{"id":109,"date":"2018-06-26T07:34:02","date_gmt":"2018-06-26T14:34:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/?p=109"},"modified":"2018-06-26T08:04:30","modified_gmt":"2018-06-26T15:04:30","slug":"24-el-mundo-al-reves-en-tres-poemas-de-luis-vidales-1926","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/2018\/06\/26\/24-el-mundo-al-reves-en-tres-poemas-de-luis-vidales-1926\/","title":{"rendered":"24. El mundo al rev\u00e9s en tres poemas de Luis Vidales. 1926"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-116\" src=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/06\/garz\u00f3n-y-collazos1-1.png\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"170\" \/><\/p>\n<p>M\u00fasica en el caf\u00e9 Autom\u00e1tico<\/p>\n<p>Los tres poemas que voy a analizar a continuaci\u00f3n fueron incluidos por Luis Vidales en su libro de poemas m\u00e1s famoso y tambi\u00e9n m\u00e1s comentado por la cr\u00edtica: <em>Suenan Timbres<\/em>. Publicado en el a\u00f1o 1926, este texto caus\u00f3 indignaci\u00f3n entre los poetas tradicionalistas colombianos, cultores de la rima cl\u00e1sica y de los temas rom\u00e1nticos y\/o modernistas. El t\u00edtulo del texto es en s\u00ed mismo sugerente: se trata de poetizar el sonido el\u00e9ctrico que realizan estos nuevos aparatos que ahora se observan en las residencias y en los edificios: los timbres. Atr\u00e1s quedaron los tiempos de las aldabas en las puertas: ahora suenan timbres en el centro de Bogot\u00e1, de la misma manera que se escucha el ruido del tranv\u00eda, de los pocos autom\u00f3viles, de las cafeteras importadas en los clubes y caf\u00e9s, de los fon\u00f3grafos y cinemat\u00f3grafos y, en fin, de una gran diversidad de aparatos tecnol\u00f3gicos que pueblan de ruidos novedosos las calles de la capital de Colombia. La tecnolog\u00eda, seg\u00fan dijimos en el caso de otros escritores vanguardistas latinoamericanos, jug\u00f3 un papel trascendental en la conformaci\u00f3n de su imaginario literario (pienso en Roberto Arlt o en Mario de Andrade, por ejemplo). Para Vidales, a su vez, esos sonidos chirriantes y disonantes de los timbres sirven para \u201cponer en tela de juicio todas las reglas est\u00e9ticas del pasado y crear formas nuevas, nuevas maneras de expresarse y expresar las nuevas circunstancias\u201d (Grunfeld).<\/p>\n<p>Empecemos, pues, con el an\u00e1lisis del poema que lleva por t\u00edtulo \u201cLa M\u00fasica\u201d, que empieza as\u00ed: \u201cEn el rinc\u00f3n \/ oscuro del caf\u00e9 \/ la orquesta \/ es un extra\u00f1o surtidor. \/ La m\u00fasica se riega \/ sobre las cabelleras. \/Pasa largamente \/ por la nuca \/ de los borrachos dormidos. Recorre las aristas de los cuadros\/ ambula por las patas \/de los asientos\/ y de las mesas\/ y gesticulante\/ y quebrada\/ va pasando a rachas\/ por el aire turbio\u201d. \u00a0Vidales, como vemos, se refiere a la orquesta del caf\u00e9 Windsor: una verdadera novedad para los espacios de sociabilidad de la \u00e9poca y un s\u00edntoma de la incursi\u00f3n de objetos y artefactos nuevos en el caf\u00e9, como grecas importadas para preparar las bebidas, billares para la entretenci\u00f3n de los clientes y fon\u00f3grafos o rocolas para escuchar m\u00fasica en caso de que la orquesta no est\u00e9 disponible. Orquesta que, de vuelta al poema, se compara con un surtidor el\u00e9ctrico que produce una m\u00fasica que no se escucha sino que se \u201criega\u201d, se desplaza, y a lo largo del poema esta se asocia con verbos que la personifican y le dan vuelo: ella recorre, ambula, gesticula y da vueltas por el caf\u00e9. La m\u00fasica, termina el texto, \u201cdesbordada\/ se expande en el ambiente.\/ Entonces todo es m\u00e1s amplio\/ y como sin orillas\u201d (Vidales). De acuerdo con la voz po\u00e9tica, entonces, esa m\u00fasica se termina desperdigando por el caf\u00e9 ilimitado y todo lo toca con su poder seductor y su naturaleza febril, col\u00e1ndose por los vericuetos m\u00e1s inveros\u00edmiles. Los sentidos, en suma, juegan en este poema y se entrecruzan en m\u00faltiples combinaciones sensoriales, potenciando la sensaci\u00f3n de un ambiente \u00edntimo, casi m\u00e1gico, en el que se repiten im\u00e1genes surreales de enso\u00f1aci\u00f3n y delirio.<\/p>\n<p>Observamos, as\u00ed, un \u201cnuevo lenguaje\u201d en la poes\u00eda colombiana de los a\u00f1os 20. \u201cComo poeta urbano\u201d, dice Briggite K\u00f6nig, \u201cVidales tematiza (\u2026) el caf\u00e9 como espacio de vida donde la mirada enajenante deforma objetos e impresiones visuales y ac\u00fasticas y los dota de una nueva sem\u00e1ntica\u201d (K\u00f6nig). El caf\u00e9, de esta manera, es para Vidales un signo de la \u201cnueva\u201d poes\u00eda. Es un lugar de vida, como dice K\u00f6nig, en donde esa \u201cnueva\u201d poes\u00eda es posible. Las sociabilidades del caf\u00e9 literario alumbran un nuevo discurrir po\u00e9tico que toma distancia del artificio modernista o de la autenticidad costumbrista. Poemas de experimentaci\u00f3n en donde el mundo queda siempre al rev\u00e9s, como en el texto que lleva por t\u00edtulo \u201cEn el caf\u00e9\u201d, en donde se lee: \u00a0\u201cEl piano\/ que gru\u00f1e metido en un rinc\u00f3n\/ le muestra la dentadura\/ a los que le pasan junto.\/ La bomba el\u00e9ctrica\/ evoluciona su luz\/ en el espejismo de mis u\u00f1as\/ y desde la mesa\/ donde una copita\/ vac\u00eda\/ finge\/ burbuja\/ de aire\/ solo -a grandes sorbos-\/ bebo m\u00fasica\u201d (Vidales). Hay aqu\u00ed, nuevamente, una especie de contrav\u00eda m\u00e1gica en donde la m\u00fasica no se escucha sino que se bebe. Antes se regaba, como en un surtidor defectuoso; ahora se consume, \u201ca grandes sorbos\u201d, bajo los gru\u00f1idos del piano. Es el ambiente del caf\u00e9 que se personifica y nos mira de frente, como estudi\u00e1ndonos. Un procedimiento similar, recordemos, al empleado por C\u00e9sar Vallejo a la hora de poetizar el Caf\u00e9 de La Regencia de Par\u00eds.<\/p>\n<p>El ser humano, entonces, en estos poemas, resulta un espejismo dudoso en donde lo que de verdad importa es la imagen reflejada. Se cambia de esta manera \u201cla perspectiva tradicional antropom\u00f3rfica por una visi\u00f3n que enfoca el rev\u00e9s de las cosas. As\u00ed, los microbios estudian al cient\u00edfico a trav\u00e9s del microscopio (&#8230;) Esta captaci\u00f3n vanguardista de lo nuevo representa en esencia un acto de creaci\u00f3n, o m\u00e1s bien una recreaci\u00f3n de la realidad a trav\u00e9s de una nueva perspectiva po\u00e9tica\u201d (Grunfeld). Los artefactos del caf\u00e9, bajo este lente, son los que miran a los hombres, no al rev\u00e9s; el piano les gru\u00f1e, la m\u00fasica se riega sobre sus cabelleras, la luz evoluciona en sus u\u00f1as, las copas fingen, todo en un escenario de excesos alcoh\u00f3licos y densas nubes de tabaco.<\/p>\n<p>Vidales, como queda claro hasta ahora, asocia al caf\u00e9 con un escenario l\u00fadico, recreativo; un espacio fascinante en los ojos del poeta, que percibe la transformaci\u00f3n entra\u00f1able de las formas, sonidos, olores y colores de esas noches de bohemia. Lugar del relajamiento y el ocio, el caf\u00e9 muta, se transforma, adquiere visos m\u00e1gicos que sirven de inspiraci\u00f3n l\u00edrica. No es casualidad, entonces, que en estos versos que analizamos palpite una suerte de experimentaci\u00f3n recreativa de la lengua. Vidales escandaliza con estos versos a los poetas tradicionalistas bogotanos, pues no solo su contenido es subversivo (poetizar, por ejemplo, la luz de una bombilla el\u00e9ctrica), sino que tambi\u00e9n la forma misma escogida por el poeta supone un desaf\u00edo a los c\u00e1nones establecidos. El <strong>poema en prosa<\/strong> \u201cTeor\u00eda de los objetos. Pl\u00e1tica en el caf\u00e9\u201d, que recuerda el texto\u00a0<em>Espantap\u00e1jaros<\/em>\u00a0(1932), de Oliverio Girondo, es una muestra de ello:<\/p>\n<p>\u201cComo veis esto es un taco y esto una bola de billar. Dos cosas distintas \u2014\u00bfverdad? Pues bien. Os digo que son iguales. La bola de billar es un taco estancado y el taco es una bola que ha hallado continuidad (\u2026)Todos los objetos est\u00e1n en potencia a su forma contraria.<\/p>\n<p>Cuando yo voy por la calle vigilo siempre mi bast\u00f3n porque me da miedo que de golpe pierda su continuidad y se vuelva una bola.<\/p>\n<p>Pero sobre todo tened presente esto \u2013 de donde se deriva lo que hab\u00e9is o\u00eddo. La l\u00ednea es una circunferencia desinflada. Y la circunferencia es una recta que ha hecho panza\u201d (Vidales 36).<\/p>\n<p>Es interesante notar, en primer lugar, la manera en que Vidales se apropia del discurso de \u201cla relatividad\u201d, ya en boga en los a\u00f1os 20, y \u201crelativiza\u201d la forma y el uso de los objetos del caf\u00e9-billar, como son la bola y el taco, as\u00ed como uno de los utensilios de la vida diaria, como es su propio bast\u00f3n. A la manera de C\u00e9sar Vallejo, en <em>Trilce<\/em> (1922), en donde el poeta peruano se apropia de un lenguaje cient\u00edfico, \u00a0aqu\u00ed Vidales incorpora los conceptos de la f\u00edsica y la geometr\u00eda para sugerir la mutabilidad de los objetos y sus pluralidades sem\u00e1nticas. El taco es una bola, y viceversa, en la medida en que la l\u00ednea recta es un c\u00edrculo, y viceversa. Y de la mano de este esp\u00edritu l\u00fadico, Vidales tambi\u00e9n hace uso de un refinado sentido del humor en este poema en prosa que desaf\u00eda claramente, en cuanto a forma y contenido, los par\u00e1metros cl\u00e1sicos de la l\u00edrica colombiana.<\/p>\n<p>La subversi\u00f3n de Vidales, por otro lado, tambi\u00e9n era pol\u00edtica. Como varios de los vanguardistas mencionados en este blog, fue militante del partido comunista a lo largo de su vida: fund\u00f3 y dirigi\u00f3 distintos peri\u00f3dicos, como \u201cVox Populi\u201d (varios de los vanguardistas latinoamericanos crearon revistas o peri\u00f3dicos para difundir su voz), que se constituyeron en medios de propaganda de su pensamiento marxista y de sus obras po\u00e9ticas (K\u00f6nig). El poeta, as\u00ed, tambi\u00e9n se encontraba pol\u00edticamente en la orilla opuesta de la mayor\u00eda de los poetas colombianos de ese tiempo, quienes eran conservadores y defensores de la religi\u00f3n cat\u00f3lica. Vidales, podemos decir al final de este an\u00e1lisis, fue sin lugar a dudas un esp\u00edritu de avanzada dentro del contexto parroquial colombiano. Atrevido, altivo, contestatario, se atrevi\u00f3 a cantarle al caf\u00e9, un s\u00edmbolo de la ciudad moderna, y en esta medida desafiar, a trav\u00e9s de sus versos, a la sociedad pacata y alambicada de los a\u00f1os 20,\u00a0descubriendo as\u00ed &#8220;un valor l\u00edrico en dominios que tradicionalmente no pertenec\u00edan a la poes\u00eda\u201d (Grunfeld).<\/p>\n<p>Poetizar el caf\u00e9, en este orden de ideas, es un indudable gesto vanguardista en la Bogot\u00e1 de los a\u00f1os 20. Luis Vidales, un poeta nuevo, da testimonio de sus noches de bohemia en un espacio nuevo: el caf\u00e9, haciendo uso de un lenguaje chocante, transgresor, radicalmente novedoso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00fasica en el caf\u00e9 Autom\u00e1tico Los tres poemas que voy a analizar a continuaci\u00f3n fueron incluidos por Luis Vidales en su libro de poemas m\u00e1s famoso y tambi\u00e9n m\u00e1s comentado por la cr\u00edtica: Suenan Timbres. 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