{"id":143,"date":"2018-08-17T11:30:16","date_gmt":"2018-08-17T18:30:16","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/?p=143"},"modified":"2018-09-25T14:48:07","modified_gmt":"2018-09-25T21:48:07","slug":"33-revista-los-nuevos-dos-contradicciones-1925","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/2018\/08\/17\/33-revista-los-nuevos-dos-contradicciones-1925\/","title":{"rendered":"33. Revista Los Nuevos: dos contradicciones. 1925."},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-144\" src=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/08\/Caf\u00e9-Real-300x130.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"130\" srcset=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/08\/Caf\u00e9-Real-300x130.png 300w, https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/08\/Caf\u00e9-Real.png 589w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-145\" style=\"font-size: 1rem;\" src=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/08\/Gran-Caf\u00e9-300x93.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"93\" srcset=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/08\/Gran-Caf\u00e9-300x93.png 300w, https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/08\/Gran-Caf\u00e9.png 589w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Publicidades de caf\u00e9s en la revista Los Nuevos<\/p>\n<p>Los cinco primeros n\u00fameros de la revista \u201cLos Nuevos\u201d, del a\u00f1o 1925, sugieren un deseo de renovaci\u00f3n de la pol\u00edtica y la literatura en Colombia, que finalmente se queda corto en sus alcances. En la revista hay denuncia, expresada algunas veces con tibieza; hay intenciones revolucionarias que se acompa\u00f1an con posturas reaccionarias. Esta especie de ambig\u00fcedad se explica a partir de la pol\u00edtica del \u201ctodo cabe\u201d que se lee en el editorial de la revista: \u201cLos Nuevos como revista amplia en cuyas columnas se pueden decir todas las verdades de cada uno de los del grupo no tiene orientaci\u00f3n espec\u00edfica\u201d. As\u00ed, teniendo en mente este \u201ctodo vale\u201d, desde que sea \u201cnuevo\u201d, la revista evidencia dos contradicciones estructurales en su l\u00ednea argumentativa. Dos contradicciones que resultaron cruciales para la vanguardia en Colombia.<\/p>\n<p>La primera de ellas tiene que ver con un choque generacional. Los Nuevos criticaban la poes\u00eda de los Centenaristas (1910) y de la Gruta Simb\u00f3lica: \u201cante el apogeo del calembour de gusto dudoso, mendigo de aticismo y de ingenio, y del chascarrillo de aguda infantilidad, es preciso reaccionar\u2026 a eso venimos nosotros\u201d. Ellos, Los Nuevos, pretend\u00edan oponer esa vieja literatura de campanario a una nueva manera de decir las cosas, para ocupar un lugar en la Vanguardia literaria y pol\u00edtica colombiana. Una Nueva generaci\u00f3n, en otras palabras, que intentaba superar a la precedente, refut\u00e1ndola, destruy\u00e9ndola y luego creando algo Nuevo: \u201cqueremos ocupar un puesto de combate en las avanzadas de una generaci\u00f3n que est\u00e1 resuelta a asumir un papel en\u00e9rgico y acaso decisivo en la vida de la Rep\u00fablica\u201d. Con este fin, entonces, echaron mano de los presupuestos vanguardistas.<\/p>\n<p>M. Garc\u00eda Herreros, en su texto \u201cLas letras en Colombia\u201d, publicado en el n\u00famero 4 de la revista, sintetiza esta b\u00fasqueda. \u201cSe buscan nuevas formas e ideas\u201d, dice el autor. La lectura de este documento es sumamente esclarecedora, pues se advierte all\u00ed que en la Bogot\u00e1 de 1925 Los Nuevos conoc\u00edan la obra de Vicente Huidobro, reconoc\u00edan el impacto que las vanguardias (usaban este t\u00e9rmino: vanguardia) ejercieron en el cono sur del continente, sab\u00edan de publicaciones como Mart\u00edn Fierro o Proa, y sab\u00edan tambi\u00e9n que las vanguardias europeas impactaron las artes en general, entre otras cosas. Un reconocimiento exhaustivo de su contemporaneidad literaria, que al final se falsea: \u201cNo se grite -como alguna vez se nos acus\u00f3- que nos proponemos instalar aqu\u00ed el futurismo, el dada\u00edsmo, el verso sin rima, sin reglas\u2026 No. No somos partidarios de escuela, ni nos proponemos iniciar ninguna tendencia\u201d. El autor, de esta manera, hace una valoraci\u00f3n positiva de las vanguardias para luego aclarar enf\u00e1ticamente que Los Nuevos no quieren hacer parte de ellas. Hay una expresi\u00f3n de tibieza, de mansedumbre: en su af\u00e1n de superar la vieja generaci\u00f3n, Garc\u00eda Herreros echa mano de las vanguardias, pero luego no se atreve a llegar a tanto. De hecho, al final del art\u00edculo llama a esa agrupaci\u00f3n futura, que \u00e9l propone, \u201cLa <strong>Falange<\/strong> del Porvenir\u201d. (REVISAR ESTE P\u00c1RRAFO: GARC\u00cdA HERREROS DECLARA UNA INTENCI\u00d3N PARECIDA A LA DE PROA; QUIZ\u00c1S, LO QUE QUER\u00cdA DECIR, ES QUE NO PRETEND\u00cdAN IMITAR)<\/p>\n<p>Las vanguardias, de esta manera, son un medio para situar los nuevos aires de la literatura mundial, y contradecir as\u00ed a los grupos literarios anteriores, pero no son el fin, de acuerdo con Garc\u00eda Herreros, que debe perseguir la literatura colombiana. El autor, en suma, echa mano de estas tendencias pero al final se asusta, se devuelve.<\/p>\n<p>Flujos y variaciones que se leen frecuentemente en esta revista, en donde conviven, seg\u00fan dijimos, m\u00faltiples discursos, diversos tonos, diferentes formas de decir. Hay referencias a una literatura tradicional, de ret\u00f3ricas pesadas (con ep\u00edgrafes de autores conservadores como Maurice Barr\u00e9s), con textos vanguardistas, arriesgados, como el cuento \u201cLos Fantoches\u201d de Luis Vidales, en donde uno de los personajes de la narraci\u00f3n se hace preguntas sobre el tema y las caracter\u00edsticas de la historia misma, a la manera de Macedonio Fern\u00e1ndez en el Museo de la Novela de la Eterna. Hay una conciencia literaria dentro de la obra literaria (realidad y ficci\u00f3n), en donde lo que de verdad importa es la literatura: \u201c \u2013Ola! Amigo! \u00bftiene usted tiempo? \u00a0\u00a0&#8211; \u00bfPara qu\u00e9? \u2013 Para que hagamos un cuento &#8211; \u00bfC\u00f3mo?\u201d.<\/p>\n<p>La segunda contradicci\u00f3n tiene que ver directamente con los caf\u00e9s. Garc\u00eda Herreros menciona que el poeta de caf\u00e9 est\u00e1 pasado de moda: \u201cEl bardo de bohemias y caf\u00e9s empieza a eclipsarse. Cada poeta es un enterado\u201d. El autor valora la labor solitaria del poeta, que adem\u00e1s es un cr\u00edtico de arte, y no se queda en su tertulia reducida sino que sale y se entera de las \u00faltimas novedades art\u00edsticas. Una afirmaci\u00f3n que, ahora bien, se contradice con la revista misma, en donde aparecen varios textos que dan cuenta del caf\u00e9 como lugar de inspiraci\u00f3n para los poetas y los personajes de los narraciones que all\u00ed se publican; tambi\u00e9n, el caf\u00e9 como un espacio en donde la mayor\u00eda de los autores Nuevos escrib\u00edan, pues hac\u00edan parte de la tertulia del Caf\u00e9 Windsor: lugar en donde circulaba la informaci\u00f3n de esa Nueva literatura. Las innumerables menciones a caf\u00e9s, incluso en publicidades, demuestra la preponderancia de estos espacios en la Bogot\u00e1 de 1925. Espacios de origen burgu\u00e9s que representaban a la Bogot\u00e1 moderna: lugares con luz el\u00e9ctrica, tel\u00e9fono, orquesta, piano, que maravillaron con su luz hipn\u00f3tica a los Nuevos poetas. Los caf\u00e9s, en 1925, no hac\u00edan parte, ni mucho menos, del pasado.<\/p>\n<p>En la revista, en suma, se leen art\u00edculos o textos literarios en donde palpita una intenci\u00f3n de novedad, de sublevaci\u00f3n con el pasado y revoluci\u00f3n en las formas, que encuentra su contracara inmediata dentro de la misma revista, con art\u00edculos que desdicen esas intenciones de avanzada y se estacionan en las viejas formas. En esta pol\u00edtica del &#8220;todo vale&#8221; tuvo cabida la &#8220;avanzada&#8221;, pero tambi\u00e9n la &#8220;retrasada&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicidades de caf\u00e9s en la revista Los Nuevos Los cinco primeros n\u00fameros de la revista \u201cLos Nuevos\u201d, del a\u00f1o 1925, sugieren un deseo de renovaci\u00f3n de la pol\u00edtica y la literatura en Colombia, que finalmente se queda corto en sus alcances. 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