dice de Kandinsky al final de la novela que “Comprende un poco más por qué Baez hizo todo lo que hizo [pero] No hay tiempo para lamentaciones [justificaciones/apologías]” (312) y pronto se prepara para su nueva etapa de resistencia. Flavia y Kandinsky están mejor preparados para su porvenir que no termina con el final de la novela. Ellos están en el desierto de lo real y se construyen un mundo con imaginación y ficción (literatura). Esto es así porque la ficción, del mundo digital en su caso, y la imaginación, de ellos y de quienes los ayudaron, les dan un impulso para construir algo diferente en las ruinas de lo real, como diría Cardona antes de entrar a casa de Sáenz (291). La literatura, como la imaginación, comparten un mismo impulso, en el cuerpo, en palabras de Laurent Bove, una capacidad para permitirnos “reconocer lo que es útil o perjudicial aunque no reproduzca las figuras de las cosas tal como son en sí mismas” (63), ya que son también nuevos hábitos los que cambian el mundo.

 


Pregunta(s) para la clase interactiva:

¿Qué elemento de la narrativa fue, en su momento de escritura, el más arduo?

(opcional: ¿el epílogo era parte del proyecto original de la novela?)

 

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El Delirio de Turing 2

Primero, me encanta este libro. Fue diferente a todo lo que hemos leído en esta clase, y personalmente disfruto más los libros de misterio que las novelas tradicionales. Me pareció muy interesante que mientras 8 personajes principales fueron asesinados o presuntamente muertos (los dos hombres que se creía que eran parte de la Resistencia, Albert y su guardia, Báez, Rafael, Turing y Cardona), esto fue en mi opinión el libro menos violento de esta clase. Esto se debió principalmente al hecho de que la violencia no se describió con detalles vívidos. Además, que no gran parte del libro estaba dedicado a los asesinatos múltiples. Si bien nunca clasificaría este misterio como un ‘misterio de asesinato’, tiene elementos de ese tipo de libros, en la forma en que Flavia estaba tratando de establecer una conexión entre los dos hombres asesinados y el movimiento de Resistencia de Kandinsky. Además, Kandinsky pasó un tiempo preguntándose quién fue el responsable de matar a sus hombres más confiables y se sorprendió por el descubrimiento final.

Otra cosa que me pareció interesante sobre El Delirio de Turing fue la constante repetición de Albert de las palabras “hormiga eléctrica”. Comprendí que lo ‘eléctrico’ se refería a todos los cables conectados a máquinas que mantenían su cuerpo moribundo respirando. Pero tal vez lo ‘eléctrico’ también podría referirse a un aspecto de su personalidad, el hecho de que la energía en física está en constante movimiento, cambiando de energía cinética a energía potencial y viceversa. La parte ‘hormiga’ de ‘hormiga eléctrica’ fue más confusa para mí. Pensé que Albert, atrapado en su lecho de muerte e incapaz de hacer otra cosa que abrir los ojos y pronunciar algunas palabras, se sintió pequeño e indefenso en el mundo en general. Una conexión que hice fue entre la constante repetición de Albert de “hormiga eléctrica” ​​y cuando Flavia ve una línea de hormigas mientras se sirve un vaso de jugo de naranja: “una fila india de hormigas sale de un hueco bajo el fregadero y ataca la azucarera; Flavia las observa, las deja hacer” (272). Pensé que esta pequeña mención de hormigas en la cocina de Flavia no era una coincidencia, ya que Albert siempre dice que es una hormiga eléctrica. No estoy seguro de cuál es la verdadera conexión entre Albert y la línea de hormigas en la cocina, pero me gustaría preguntarle al autor, Edmundo Paz Soldán, si los dos tienen una conexión entre ellos (y si es así, cuál es esa conexión). Espero que haya un significado más profundo detrás de él, ya que gran parte de este libro tiene significados más profundos, y también espero que el autor pueda ayudar a establecer esa conexión.

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El delirio de Turing—mis pensamientos (parte 2)

Estoy acercando al final de El delirio de Turing, y me figuré que voy a tomar una pausa en mi lectura ahora para hacer mi blog de lo contrario serán las 11 de la noche, acabaré de terminar el libro y no me sentiría a la altura de la escritura.

Una cosa que realmente me llama la atención es el papel desempeñado por la juventud en la narrativa. Sólo puedo relacionar mis pensamientos con mis experiencias en la sociedad canadiense debido a mi exposición limitada a la sociedad latinoamericana. Nunca deja de sorprenderme lo vitales que son realmente los jóvenes en el gran esquema de cosas.

Específicamente lo que me ha traído esto son un par de casos en la novela. En primer lugar, los mensajes en línea: los formularios y acrónimos cortos utilizados para comunicar. Tengo un tiempo suficiente difícil con ellos en inglés, así que tuve que buscar estos en mi copia del libro del lingüista británico, David Crystal, Txtng The gr8 db8 que incluye un glosario de abreviaturas de texto en 11 idiomas diferentes para ayudarme a través. El lenguaje de los mensajes de texto me elude por completo, independientemente de cualquier idioma en el que se encuentra. El mandar de los mensajes de texto como un medio de comunicación es algo que evito a toda cuesta. Pero lo notable que es que las generaciones más jóvenes están remodelando el proceso de comunicación, en algunos casos con una serie de emojis, mezclando léxico de varios idiomas que unen a la comunidad global moderna junto con el lenguaje. Como una persona de GenX, trabajando en su título a la edad de 43 años, escucho nuevas palabras cada día; todavía no tengo ninguna idea cómo usar la palabra ‘lit’ correctamente.

Lo siguiente que me llamó la atención fue la persona que iba a la Cámara Negra en busca de ayuda, Flavia, la hija de Saenz/ el lector. Báez subestima el conocimiento y el poder que tiene Flavia. Creo que esto es un testimonio para la sociedad en su conjunto. Subestimamos por completo el potencial de nuestros jóvenes. Y creemos ciegamente que no pueden ser capaces de tomar decisiones, cuando realmente son sus decisiones las que determinarán nuestro mañana… no las nuestras.

Mis últimos pensamientos antes de reanudar mi lectura son de la importancia del estudio de las lingüísticas y la literatura en tándem. Sin uno, no hay otro. El lenguaje depende de la literatura para hacer uso del léxico, la gramática, la sintaxis, la semántica y la pragmática para que se cuenten los relatos, mientras que la literatura se basa en el tejar creativamente de todos estos aspectos lingüísticos con unos a los otros para crear nuevas ideas, pensamientos y cosas para analizar en clases. Y aunque no es una declaración políticamente correcta que hacer en el Departamento de la FHIS de UBC, creo que es una pena que el lenguaje y la lingüística se pasen por alto a favor de sólo la literatura. Los estudios de lingüísticas, especialmente los estudios de los idiomas extranjeras, son un elemento crítico para entender la literatura de otras culturas y de la comunidad global.

Todavía estoy rumiando en una pregunta para hacerle al señor Paz Soldán, y lo añadiré a mi blog una vez que la haya reducido. Mi pregunto para el señor Paz Soldán: ¿Cuáles eventos y/ o cosas lo inspiran más?

El delirio de Turing (Segunda semana)

¡¿QUIÉN ES ALBERT?! Al leer la segunda parte del Delirio de Turing, esta fue mi mayor reacción esta semana. Especialmente cuando llegué a la tercera parte. Para ser sincera, mientras escribo este blog todavía no he terminado completamente el libro. Pero este pensamiento me ha llevado a escribir sobre mi propio delirio personal mientras sigo leyendo. 

Cuando comencé el libro y leí el primer capítulo sobre Albert, estaba muy confundida y es el mismo sentimiento que tengo en este momento. Me hice varias preguntas: ¿Quién es este personaje? ¿Es una persona real, es decir, es un ser humano? ¿Es una computadora? ¿Es una máquina? ¿Quizás es un programa de computadora? ¿Tal vez es un robot? Inicialmente, iba a escribir sobre esto en mi primer blog, pero a medida que seguía leyendo, llegué a la conclusión de que Albert estaba en un estado vegetativo y es por eso que tenía tantos cables conectados a él y la razón porque él mismo se llama una hormiga eléctrica. Quizás todavía es, pero no estoy segura y tengo mis propias dudas. 

Después de terminar el capítulo sobre Albert en la tercera parte, donde narra su muerte, pero en realidad no está muerto me sentí aún más confundida y perdida. ¿Quizás la persona que en realidad está pasando por un delirio es el lector? ¿Quería Paz Soldán que fuéramos transportados al mundo de la literatura dentro de la historia? ¿De la misma manera que los personajes son transportados al mundo virtual desde el mundo real? Si este es el sentimiento que Paz Soldán quería que sus lectores sintieran, hizo un bien trabajo al obtener una reacción de mí. 

La identidad de Albert sigue siendo un misterio hasta este momento y claramente es algo que me está molestando. Página tras página quiero descubrir lo que realmente está sucediendo. Es como si estuviera tratando de descifrar el mensaje de este libro porque como nos a dicho el autor, “un libro sobre mensajes secretos no puede ser otra cosa sobre que un mensaje secreto” (pdf 191, 195). 

Quizás todos mis pensamientos están completamente locos y lamentaré haber escrito esto una vez que haya terminado los últimos capítulos que me quedan por leer. Estoy segura que la respuesta a la pregunta con que abrí mi blog esta semana y todas las otras preguntas que he presentado se responderán una vez que haya terminado todo el libro. ¡Al menos eso es lo que espero y ojalá que así será. 

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El delirio de Turing

¡¿QUIÉN ES ALBERT?! Al leer la segunda parte del Delirio de Turing, esta fue mi mayor reacción esta semana. Especialmente cuando llegué al primer capítulo de la tercera parte. Para ser sincera, mientras escribo este blog todavía no he terminado completamente el libro. Pero este pensamiento me ha llevado a escribir sobre mi propio delirio personal mientras sigo leyendo. 

Cuando comencé el libro y leí el primer capítulo sobre Albert, estaba muy confundida y es el mismo sentimiento que tengo en este momento. Me hice varias preguntas: ¿Quién es este personaje? ¿Es una persona real, es decir, es un ser humano? ¿Es una computadora? ¿Es una máquina? ¿Quizás es un programa de computadora? ¿Tal vez es un robot? Inicialmente, iba a escribir sobre esto en mi primer blog, pero a medida que seguía leyendo, llegué a la conclusión de que Albert estaba en un estado vegetativo y es por eso que tenía tantos cables conectados a él y la razón porque él mismo se llama una hormiga eléctrica. Quizás todavía es, pero no estoy segura y tengo mis propias dudas. 

Después de terminar el primer capítulo de la tercera parte, donde Albert narra su muerte, pero en realidad no está muerto me siente aún más confundida y perdida. ¿Quizás la persona que en realidad está pasando por un delirio es el lector? ¿Quería que fuéramos transportados al mundo de la literatura dentro de la historia, de la misma manera que los personajes son transportados al mundo virtual desde el mundo real? Si este es el sentimiento que Paz Soldán quería que sus lectores sintieran, hizo un bien trabajo al obtener una reacción de mí. 

La identidad de Albert sigue siendo un misterio hasta este momento y claramente es algo que me está molestando. Página tras página quiero descubrir lo que realmente está sucediendo. Es como si estuviera tratando de descifrar el mensaje de este libro porque como nos a dicho el autor, “un libro sobre mensajes secretos no puede ser otra cosa sobre que un mensaje secreto” (pdf 191, 195). 

Quizás todos mis pensamientos están completamente locos y lamentaré haber escrito esto una vez que haya terminado los últimos capítulos que me quedan por leer. Estoy segura que la respuesta a la pregunta con que abrí mi blog esta semana y todas las otras preguntas que he presentado se responderán una vez que haya terminado todo el libro. ¡Al menos eso es lo que espero y ojalá que así será.

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El delirio de Turing

La primera oración del epílogo me llamó la atención: “Tocan a la puerta” (307).  No sé si tiene sentido pero para mí, esto sugiere que hay más de una tocando a la puerta; pero no otra persona, sino otra identidad.  También noté que el lenguaje en toda la novela era un poco confuso y complejo por el tema de la tecnología, los códigos, etc., pero aquí en el primer párrafo, el lenguaje es súper directo: corto, simple, y natural.  Después de toda una novela llena de lenguaje centrado en la tecnología, las computadoras (cosas que se basan en sistemas y que en realidad son muy complejos), este primer párrafo nos presenta una escena simple del encuentro de los dos personas, pero las múltiples identidades.

En la misma página (307), el narrador nos dice que está sorprendido porque no conoce a nadie con ese nombre. Es casi como si estuviera acostumbrado a “conocer a las personas” por su nombre, como si su etiqueta fuera su identidad.  Ya después de que se abre la puerta, y se conocen en persona, uno dice: “- Así que usted es …”, y el otro responde: “Así que tú eres …” (307).  Es interesante que no se dicen los nombres.

Luego los dos se abrazan, y el narrador nos cuenta que Kandinsky “le extraña ese contacto físico”; que es algo nuevo, que lo que es normal para los humanos a lo largo de toda nuestra historia de repente se volvió extraño.  La forma de vivir a través de los diálogos en las salas de chat o en el Playground se había vuelto tan normal que ahora en persona no sabía qué decir ni cómo reaccionar.  El narrador luego utiliza el nombre de Báez cuando nos dice que Kandinsky “esperaba que Báez hable”: este acto de esperar que la otra persona hable no existe en el mundo en línea porque existe la falta de presión; algo que sí existe en los encuentros cara a cara.

También creo que es interesante el proceso de pensamiento y el nivel de detalle que se incluye al hablar de las padres: “Kandinsky abrazará a sus papás y les dirá que …” (312). Todo este párrafo está tan bien pensado, es como si la mente “hacker” estuviera presente en la vida fuera de línea.  Parece que hay un sentido de tension entre la vida en línea y la vida desconectada. Por ejemplo, el narrador dice: “Estará todo ese tiempo alejado de las computadoras, dejará que sus dedos descansan” (313).  Esto me pareció súper interesante, pero ni siquiera sé muy bien por qué.  Tal vez para mí destaca el alto nivel de esfuerzo y dedicación que requiere tener más de una identidad; tanto que hay que “descansar”, como en la vida real.  Es una oración que une los dos mundos, donde nos damos cuenta de que detrás de cada identidad en línea hay una persona detrás de una pantalla escribiendo.

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