{"id":53,"date":"2018-05-14T11:05:10","date_gmt":"2018-05-14T18:05:10","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/?p=53"},"modified":"2018-05-29T10:51:55","modified_gmt":"2018-05-29T17:51:55","slug":"12-coincidencias-y-diferencias-viaje-olvidado-de-silvina-ocampo-1937","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/2018\/05\/14\/12-coincidencias-y-diferencias-viaje-olvidado-de-silvina-ocampo-1937\/","title":{"rendered":"12. Coincidencias y diferencias. Viaje olvidado de Silvina Ocampo. 1937"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-54\" src=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/05\/Silvina-300x276.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"276\" srcset=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/05\/Silvina-300x276.png 300w, https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/05\/Silvina.png 508w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo el d\u00eda de su boda en Las Flores, provincia de Buenos Aires\u00a0(1940). Arriba, a la derecha, Jorge Luis Borges<\/p>\n<p>Viaje olvidado, libro de relatos cortos de la escritora argentina Silvina Ocampo, se acerca y se aleja simult\u00e1neamente a los textos que he rese\u00f1ado de otros vanguardistas latinoamericanos. Existen similitudes y diferencias evidentes.<\/p>\n<p>Por un lado, en cuanto a los puntos en com\u00fan, la autora recrea en varias de sus historias la tensi\u00f3n entre campo y ciudad a la que nos hemos referido en otras oportunidades. Pero en esta oportunidad, a diferencia de la predominancia urbana de los vanguardistas hombres, la autora sit\u00faa sus historias en casas de campo, haciendas, que se contraponen en este caso a la ciudad de Buenos Aires. Ocampo se refiere en sus relatos a escenarios en donde la naturaleza predomina, con alusiones a r\u00edos, arroyos y \u00e1rboles, que alimentan escenas surrealistas y buc\u00f3licas, con un tono nost\u00e1lgico e \u00edntimo.<\/p>\n<p>Contraposici\u00f3n que se evidencia tambi\u00e9n en la experiencia del viaje trasatl\u00e1ntico, con Am\u00e9rica de un lado y Europa del otro (incluso Asia, y el itinerario de Neruda en Residencia en la Tierra), que sugiere un nuevo espectro de tensiones de mayor alcance al de ciudad\/campo, pues refleja la din\u00e1mica vanguardista que se gesta en Europa y que nutre a estos autores en sus viajes al viejo continente, pero que de vuelta en Am\u00e9rica se re-crea a partir del contacto con el color local. Girondo y su caf\u00e9 concierto franc\u00e9s que se redefine con la milonga porte\u00f1a; Borges y el canto al sur, luego de llegar del norte; Silvina Ocampo y su alusi\u00f3n a barcos que naufragan en el viaje y la contraposici\u00f3n de personajes a ambos lados del mar. La experiencia de idas y venidas a trav\u00e9s del Atl\u00e1ntico, en conclusi\u00f3n, deja una huella indeleble en la literatura vanguardista americana.<\/p>\n<p>A su vez, Ocampo alude constantemente en su texto a cambios de estado, personajes que atraviesan umbrales: pasadizos en donde se advierte el final de un pensamiento y se atisba una nueva creencia, o en donde ocurre un desencanto que desemboca en una especie de modificaci\u00f3n de la conducta. No en vano en el texto abundan escenas de muerte, celos y traici\u00f3n; se retrata la experiencia de personajes derrotados, o de ni\u00f1os que pierden el encantamiento infantil y se acercan a un nuevo estado luego del desenga\u00f1o. Los textos, entre el ensue\u00f1o y la realidad, parecen pesadillas de alguien que est\u00e1 a punto de despertar. Un nuevo comienzo, una zona gris, de tr\u00e1nsito, que recuerda los atardeceres y amaneceres de Borges, el itinerario de Macuna\u00edma y la propuesta fundacional \u201cantropof\u00e1gica\u201d de Oswald de Andrade.<\/p>\n<p>Por otro lado, en cuanto a las diferencias, es evidente que Ocampo apela a t\u00f3picos que la alejan de los vanguardistas hombres, que he se\u00f1alado, y la acercan a Mar\u00eda Luisa Bombal, por ejemplo. Hay en algunos de sus relatos una cr\u00edtica abierta a los roles tradicionales de las mujeres de la \u00e9poca. Mujeres que se pasan la vida tejiendo, dedicadas al cuidado del hogar y a la crianza de los hijos. Mujeres que desean algo distinto a esa vida etiquetada: \u201cDetestaba los chicos. Hab\u00eda detestado a sus hijos uno por uno a medida que iban naciendo, como ladrones de su adolescencia que nadie lleva presos\u2026 La vida era un largu\u00edsimo cansancio de descansar demasiado; la vida era muchas se\u00f1oras que conversan sin o\u00edrse en las salas de las casas donde de tarde en tarde se espera una fiesta como un alivio\u201d.<\/p>\n<p>Ese mundo femenino de la conversaci\u00f3n y el tejido, de la pasividad y el t\u00e9, le sirve a Ocampo para adentrarse tambi\u00e9n en el espectro de lo dom\u00e9stico. La autora recrea lo que ocurre de puertas para adentro, en escenarios \u00edntimos, y rara vez evoluciona hacia la calle o los espacios p\u00fablicos, como he se\u00f1alado en el caso de otros vanguardistas. Es en esas casas de campo en donde conviven patrones y subordinados: jardineros, planchadoras, sirvientas, o incluso seres despose\u00eddos como hu\u00e9rfanos y t\u00edsicos, que resultan los protagonistas de estos relatos. As\u00ed, adem\u00e1s de la cr\u00edtica a la inequidad de g\u00e9nero, en el relato tambi\u00e9n se advierte una especie de conciencia social (las revoluciones socialistas palpitan detr\u00e1s), d\u00e1ndole voz a los que en otros textos vanguardistas no han tenido voz (hasta ahora). Sirva de ejemplo el relato que lleva por t\u00edtulo \u201cLas dos casas de Olivos\u201d, en donde trastocan sus papeles la ni\u00f1a de la casa rica y la ni\u00f1a de la casa pobre. Al final:<\/p>\n<p>Hab\u00eda mucho canto de p\u00e1jaros y de arroyos a la ma\u00f1ana siguiente cuando subidas las dos chicas sobre el caballo blanco llegaron al cielo. No hab\u00eda casas ni grandes ni peque\u00f1as, ni de lata ni de ladrillos; el cielo era un gran cuarto azul sembrado de frambuesas y de otras frutas. Las dos chicas se internaron adentro y m\u00e1s adentro del cielo, hasta que no se las alcanz\u00f3 a ver m\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo el d\u00eda de su boda en Las Flores, provincia de Buenos Aires\u00a0(1940). Arriba, a la derecha, Jorge Luis Borges Viaje olvidado, libro de relatos cortos de la escritora argentina Silvina Ocampo, se acerca y se aleja simult\u00e1neamente a los textos que he rese\u00f1ado de otros vanguardistas latinoamericanos. Existen similitudes [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":50589,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-53","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/50589"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":75,"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53\/revisions\/75"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}