{"id":5,"date":"2012-09-04T00:16:36","date_gmt":"2012-09-04T07:16:36","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/nachoip\/?p=5"},"modified":"2012-09-04T00:16:36","modified_gmt":"2012-09-04T07:16:36","slug":"anton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/nachoip\/2012\/09\/04\/anton\/","title":{"rendered":"Ant\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Ant\u00f3n es un cuento que permite, sin lugar a dudas y pese a su brevedad, un amplio abanico de lecturas e interpretaciones. No obstante lo anterior, quisiera centrar mi breve an\u00e1lisis en dos elementos que a su vez se entrelazan en uno: la relaci\u00f3n entre el g\u00e9nero y el trabajo en el marco de la Francia de la segunda mitad del siglo XIX.<\/p>\n<p>Como bien se sabe, la revoluci\u00f3n francesa signific\u00f3, entre otras cosas, el triunfo de la burgues\u00eda y el derrocamiento de la nobleza. El siglo XIX en general, ligado a los procesos industrializadotes transformaron totalmente la forma de concebir el ser humano. Entre las nociones trastocadas est\u00e1 sin duda las construcciones de g\u00e9nero (de lo femenino y masculino) junto con la relaci\u00f3n con el trabajo. Se pasa de una producci\u00f3n de subsistencia a una que apunta a la acumulaci\u00f3n, el intercambio y el trabajo remunerado.<\/p>\n<p>Pensemos a continuaci\u00f3n de qu\u00e9 modo se refleja lo anterior en el cuento de Maupassant. Ant\u00f3n, protagonista del cuento y quien da nombre al relato, es el due\u00f1o de la que es \u2013probablemente- la \u00fanica posada del peque\u00f1o pueblo de Tournevent. Lugar que, como da a entender el autor en las primeras l\u00edneas, s\u00f3lo se constitu\u00eda de un reducido n\u00famero de casas que eran \u201cuna especie de feudo para el se\u00f1or Ant\u00f3n\u201d. El evocar la idea del \u201cfeudo\u201d nos traslada inmediatamente a un escenario de \u201cAntiguo R\u00e9gimen\u201d, m\u00e1s a\u00fan, al comprobar que efectivamente el protagonista viv\u00eda y gozaba acorde a una l\u00f3gica laboral que no era propia de la sociedad burguesa. Este es precisamente el reproche que le hace constantemente su se\u00f1ora (la que como buena \u201cmujer burguesa\u201d no puede huir de su rol de acompa\u00f1ante): \u201cLa molestaba su alegr\u00eda, su fama de hombre campechano, su inquebrantable salud, su obesidad. <em>Le miraba despreciativamente al verle ganar dinero sin hacer nada<\/em> y al verle comer y beber por ocho\u201d. Es precisamente el hecho de que su marido no trabaje y gane dinero (al igual que en un r\u00e9gimen feudal), mientras que ella s\u00ed trabaja para ganar dinero (engordando pollos), lo que hace que ella se enfurezca.<\/p>\n<p>El momento de la par\u00e1lisis de Ant\u00f3n representa en cierta medida la saturaci\u00f3n de una forma o estilo de vida (nobiliario si se quiere) del vivir sin esfuerzo. Es precisamente en este momento en que su mujer lo lleva a transformar su masculinidad desde una percepci\u00f3n propia del antiguo r\u00e9gimen a una burguesa, el trabajo. Es all\u00ed cuando la mujer (trabajadora) debe transformar a su marido en un elemento \u201c\u00fatil\u201d. Es interesante que la paradoja que se presente sea precisamente que la \u201cutilidad\u201d de Ant\u00f3n derive de su \u201cincapacidad f\u00edsica\u201d. Mientras tuvo salud no trabaj\u00f3, pero cuando careci\u00f3 de ella debi\u00f3 hacerlo. Es precisamente esto lo que le recalca su mujer al acomodar los huevos bajo sus brazos: \u201cAnt\u00f3n, asombrado, pregunt\u00f3: -Pero \u00bfqu\u00e9 piensas? \u2013 Que sirvas de algo: incuba\u201d. En ese momento debi\u00f3 entrar bajo la l\u00f3gica del trabajo capitalista del siglo XIX, o trabaja o muere de hambre, s\u00f3lo que esta vez no es \u201cel mercado\u201d quien procede a ejecutar el castigo sino su mujer.<\/p>\n<p>Es precisamente en este momento en que se genera una transformaci\u00f3n interesante en t\u00e9rminos de g\u00e9nero. Ant\u00f3n, quien segu\u00eda un modelo aristocr\u00e1tico de vida y masculinidad, pasa a desempe\u00f1ar un papel femenino ligado a la maternidad. Sin embargo, esta maternidad no es en un sentido aristocr\u00e1tico, sino m\u00e1s bien burgu\u00e9s. Esto se evidencia principalmente en las \u00faltimas l\u00edneas del relato. Al nacer el \u00faltimo de los pollos, la alegr\u00eda del protagonista no puede ser escondida: \u201cY el gordo, borracho de alegr\u00eda, bes\u00f3 al \u00faltimo con tanta efusi\u00f3n, que a poco m\u00e1s lo espachurra entre sus labios. Quer\u00eda qued\u00e1rselo en la cama toda la noche, dominado por una ternura de madre hacia el pobre ser que deb\u00eda la vida\u201d. Sin embargo, una vez pasado el \u00e9xtasis inicial, se aprecia aquel elemento tan cotidiano en un contexto industrial, la utilizaci\u00f3n del hijo como fuerza laboral, o dicho o en otros t\u00e9rminos, la utilizaci\u00f3n de los hijos para la supervivencia de los padres y la familia. Es precisamente aquel elemento el que aparece en el \u00faltimo di\u00e1logo del texto: \u201c\u2014\u00bfMe convidas, para cuando est\u00e9n ya cebados, a comer uno con tomate? La idea sublime de comer un pollo con tomate ilumin\u00f3 el semblante de Ant\u00f3n, el Triple Ant\u00f3n, con sincero entusiasmo repuso: \u2014 \u00a1Vaya si te convido! Quedas convidado para lo que dices, yerno\u201d. Y as\u00ed fue como Ant\u00f3n, quien nunca tuvo hija ni casada ni por casar, termin\u00f3 por acceder a engullir lo m\u00e1s parecido a un hijo que hab\u00eda tenido. Por supuesto, la proyecci\u00f3n del cuento queda abierta, no sabemos si tras el parto Ant\u00f3n volver\u00e1 nuevamente a su vida aristocr\u00e1tica, lo que s\u00ed sabemos, es que al menos por el instante \u00fanico del relato, se lograron trastocar las nociones de clase y de g\u00e9nero en la posada del peque\u00f1o pueblo de Tournevent.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ant\u00f3n es un cuento que permite, sin lugar a dudas y pese a su brevedad, un amplio abanico de lecturas e interpretaciones. 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