{"id":61,"date":"2018-05-23T17:40:00","date_gmt":"2018-05-24T00:40:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/?p=61"},"modified":"2018-05-30T12:23:13","modified_gmt":"2018-05-30T19:23:13","slug":"14-cafetin-de-buenos-aires-1929-1931","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/2018\/05\/23\/14-cafetin-de-buenos-aires-1929-1931\/","title":{"rendered":"14. Cafet\u00edn de Buenos Aires. 1929, 1931"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-62\" src=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/05\/Cafet\u00edn-de-Buenos-Aires.png\" alt=\"\" width=\"273\" height=\"262\" \/><\/p>\n<p>Poster de Cafet\u00edn de Buenos Aires, tango de Enrique Santos Disc\u00e9polo<\/p>\n<p>Me he referido, anteriormente, a los caf\u00e9s de la ciudad de Buenos Aires, representados en los textos de Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo y Macedonio Fern\u00e1ndez, que he le\u00eddo semanas atr\u00e1s. Pues bien, Roberto Arlt no es la excepci\u00f3n. Sus novelas <em>Los siete locos<\/em> y <em>Los lanzallamas<\/em> incorporan referencias expl\u00edcitas al caf\u00e9 como un espacio de relajamientos masculinos. All\u00ed los hombres se detienen, sociabilizan, antes de volver a la calle.<\/p>\n<p>Una diferencia, sim embargo, distancia los caf\u00e9s de Arlt de aquellos otros que mencion\u00e9. En Arlt son cafetines: espacios del arrabal que sirven de refugio a delincuentes y a otros forajidos; para los dem\u00e1s son confiter\u00edas o caf\u00e9s literarios, bohemios, en donde no se incorpora ese plano delictivo. Los personajes de Arlt, en efecto, discurren por los bajo fondos porte\u00f1os, en donde el caf\u00e9 sustenta una escenograf\u00eda que incluye el \u201cconventillo\u201d, o casa de vecindad, en donde las personas o familias arriendan habitaciones sucias y miserables; tambi\u00e9n el cabaret y el prost\u00edbulo, delineando los suburbios pobres de una ciudad s\u00f3rdida en los a\u00f1os 1929 y 1930.<\/p>\n<p>La ciudad es un tema fundamental para los vanguardistas latinoamericanos. Lo hemos dicho varias veces ya. Pero lo que nos demuestra Arlt es que hay muchas ciudades dentro de una misma urbe. Una es la que se representa en Fervor de Buenos Aires; otra la de Viaje Olvidado; y otra la de Los Siete Locos y Los Lanzallamas. Esta \u00faltima es la ciudad de los pobres y los desgraciados; de los proxenetas y las prostitutas. El crecimiento exponencial de Buenos Aires a principios del siglo XX genera nuevos espacios para la clase alta, como el club y la confiter\u00eda, pero tambi\u00e9n nuevos espacios para los estratos populares. En este sentido, palpita en la novela de Arlt una conciencia revolucionaria, proletaria, vinculada con la primera guerra mundial y con la revoluci\u00f3n Sovi\u00e9tica. El grupo de personajes de la novela, que lidera El Astr\u00f3logo, busca un cambio social a trav\u00e9s de las armas, y hay una conciencia &#8220;roja&#8221; en esta supuesta insurrecci\u00f3n, que al final esconde un simple robo.<\/p>\n<p>El cafet\u00edn es un emblema de esa \u201cotra\u201d ciudad, desigual e injusta. El narrador de la novela lo define como una \u201ccaverna\u201d en donde se refugian desdichados y marginales; es, en suma, el lugar de la clandestinidad.\u00a0En esta medida, no es casualidad que Erdosain, el protagonista del relato, reciba en uno de estos cafetines la inspiraci\u00f3n necesaria para poder llevar a cabo su treta. Sentado en un caf\u00e9, rumiando su tristeza y su dolor, es testigo del suicidio de un individuo en una mesa vecina. M\u00e1s tarde se enterar\u00e1 de que el suicida llev\u00f3 a cabo, horas antes, un feminicidio, un crimen pasional. As\u00ed, el recuerdo de este incidente lo conduce hacia su propio final, con el asesinato de la Bizca en el conventillo que habita, y su posterior suicidio en el tren.<\/p>\n<p>Alrededor del crimen pasional se teje entonces el itinerario mismo de la narraci\u00f3n. Y es en el cafet\u00edn en donde Erdosain se inspira; \u00e9ste, el lugar de la creaci\u00f3n, de la iluminaci\u00f3n, se convierte tambi\u00e9n en emblema de la destrucci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cEn aquel cubo sombr\u00edo, de techo cruzado por enormes vigas\u201d, dice Erdosain, \u201cy que la cocina de la fonda inundaba de neblinas de menestra, una \u201cmerza\u201d de ladrones, sujetos de frentes sombreadas por las viseras de las gorras\u2026 Cu\u00e1ntas veces, arrinconado en esa fonda me la imagin\u00e9 a Elsa fugitiva con otro hombre. Y yo ca\u00eda siempre m\u00e1s bajo, y ese antro no era nada m\u00e1s que el anticipo de lo peor que hab\u00eda de ocurrirme m\u00e1s adelante. Y muchas veces, mirando a esos miserables, me dec\u00eda: \u00bfNo llegar\u00e9 a ser como uno de estos? Ah, yo no s\u00e9 c\u00f3mo, pero siempre he tenido el presentimiento de lo que m\u00e1s adelante ocurrir\u00eda\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poster de Cafet\u00edn de Buenos Aires, tango de Enrique Santos Disc\u00e9polo Me he referido, anteriormente, a los caf\u00e9s de la ciudad de Buenos Aires, representados en los textos de Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo y Macedonio Fern\u00e1ndez, que he le\u00eddo semanas atr\u00e1s. Pues bien, Roberto Arlt no es la excepci\u00f3n. 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