{"id":279,"date":"2020-08-06T02:39:12","date_gmt":"2020-08-06T09:39:12","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/?p=279"},"modified":"2020-08-21T07:23:36","modified_gmt":"2020-08-21T14:23:36","slug":"soplar-arriba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/soplar-arriba\/","title":{"rendered":"Soplar arriba"},"content":{"rendered":"<p><strong>Soplar arriba, una l\u00ednea de fuga hacia la tierra: del cuento a la fotograf\u00eda y luego al cine y viceversa<\/strong><br \/>\nNotas sobre\u00a0&#8220;Las babas del diablo&#8221; <em>(Las armas secretas<\/em>\u00a01959) de Julio Cort\u00e1zar y\u00a0<em>Blow up\u00a0<\/em>(1966) de Michelangelo Antonioni<\/p>\n<p><em>Por Ricardo Garc\u00eda<br \/>\nEstudiante en el Doctorado en Estudios Hisp\u00e1nicos en la Universidad de Columbia Brit\u00e1nica (University of British Columbia)<\/em><\/p>\n<p>Al cuento \u201cLas babas del diablo\u201d (<em>Las armas secretas <\/em>1959) de Julio Cort\u00e1zar y a la pel\u00edcula <em>Blow up <\/em>(1966) de Michelangelo Antonioni, los une m\u00e1s que una relaci\u00f3n intertextual. Es decir, no es s\u00f3lo que la pel\u00edcula de Antonioni est\u00e9 <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-280 alignright\" src=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/files\/2020\/08\/Screen-Shot-2020-08-06-at-2.33.29-AM-300x161.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"161\" srcset=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/files\/2020\/08\/Screen-Shot-2020-08-06-at-2.33.29-AM-300x161.png 300w, https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/files\/2020\/08\/Screen-Shot-2020-08-06-at-2.33.29-AM-768x412.png 768w, https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/files\/2020\/08\/Screen-Shot-2020-08-06-at-2.33.29-AM.png 919w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>inspirada en el cuento de Cort\u00e1zar, sino que ambos textos comparten ciertas interrogantes enrevesadas en ese marco tejido por la modernidad que se extiende hasta nuestros d\u00edas. Estos textos se preguntan por las posibilidades de un cuento (Cort\u00e1zar) y una pel\u00edcula (Antonioni); por el rol de los productos art\u00edsticos en las sociedades capitalistas post segunda guerra mundial; por el rol del escritor, fot\u00f3grafo y cineasta; y por el rol de aquellos que participamos de la lectura o del cine. As\u00ed, ambos textos son autorreferenciales, juegos de espejos. Con esto, claro est\u00e1, no es que otras lecturas no sean posibles ni necesarias, sino que la autorreferencialidad de ambos textos y sus implicaciones son las condiciones condicionantes de todas las dem\u00e1s lecturas.<\/p>\n<p>Hay m\u00e1s semejanzas que diferencias entre ambos textos. Desde el inicio de \u201cLas babas del diablo\u201d la preocupaci\u00f3n central del narrador (o narradores) est\u00e1 en saber c\u00f3mo contar o relatar una fotograf\u00eda: \u201cNunca se sabr\u00e1 c\u00f3mo hay que contar esto, si en primera persona o en segunda, usando la tercera del plural o inventando continuamente formas que no servir\u00e1n de nada\u201d. Esto es, si la fotograf\u00eda, por la potencialidad de sus im\u00e1genes, agota al lenguaje \u2014dem\u00e1s est\u00e1 decir que una imagen vale m\u00e1s que mil palabras\u2014, \u00bfpor qu\u00e9 empe\u00f1arse en darle una <em>narraci\u00f3n <\/em>a una fotograf\u00eda? Igualmente, las letras de los cr\u00e9ditos que inauguran <em>Blow up <\/em>ya sugieren una dificultad al <em>contar en im\u00e1genes, <\/em>pues dentro de la <em>plasticidad <\/em>del lenguaje, una multiplicidad de im\u00e1genes se mueve. El cine mina cualquier sistema de escritura y m\u00e1s a\u00fan la escritura, en los cr\u00e9ditos, se proyecta siempre sobre una suerte de meseta (en el caso de los cr\u00e9ditos, un llano verde, quiz\u00e1s el mismo que aparece el final del filme). Si la narraci\u00f3n de una foto no puede ser en su totalidad, porque los sistemas ling\u00fc\u00edsticos no bastan, la <em>narraci\u00f3n <\/em>cinematogr\u00e1fica, por su parte, ya parece exceder el espacio de la fotograf\u00eda y de la escritura. Si la foto supera a la escritura, el cine supera a la fotograf\u00eda. No obstante, en el arte no hay superaciones definitivas, s\u00f3lo repeticiones, semejanzas, saltos, aceleraciones, intensidades y de vez en cuando algunas diferencias. Estas caracter\u00edsticas son, precisamente, las que sobresalen y se tejen entre \u201cLas babas\u2026\u201d y <em>Blow up<\/em>. As\u00ed, entre ambos textos se retrata el complicado lugar que ocupa la ficci\u00f3n escrita y el cine en contextos tan cercanos pero tan separados por una serie de intensidades y coordenadas afectivas.<\/p>\n<p>No hay sino 7 a\u00f1os entre ambos textos. A\u00fan as\u00ed, ambos parecen estar hablando de contextos hist\u00f3ricos muy diferentes. Dem\u00e1s est\u00e1 decir que Cort\u00e1zar escribe sobre fotograf\u00eda pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Robert Walser \u2014quiz\u00e1 el escritor <em>paseante <\/em>(y no fl\u00e2neur) por antonomasia\u2014 que capturaba en su prosa la vida cotidiana; y que Antonioni dirige y piensa el cine en las \u00e9pocas aceleradas y turbias de los sesenta, cuando cada noche era la posibilidad de aperturas de m\u00faltiples l\u00edneas de fuga. En este sentido, ambos textos evocan una misma posici\u00f3n en la modernidad pero afectada a diferente intensidad. En Cort\u00e1zar, la fotograf\u00eda tiene siempre una segunda oportunidad de volver a ayudar al ni\u00f1o que se encuentra preso de la muerte para devolverlo a \u201csu para\u00edso precario\u201d. Esta segunda oportunidad debe ser entendida como la posibilidad cr\u00edtica que tiene el \u201carte\u201d al escribir sobre fotograf\u00eda e incluso al tomar fotograf\u00edas, sea de forma amateur o profesional. El problema es que despu\u00e9s de esta posibilidad cr\u00edtica, o luego de tratar de bombear agua fuera del barco que se hunde, como dijera Benjamin, la fotograf\u00eda y todos los que se relacionan con ella quedan a la sombra del diablo, de esa figura de boca de \u201clengua negra\u201d, que despu\u00e9s borra todo en un perfecto foco. Luego de este momento traum\u00e1tico, fotograf\u00eda, cuento, escritor, fot\u00f3grafo y espectador\/lector tienen derecho a deleitarse en el cielo, en ese paisaje que siempre ha estado entre par\u00e9ntesis en el cuento, detr\u00e1s de las fotos y de los textos, pero que al final de la desgracia causada por ese monstruo baboso y diab\u00f3lico adquiere un mal sabor, una mirada m\u00e1s, otra falsedad m\u00e1s.<\/p>\n<p>Antonioni por otra parte, no sucumbe ante el diablo. Los acelerados minutos de la antepen\u00faltima secuencia de la pel\u00edcula \u2014que pueden ser le\u00eddos como el enfrentamiento del fot\u00f3grafo de <em>Blow up<\/em> con <em>el diablo, <\/em>situaci\u00f3n que comparte con el fot\u00f3grafo de \u201cLas babas\u2026\u201d\u2014, contrastan con la calma, la pausa y el silencio del final del filme. Thomas, ese nefasto fot\u00f3grafo, deja de dar \u00f3rdenes, deja de creer que salv\u00f3 a alguien al tomar fotograf\u00edas, y al contrario se deja llevar por el juego sencillo de la pantomima. Thomas acepta el juego de la pantomima porque el cine <em>regresa <\/em>a la imagen a su estado de transferencia afectiva l\u00fadica \u2014aunque tambi\u00e9n haya transferencias violentas en esto, claro. Si el cine tiene un origen, \u00e9ste es an\u00e1logo al de la pantomima, pues una imagen no tiene palabras, pero s\u00ed ruidos, sonidos y afectos. Mientras que Roberto Michel, en \u201cLas babas\u2026\u201d, se convence de la posibilidad de segundos escapes, pero de la condena de todo aquel que garantice la fuga de los \u201coprimidos\u201d. Thomas, en <em>Blow up, <\/em>por su parte, no s\u00f3lo <em>explota <\/em>el dilema al que se enfrenta Michel y Cort\u00e1zar, pues no es ya el paisaje el que aparece en la <em>instancia narrativa <\/em>de forma repentina, sino que es Thomas el que se desvanece en una superficie cinematogr\u00e1fica luego de <em>dar un paso hacia atr\u00e1s. <\/em>Si el arte tiene un lugar en la sociedad capitalista, no es s\u00f3lo el de bombear agua fuera de la nave que se hunde, sino el de dejar de apuntar a las nubes para emprender <em>la l\u00ednea de fuga <\/em>ya no hacia el cielo, sino hacia la inmensidad de la tierra, pues el artista, despu\u00e9s de todo es una columna que hiere el cielo con su frente pero con sus manos, pies y pecho, tangencialmente y en movimientos hacia atr\u00e1s, transforma silenciosamente el mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Soplar arriba, una l\u00ednea de fuga hacia la tierra: del cuento a la fotograf\u00eda y luego al cine y viceversa Notas sobre\u00a0&#8220;Las babas del diablo&#8221; (Las armas secretas\u00a01959) de Julio Cort\u00e1zar y\u00a0Blow up\u00a0(1966) de Michelangelo Antonioni Por Ricardo Garc\u00eda Estudiante en el Doctorado en Estudios Hisp\u00e1nicos en la Universidad de Columbia Brit\u00e1nica (University of British &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/soplar-arriba\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;Soplar arriba&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":58235,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[23,30],"class_list":["post-279","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-blog","tag-film","tag-photography"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/279","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/wp-json\/wp\/v2\/users\/58235"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=279"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/279\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":328,"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/279\/revisions\/328"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=279"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=279"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ubc.ca\/virtualkoerners\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=279"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}