{"id":67,"date":"2018-05-28T12:37:57","date_gmt":"2018-05-28T19:37:57","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/?p=67"},"modified":"2018-05-29T10:35:13","modified_gmt":"2018-05-29T17:35:13","slug":"16-clemente-colling-tomando-ajenjo-en-un-cafe-de-montevideo-1942","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/2018\/05\/28\/16-clemente-colling-tomando-ajenjo-en-un-cafe-de-montevideo-1942\/","title":{"rendered":"16. Clemente Colling tomando ajenjo en un caf\u00e9 de Montevideo. 1942"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-68\" src=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/05\/ajenjo-219x300.png\" alt=\"\" width=\"219\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/05\/ajenjo-219x300.png 219w, https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/05\/ajenjo-768x1053.png 768w, https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/05\/ajenjo-747x1024.png 747w, https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/05\/ajenjo-624x856.png 624w, https:\/\/blogs.ubc.ca\/lecturas\/files\/2018\/05\/ajenjo.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 219px) 100vw, 219px\" \/><\/p>\n<p>Edgar Degas, El ajenjo (titulada originalmente &#8220;En un caf\u00e9&#8221;), 1876<\/p>\n<p>Clemente Colling, profesor de piano del narrador de esta historia, se encuentra en un caf\u00e9 de Montevideo, consumiendo ajenjo. Se trata de una imagen que filtra, desde diferentes aristas, un evidente escenario vanguardista, de origen trasatl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Es necesario decir, en primer lugar, que las vanguardias no estuvieron vinculadas exclusivamente con las letras, ni mucho menos. El caf\u00e9 era sitio de reuni\u00f3n de poetas y novelistas, pero tambi\u00e9n de m\u00fasicos, artistas y periodistas. El arte, la m\u00fasica, el cine, y tantas otras disciplinas, tambi\u00e9n fueron influidas por el surrealismo, el expresionismo, el canibalismo, etc. Movimientos claramente transdisciplinares que dejaron su impronta a trav\u00e9s de registros diversos. As\u00ed el mismo Felisberto Hern\u00e1ndez, quien se gan\u00f3 la vida como pianista durante varios lustros, para luego tomar la pluma y volcarse en la literatura. Oliverio Girondo, que incluye dibujos de su autor\u00eda como parte integral de sus poemas en &#8220;Veinte poemas para ser le\u00eddos en el tranv\u00eda&#8221;. O Salvador Dal\u00ed, asociado generalmente con el surrealismo, quien no solamente pinta, sino que tambi\u00e9n realiza esculturas, escribe guiones de cine y novelas, hace performances\u2026<\/p>\n<p>Clemente Colling, adem\u00e1s, en la imagen se\u00f1alada, consume ajenjo: una bebida alucin\u00f3gena. \u201cUna peque\u00f1a cantidad en un gran vaso y despu\u00e9s le dejaban caer lentamente agua de a gotas. Y entonces le llamaban, pernod. Era su bebida\u201d. Colling, parisino, toma ajenjo en un caf\u00e9 de Montevideo, como antes lo hab\u00eda consumido seguramente en Par\u00eds. El profesor de piano europeo instruye a su alumno americano: Felisberto Hern\u00e1ndez, como una met\u00e1fora de las vanguardias europeas que instruyeron a tantos estudiantes a este lado del Atl\u00e1ntico. El caf\u00e9, como el ajenjo, es una de las modas importadas, uno de los gestos imitativos de la vanguardia americana. Una asociaci\u00f3n que vincula al caf\u00e9 con la bohemia y el vicio, la guarida de los alucinados y los perdidos (los otros), en donde un hombre \u201cdecente\u201d no se atrever\u00eda a entrar. Si las autoridades francesas ya hab\u00edan prohibido el consumo de ajenjo en los caf\u00e9s, en Am\u00e9rica \u201cla gente de bien\u201d estaba consternada ante estos espacios de consumo de \u201csustancias psicoactivas\u201d, por parte de artistas, m\u00fasicos, poetas y otros vagos: \u201caquella tarde me dijo\u201d, menciona el narrador, \u201cque cuando la comisi\u00f3n le hab\u00eda dicho que no tomara ajenjo, \u00e9l hab\u00eda contestado que era due\u00f1o de sus actos y hab\u00eda mandado la comisi\u00f3n a rodar\u201d.<\/p>\n<p>El caf\u00e9, por otro lado, es siempre un lugar de aprendizaje, en donde se re\u00fanen los alumnos, como Felizberto Hern\u00e1ndez: aprendiz de piano, con su maestro. \u201cEn el momento que yo hab\u00eda llegado al caf\u00e9\u201d, dice el narrador, \u201cle estaba hablando al ni\u00f1o de historia [se refiere al lazarillo de Colling], estaban terminando con Napole\u00f3n\u201d. El caf\u00e9, de esta manera, es un lugar en donde circula el conocimiento; es una escuela, un foro, un concilio. Fue en estos espacios en donde las vanguardias americanas se gestaron y consolidaron, a trav\u00e9s del conocimiento mutuo de los contertulios a partir de sus obras: as\u00ed Borges con Macedonio Fern\u00e1ndez; Arlt con los de Boedo; \u00d3mar C\u00e1ceres y el caf\u00e9 Iris, etc \u00bfSin los caf\u00e9s hubieran podido existir las vanguardias?<\/p>\n<p>Los recuerdos, por \u00faltimo, son la materia prima del texto le\u00eddo. Recuerdos que se configuran en una zona liminar, como cuando dice el narrador, en la primera p\u00e1gina de la obra: \u201cno creo que solamente deba escribir lo que s\u00e9, sino tambi\u00e9n lo otro\u201d. Esa bruma que se agazapa sobre este testimonio del pasado me recuerda otros textos de mi lista de lecturas, en donde la menci\u00f3n de un tiempo anterior, primordial, se mueve a caballo entre la fantas\u00eda y la realidad de una manera c\u00f3moda. Borges y sus atardeceres y sus rosas; Neruda y sus manos y sus playas; Bombal y la niebla; una sucesi\u00f3n de recuerdos que se enturbian en el goce de la epifan\u00eda (como la magdalena de Proust). As\u00ed, la imagen de Colling en un caf\u00e9 de Montevideo consumiendo ajenjo y hablando de Napol\u00e9on, bien puede ser el recuerdo de una realidad on\u00edrica hecha de literatura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edgar Degas, El ajenjo (titulada originalmente &#8220;En un caf\u00e9&#8221;), 1876 Clemente Colling, profesor de piano del narrador de esta historia, se encuentra en un caf\u00e9 de Montevideo, consumiendo ajenjo. 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