{"id":265,"date":"2020-07-30T02:35:08","date_gmt":"2020-07-30T09:35:08","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/?p=265"},"modified":"2020-08-05T14:51:33","modified_gmt":"2020-08-05T21:51:33","slug":"notas-a-la-ofensiva-sensible-neoliberalismo-populismo-y-el-reverso-de-lo-politico-de-diego-sztulwark-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/notas-a-la-ofensiva-sensible-neoliberalismo-populismo-y-el-reverso-de-lo-politico-de-diego-sztulwark-2\/","title":{"rendered":"Notas a La ofensiva sensible: neoliberalismo, populismo y el reverso de lo pol\u00edtico de Diego Sztulwark (2)"},"content":{"rendered":"<p><em>Estas son (otras\/m\u00e1s) ideas desparpajadas sobre la cuarta sesi\u00f3n del ciclo de lectura sobre La ofensiva sensible: neoliberalismo, populismo y el reverso de lo pol\u00edtico de Diego Sztulwark\u00a0que Ana Vivaldi organiz\u00f3 para el VK. Presento algunas reacciones a la productiva charla que se tuvo el jueves con Diego Sztulwark luego de leer la mayor parte del libro.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-248 alignright\" src=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/files\/2020\/07\/Screen-Shot-2020-07-23-at-12.36.02-AM-226x300.png\" alt=\"\" width=\"226\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/files\/2020\/07\/Screen-Shot-2020-07-23-at-12.36.02-AM-226x300.png 226w, https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/files\/2020\/07\/Screen-Shot-2020-07-23-at-12.36.02-AM.png 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 226px) 100vw, 226px\" \/>Pensar desde la crisis no es pensar sobre la crisis. Hay, al menos para m\u00ed, un saber desde la crisis que es similar a la suspensi\u00f3n \u2014o el paso hacia atr\u00e1s\u2014 de la infrapol\u00edtica, a la exposici\u00f3n de la inestabilidad de cualquier verdad fundacional de la anarqueolog\u00eda, a la imposibilidad de nombrar el cambio o el r\u00e9gimen consecutivo en el momento de \u00a0<em>interregnum <\/em>y a la semi\u00f3tica de la contrapedagog\u00eda de la crueldad. Este saber radicar\u00eda en eso que Diego Sztulwark llama experiencia plebeya, que \u201cno es la revolucionaria, porque no supone ni da lugar a una pol\u00edtica espec\u00edfica, aunque s\u00ed involucra una relaci\u00f3n expl\u00edcita y desprogramada con la propia potencia, una indecibilidad de su propio lugar en relaci\u00f3n con la axiom\u00e1tica del capital\u201d (57). As\u00ed, si la existencia (y la vida) para pensarse debe(n) dar un paso atr\u00e1s, no llenar los huecos del pasado compulsiva e inquisitorialmente, dudar de someterse a la fuerza del capital, desconfiar terriblemente del estado, pero tambi\u00e9n apostar por uno que sea restituidor, se debe a que s\u00f3lo dentro de la sensibilidad plebeya es posible ver formas de vida que desbocan la \u201craz\u00f3n\u201d del estado y la paranoia del capital. <em>La ofensiva sensible: neoliberalismo, populismo y el reverso de lo pol\u00edtico <\/em>de\u00a0Diego Sztulwark ofrece, quiz\u00e1, uno de los aportes m\u00e1s interesantes para repensar el excedente de vida (y muerte), de potencia y de deseo que ha dejado el neoliberalismo en su producci\u00f3n de subjetividades en Am\u00e9rica Latina (por su puesto, claro, con \u00e9nfasis en la historia moderna y reciente de Argentina).<\/p>\n<p>La crisis del capital no es crisis, es paranoia. La crisis del estado no lo es tampoco, es neurosis. La crisis es, entonces, el momento de los afectos, el momento de la persistencia de viejos h\u00e1bitos, o la apuesta por nuevos, es casi la antesala del vuelo de la multitud en una l\u00ednea de fuga. As\u00ed, el conatus al que se enfrenta lo plebeyo queda puesto cara a cara con la forma neoliberal. Si el neoliberalismo se ha encargado de forjar modos de vida, que son ese af\u00e1n \u201cque persigue una adecuaci\u00f3n inmediata a los protocolos de compatibilidad que ofrece la din\u00e1mica de la axiom\u00e1tica capitalista\u201d (38), entonces, cuando lo plebeyo no entra en ninguna compatibilidad, no <em>desea <\/em>afirmarse en la axiom\u00e1tica del capital, pero tampoco negarse en la neurosis del estado, s\u00f3lo queda la persistencia de colectivos, de masas, de multitudes. En este colectivo, por sus lazos comunes, por su amistad, surge tambi\u00e9n un \u201cproceso de individuaci\u00f3n alternativo al neoliberal\u201d (114) e incluso, un proceso multitudinario y ajeno al pueblo. Hay en lo plebeyo todas las potencias para desbaratar la pol\u00edtica y el mercado, y a\u00fan as\u00ed, lo plebeyo no se abalanza, en su reverso se suspende como \u201csombra y vacilaci\u00f3n\u201d, como \u201cplasticidad para atravesar el caos\u201d (136), pues el plebeyismo apunta hacia la construcci\u00f3n de un texto en bricolaje, un texto que invita a ser mal le\u00eddo, porque el exceso de potencia de lo plebeyo no se entrega ni a la red del estado, ni al axioma del capital, s\u00f3lo a la mesa del Beteleur (el Mago) donde reinan siempre diversos flujos de cuerpos de todo tipo.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en las formas de vida surge el reverso de lo plebeyo. Forma de vida, \u201ctoda deriva existencial en la cual los automatismos hayan sido cortocircuitos\u201d (38), ese \u201cmalestar que se hace carne en el cuerpo\u201d (38) es tambi\u00e9n una fecunda reelaboraci\u00f3n de esas potencias latentes de <em>la fuerza de trabajo. <\/em>As\u00ed, si el sue\u00f1o neoliberal es la posible adquisici\u00f3n y adaptaci\u00f3n de los modos de vida, de <em>los medios de producci\u00f3n<\/em>\u00a0para explotar a otros, la fuerza plebeya y\/o el momento plebeyo, recuerda siempre que la fuerza de trabajo no est\u00e1 s\u00f3lo condenada a satisfacer a aquellos que poseen las m\u00e1quinas y los mecanismos de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n social, sino que los due\u00f1os de \u00e9stos y las m\u00e1quinas mismas se alimentan de la potencia de esas aves libres como el viento, plebeyas de nacimiento, multitudinarias por h\u00e1bito. Repensar la fuerza de trabajo, como forma de vida en la crisis, invita a repensar a los anfibios del mundo, a aquellos cuerpos que entre agua y tierra, como los galeses luego de la acumulaci\u00f3n originaria descrita por Marx, est\u00e1n listos para exponer su plasticidad sin detenerse tanto en el pasado y su neurosis, pero sin someterse al narcisismo de los espejos del mercado. Esto, por supuesto, implica que la ofensiva sensible no puede negar su condena a la m\u00e1quina, su lucha con los modos de vida, ni tampoco negar su ruina, ni su pasado, ni su militancia, ni su fracaso, sino que a\u00fan ah\u00ed persisten l\u00edneas de fuga porque el fracaso revolucionario no agota el planteamiento de los problemas que se hicieron, ni la posibilidad de relanzar el <em>proyecto, <\/em>de promover esa imagen que diagrame el lugar com\u00fan de todo aquello que escapa. Aunque, claro, en estos d\u00edas, no nos queda m\u00e1s que saber que todo va para mal, que ni programa, ni proyecto satisfacen. Por otra parte, ah\u00ed, otra vez, late el reverso de lo plebeyo, que se sabe pesimista en la historia, pero se mantiene loco y necio en la ontolog\u00eda, en la materia misma de todo cuerpo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estas son (otras\/m\u00e1s) ideas desparpajadas sobre la cuarta sesi\u00f3n del ciclo de lectura sobre La ofensiva sensible: neoliberalismo, populismo y el reverso de lo pol\u00edtico de Diego Sztulwark\u00a0que Ana Vivaldi organiz\u00f3 para el VK. 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