{"id":147,"date":"2020-06-17T13:59:32","date_gmt":"2020-06-17T20:59:32","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/?p=147"},"modified":"2020-06-19T13:45:11","modified_gmt":"2020-06-19T20:45:11","slug":"cuerpo-y-fuego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/cuerpo-y-fuego\/","title":{"rendered":"Cuerpo y fuego"},"content":{"rendered":"<p>\u201cLas cosas que perdimos en el fuego\u201d de Mariana Enr\u00edquez<\/p>\n<p><em>Por Olga Albarr\u00e1n<br \/>\nPhD en Estudios Hisp\u00e1nicos de la Universidad de Columbia Brit\u00e1nica (University of British Columbia)<\/em><\/em><\/p>\n<p>El fuego, en muchas tradiciones originarias, no pertenec\u00eda a los mortales, tuvo que ser robado a los dioses. El tlacuache, en algunos mitos prehisp\u00e1nicos, fue el encargado de hacerlo. Para los griegos, fue Prometeo. Y gracias al fuego, naci\u00f3 la civilizaci\u00f3n&#8230; Y la inmolaci\u00f3n. El fuego purifica por medio de la destrucci\u00f3n, uniendo principio y fin en una misma llamarada. Quiz\u00e1 por ello provoca a un tiempo terror y fascinaci\u00f3n: permite acabar con todo en cuesti\u00f3n de segundos ofreciendo la oportunidad de un nuevo comienzo.<\/p>\n<p>En \u201cLas cosas que perdimos en el fuego,\u201d Mariana Enr\u00edquez relata tambi\u00e9n otra historia del robo del fuego a los que se creyeron en alg\u00fan momento dioses. Su cuento narra c\u00f3mo un grupo de mujeres decidieron auto-inmolarse para carbonizar toda huella de feminidad, la principal culpable de la furia machista, con la esperanza de acabar as\u00ed con el mundo viejo y encender uno nuevo en donde sus cuerpos no sean calcinados a causa de su misma corporalidad.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-149 size-large\" src=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/files\/2020\/06\/albarran_image-1024x682.jpg\" alt=\"\" width=\"525\" height=\"350\" srcset=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/files\/2020\/06\/albarran_image-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/files\/2020\/06\/albarran_image-300x200.jpg 300w, https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/files\/2020\/06\/albarran_image-768x512.jpg 768w, https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/files\/2020\/06\/albarran_image.jpg 1181w\" sizes=\"auto, (max-width: 525px) 100vw, 525px\" \/><\/p>\n<p>El cuerpo de la mujer, como sabemos, ha sido identificado con la naturaleza en la tradici\u00f3n humanista occidental (la cual ha naturalizado asimismo sus propias construcciones), mientras que el del hombre ha sido equiparado al reino de la raz\u00f3n. Cuerpo y mente, dos extra\u00f1os entre s\u00ed que mantienen una relaci\u00f3n desigual. Y la mente, dicen, es la que debe mantener al cuerpo (ese gran enigma) bajo control.<\/p>\n<p>Al igual que a la naturaleza.<\/p>\n<p>En el campo, por ejemplo, se realiza peri\u00f3dicamente una quema de rastrojos para regenerar el terreno y poder cultivarlo. O, hist\u00f3ricamente, se ha venido incendiando algunos cuerpos de mujeres para \u201cbeneficio\u201d del campo social. Como recuerda una mujer en el cuento: \u201csiempre nos quemaron,\u201d evocando la quema de brujas que durante siglos bien serv\u00eda de escarmiento y advertencia para toda (potencial) desviaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tras arder, sin embargo, la regeneraci\u00f3n puede ser simplemente una copia de lo anterior, como el Ave F\u00e9nix. O no, como sugiere la chica del subte del cuento: arde y resurge a una nueva vida en que su sensualidad y belleza han sido completamente calcinadas a manos de su marido. Ahora es un monstruo que provoca compasi\u00f3n y rechazo, pero tambi\u00e9n, como el cuento insin\u00faa, la chispa de la rebeli\u00f3n.<\/p>\n<p>Y el contagio.<\/p>\n<p>El fuego sigue acabando con la vida de otras mujeres: sus parejas (y padres) las roc\u00edan con alcohol y queman vivas. Como una \u201cepidemia\u201d que se va propagando por la ciudad, los cr\u00edmenes contra las mujeres se reproducen r\u00e1pidamente. Hasta que, en el relato, llega el contraataque y un grupo de mujeres se apropia de los modos incendiarios de sus agresores y empiezan a auto-infligirse quemaduras en hogueras rituales. Su plan es crear una nueva realidad de \u201chombres y monstruas,\u201d escapando as\u00ed a la mirada que al ser mujer las convert\u00eda en presa, adquiriendo, en un doble sentido, \u201canti-cuerpos.\u201d<\/p>\n<p>Ese nuevo mundo que propone el relato es, no obstante, perturbador. Un mundo que, como a la amiga anor\u00e9xica, si bien le permite tomar el control, le conduce a la muerte. Las alternativas que hace plantearnos el relato de Enr\u00edquez para erradicar la violencia machista tan presente en nuestras sociedades apuntar\u00edan entonces hacia otras l\u00edneas de acci\u00f3n, pues son demasiadas las cosas que podr\u00edamos perder en el fuego.<\/p>\n<p>Nuestra tarea es ahora imaginarlas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLas cosas que perdimos en el fuego\u201d de Mariana Enr\u00edquez Por Olga Albarr\u00e1n PhD en Estudios Hisp\u00e1nicos de la Universidad de Columbia Brit\u00e1nica (University of British Columbia) El fuego, en muchas tradiciones originarias, no pertenec\u00eda a los mortales, tuvo que ser robado a los dioses. 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