Renace La Literatura…

Borges no es un hombre, es una vasta literatura. Eso mismo dijo Borges sobre Quevedo, pero se lo podemos aplicar a Borges también. O podriamos decir que Borges es todas las literaturas y es así mismo todos los escritores y escritoras de la historia. Borges abrazó todas las tradiciones y todos los estilos de pensamiento y de expresión. Fueron pocos los temas o autores que se le escaparon a su maquinaria inventiva. Su obra abarcó los egipcios, los chinos, los noruegos, la Biblia, las literaturas inglesa, alemana, argentina, las mitologías, Stevenson, las clasificaciones científicas, la geografía, otras artes como el cine, fashion, el infinito, la teología, Chaucer, seudónimos, dobles, amigos escritores, pocas mujeres, lo sagrado, el canon literario, Buenos Aires, la memoria, la inmortalidad, Kafka, la historia, espejos, Martín Fierro, hechiceros, tigres, el lenguaje, La Historia, los patios, Schopenhauer, etc., etc.

Mi principal reflexión será reconocer el gigantesco impacto de Borges en la literatura mundial desde la publicación de Historia Universal de la Infamia en 1935. Hay que estarle agradecido a Borges. En algún momento antes de 1935 él se dio cuenta que La Literatura se había agotado ya. La Metamorfosis (1915)  de Kafka ya anunciaba la alienación del hombre. Ulysses (1922) confirmó uno de los efectos terribles de la alienación humana: el quiebre y la fatiga infinita del lenguaje y la literatura misma. Esperando a Godot (1953) ya representa el silencio total, la muerte del lenguaje. Borges está entre estos extremos pero en lugar de asistir al funeral del lenguaje, le ocurre a Borges una epifanía que cambiará la literatura latinoamericana de las siguientes décadas, y que cambiará tal vez la literatura mundial de toda la segunda mitad de siglo. Lo peculiar en Borges es que él mismo reconocía que no hay nada nuevo bajo el sol, que todo está ya dicho y que en realidad la historia de la Historia y del Universo mismo se condensan en unas cuantas metáforas. Y sin embargo, no todo estaba destruido. Aún quedaba de pie el mundo de la ficción. Si bien el lenguaje ya no reflejaba nada, lo cierto era que la ficción misma, la imaginación pura, estaba todavía en existencia. Es decir, Borges entendía que se había roto ya el lazo entre realidad y ficción que muchos autores utilizaron antes y después de él: Rulfo (vida y muerte), Alejo Carpentier (lo real maravilloso), Cortázar (la realidad que brota de las cosas mismas), García Márquez y su mundo re-inventado, re-fundado, re-mitificado, entre otros.

Borges se percató que aunque el lenguaje ya había perdido su poder significador y simbólico para hablar de la realidad, lo cierto era que aún quedaba la literatura misma para hablar de sí misma. Hay que reconocer esto en Borges: con él se inicia un nuevo capítulo en la historia de la literatura y de las ideas. Y esta es la clave Borgeana: crear un mundo absolutamente ficticio que se auto-construye, se auto-referencia, y luego se auto-destruye, o bien, se abre como un abanico de posibilidades que se bifurcan en otras posibilidades, etc…, sólo para empezar otra vez. Así están estructurados la mayoría de sus cuentos: alguien cuenta una historia en donde hay un elemento sagrado, absoluto o místico. Cuando se posee (si es que se posee) este objeto místico, llámese moneda o Aleph, o Libro, entonces viene la experiencia de frustración y de silencio. Se ha comprendido que el absoluto no es aprehensible y tampoco es comunicable. Los cuentos de Borges no giran en torno a lo fantástico y lo no fantástico, como en Rulfo y Cortázar, sino en torno a una infinita progresión de citas de citas de citas. La literatura en Borges se ha independizado de la realidad y lo ha hecho a través de la literatura misma:

“Desvarío laborioso y empobrecedor ese de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. Mejor  procedimiento es simular que esos libros ya existen y ofrecer un resumen, un comentario.” La literatura en Borges se ha visto a sí misma y ha emprendido la construcción de su propia realidad, autosuficiente, llena de sentido, pero que termina derrumbándose o esfumándose como la infinita arena se escurre de nuestras manos. (Ficciones)

Pero al hacer esto, Borges ha encontrado nuevos caminos de interpretación y de escritura, ha renovado a la literatura y al lenguaje mismos. No es necesario ya crear una tensión entre realidad y ficción. En Borges realidad y ficción son la misma cosa. La ficción crea una realidad, y a su vez esta realidad cobra vida y se independiza de su padre creativo, la ficción. Pensemos en Tlön por ejemplo o en el mapa del tamaño del Imperio. La realidad ficticia termina por tragarse la realidad anterior, que también es ficticia, y entendiendo que la ficción es lo único ‘real’ que existe. La ficción tiene potencialidad infinita, al menos así Borges parece haberlo demostrado. Si Darío renovó el lenguaje poético, Borges renovó el lenguaje de la prosa, y también renovó el estilo, la retorica literaria, introdujo nuevos temas literarios, entre otros logros. Como dije, en Borges caben todas las literaturas del mundo y cualquiera de ellas es un buen pretexto para escribir un mini cuento o ensayo, como lo hizo tantas veces. Por estas renovaciones hay que agradecerle.

El Espejo y La Máscara o Sobre La Muerte de La Escritura

¿Y ahora quién

podrá ayudarnos?

No contaban con mi astucia

                                                                                                                                                                                                                         ?

¿Dios mío, qué ha pasado con nuestro Poeta-Borges? Ese demiurgo magnífico que creaba al plagiar, que nos regalaba universos enteros hechos de bibliotecas y palabras, ese que le encontraba precursores a Kafka, ese que se comparaba a sí mismo con Homero, Dante, Shakespeare y Joyce. ¿Qué le sucedió a esa máquina de citas y alusiones a obras apócrifas? Por favor alguien dígame qué aconteció con ese que quería escribir el Quijote. ¿Dónde está esa multiplicación infernal de la realidad a través de los espejos, laberintos y jardines? ¿Dónde, oh Señor Todopoderoso? …yo les suplico, no me digan no me digan que el lenguaje se ha desgastado ya y sólo reina el silencio, el maldito silencio               Oh, pero esperad, en el silencio se esconde la Belleza, sí, creo que esa es la salvación. Sí, sí, la belleza metafísica, la de los Griegos, claro, ah ya ya, recuerdo recuerdo…salir de la caverna, qué lindo se ve afuera…la Belleza es el Bien y el Bien es Dios, claro está, Platón…qué olvidadizo estoy estos días, ¿no es cierto? Ahí está Wittgenstein y los místicos españoles para atestiguar, ¿no es cierto?…Es necesario acabar con el lenguaje entonces, fulminarlo, sólo para que vuelva a significar. La Literatura ha fenecido…Amigo Daderto, que dramático (aunque poético,eso sí) está hoy, ¿qué le pasa? ¿Quiere un poco de mate? Borges sigue siendo Borges, maravilloso y maravillante, como siempre…A ver Borges, mejor hablá vos, sí, sí, sobre El Libro de Arena, tu último libro, sí, ¿es un espejo verdad?…si, mira, pues es obvio el tema del tiempo, también la escritura o re-escritura, la memoria, el poder de las palabras, todo eso que me ha obsesionado desde Historia Universal, que es en realidad mi única gran obra…Es lo que vos hacés, ¿no es cierto?…estás pensando en tus viejos cuentos, tus viejas glorias y los estás re-escribiendo en los 70s…¿no es cierto?…pero ya Borges, dejá dejá hombre, hasta las Utopías están cansadas ya…Ese lenguaje de los 20s ya no es el mismo Borges, vos lo sabés, ya se ha extinguido, sí, si ya sé, hombre, eres el más grande del idioma español…es que se ve tan lejano y quiero recuperarlo… ¿Qué ha pasado Borges? ¿Arrugas ontológicas? ¿No te has dado cuenta? Sí, ya no eres el mismo, las vanguardias, sí, ya pasaron de moda, hombre, Bueno, pero aún Soy Borges, que no se te olvide, soy un Estilo, ya es fácil para mí hacer esto, es mecánico. Un estilo, ¿vos? ¿Pero qué decís boludo? Todo acaba por corromperse…por gastarse…incluso los estilos, les grand narratives, La Historia, todo, ¿no es cierto?…a ver pelotudo, ya háblanos de ese cuento, donde repites lo mismo y lo mismo una vez más…bueno, ya, no te sulfures Amigo Alterio, con calma y nos amanecemos…!qué bonito cuchillo tenés fajado en la cintura¡…mira, el lenguaje es lo único que me mantiene a flote, yo sólo Soy una Palabra…Soy Borges, pero nada más…¿entendés? ¿no es cierto?…escucha atento que voy a dictar, recordás que me gustan los espejos, ¿no es cierto?…y también las tierras lejanas, ¿no es cierto?…y los mitos y las máscaras, ¿no es cierto?..Mira Amigo Alterio, lo que yo quise hacer en este cuento del Espejo y La Máscara es básicamente convencer al distraido lector de que no todo está perdido, que hay una posible salvación, ¿me entendés o te lo explico otra vez?…que el lenguaje todo lo puede, y que aunque no podemos ver La Belleza de frente (a riesgo de quedarnos ciegos) sí podemos en cambio vislumbrar su figura, sus difusos contornos, en particular, el poema tiene ese don maldito…es un regalo delicioso de los dioses del ocaso…en este relato, El Alto Rey (que después ya no es tan alto y acaba de mendigo) le encarga al poeta que congele en palabras sus victorias y sus loas..El poeta hace uso de sus avanzados conocimientos  de  rima y métrica, aprendidos en una universidad de Estados Unidos, y compone un poema muy excelso, pero que se queda corto en cuanto a inspiración y sentimiento; trata una segunda y una tercera vez, hasta que finalmente La Belleza lo visita…esto es, Amigo Alterio, lo que quise decir con este cuento, hablar del poder de la escritura, y a la vez de la imposibilidad de la escritura…¿te fijaste que el poema del poeta empezó largo y terminó pequeñito?…el tercer poema del poeta era de sólo una línea, pero contenía La Belleza, cosa que es vedada a los hombres, y hay siempre un precio que pagar por ver La Belleza: la locura, la muerte, por mencionar algunos castigos…el poeta, que no tenía posesiones, se suicida, El Rey Alto renuncia a su reino y se convierte en mendigo…ya se no puede ser el mismo de antes…entonces, Amigo Alterio, el poema es un vehículo místico, y con un poder que es capaz no sólo de derrumbar un reino y la sociedad entera, sino de mostrarnos lo otro, la otrэdaⱭ, es como la muerte de la escritura, pero es también la revelación de la Verdad a través de la escritura…¿me entendés? Ya no te lo explico otra vez.

Ironía y Narración: Comparación entre Los Dos Duelos.

El Informe de Brodie (1970) contiene dos cuentos con títulos similares: ‘El Duelo’ y ‘El Otro Duelo.’

En estos dos relatos se aprecian aspectos análogos: la rivalidad entre dos personas (Silveira-Cardoso, Marta-Clara), el tipo de narrador, la oralidad, la muerte como desenlace y la ironía como estilo retórico. En ‘El Duelo’ es muy clara la postura irónica del narrador, mientras  que en ‘El Otro Duelo’ la actitud de éste es un poco más sobria y reservada, más ‘objetiva’ si se quiere, pero irónica al fin y al cabo. Deseo explicar a continuación esta similitud estilística.

En ‘El Duelo’ el narrador es omnisciente, puesto que controla todo el proceso narrativo, sin embargo, el cuento inicia de una manera curiosa. El narrador nos dice que la historia que va a referir le fue contada por una tal ‘señora Figueroa’, que es una de sus ‘protagonistas.’

Esto le da un tinte enigmático al relato, y también, como es de pensar, nos  indica, tal vez, que la señora Figueroa tendrá una voz clara, real, dentro de la historia, lo cual no sucede. Para complicar las cosas, se nos dice que la señora Figueroa no solo le contó al Narrador-Borges la historia misma que el Narrador-Borges nos va a contar, sino que también le refirió
a éste la ‘labor de Henry James.’ Es decir, esta señora Figueroa es un
personaje muy importante, pues parece tener mucha información relevante no sólo sobre Henry James sino sobre la historia misma que se nos va a contar.

Algo también curioso aquí: después de mencionar a la señora Figueroa, el Narrador-Borges confiesa que va a ‘dictar’ esta historia. Esto ilustra el aspecto oral de la narración misma y su relación con la Literatura.
Dictar significa no sólo que hay alguien escuchando al ‘dictador’
o ‘dictante’ sino que ese alguien lo va a poner en lenguaje escrito (o no) y
que esta historia se va a seguir metamorfoseando por toda la eternidad.
Narrador-Borges recibe la historia y él la transfiere al siguiente receptor-narrador, que hará lo mismo.

Lo anterior no tiene nada de particular, puesto que nos hace pensar que el Narrador-Borges le va a dar la palabra a la señora Figueroa para que ésta refiera la historia o al menos participe de alguna forma, lo cual no es así. La pregunta que surge es ¿para qué entonces mencionar a la
señora Figueroa como una protagonista cuando ésta no tiene voz ni presencia real!!?

La respuesta a esta pregunta nos la dan los siguientes párrafos. En éstos, y demostrando la imprecisión de los datos aportados al Narrador-Borges , se aprecian frases como: ‘Alguien’, y ‘Según los  c orresponsales’ . Es decir, el Narrador-Borges toma distancia en cuanto a la veracidad de los datos. Él no es ‘autor’ de estas historias, ni mucho menos inventor, podríamos concluir. Los ‘autores’ son los demás, nunca el Narrador-Borges. Sin embargo no es esto lo que atestiguamos al leer los relatos.
Los dos relatos son fruto de la imaginación del Narrador-Borges!! No importa que el Narrador-Borges quiera confundirnos con esas frases imprecisas y confusas mencionadas líneas arriba, la verdad es que él mismo se ha dado permiso para crear o recrear, o completar estas dos historias, y eso es lo que ha hecho.

En ‘El Otro Duelo’ (también una historia contada al Narrador-Borges ) el narrador también es omnisciente y también inicia con la confesión
de que la historia le fue referida por un tal Carlos Reyles, hijo del
novelista. La ironía en este relato surge más bien de la dinámica entre
historia y realidad. Se crea pues una triada perversa: Historia-Oralidad-Literatura.

En este relato aparecen frases como ‘En mis recuerdos se confunde…’ ,‘Yo no sé si los hechos…’, ‘Fue por aquellos años’ y ‘Fue entonces, creo…’ ¿Qué es lo que nos revelan estas frases imprecisas? Nos revelan que el narrador quiere crear un mundo difuso, donde nada es preciso, donde la frontera entre la realidad y la historia se confunden, o se mezclan.
El narrador no sabe nada de cierto, y esto se aprecia a lo largo de los dos
relatos, como ya mencionamos líneas antes. Es decir, en las dos introducciones se nos señala que estas historias le han sido reveladas al Narrador-Borges , pero esto es más bien tomado como excusa para echar a andar su maquinaria inventiva y poder así llenar los espacios en blanco. Al fin y al cabo, eso es lo que hacen los ‘historiadores’, y esto lo dice el mismo narrador en el cuento ‘El Otro Duelo.’ Es decir, el Narrador-Borges se da permiso a sí mismo para contar la historia y modificar, o de plano ‘adivinar’ (también lo dice el narrador) lo que en realidad sucedió en esas dos historias.

Resumiendo, encontramos en estos dos relatos un narrador que primero es receptor de una historia, que le da crédito a sus fuentes y que después nos narra la historia a nosotros los lectores. Aquí no hay nada fuera de lo normal, sin embargo, el mismo narrador quiere distanciarse de lo mismo que está contando, como diciendo ‘a mí no me crean, a mí me lo contaron’, pero sin embargo el mismo narrador se convierte en ‘autor’ de la historia que nos está narrando; entonces ese distanciamiento ya no es posible, por más que él haga el intento de confundirnos, a través de frases como ‘Yo no recuerdo’, ‘Yo no sé si los hechos’, etc. o de mencionar a otros ‘co-autores’ como la señora Figueroa o ‘los co-rresponsales.’ La ironía surge pues por el deseo del narrador-autor de distanciarse de su obra y la imposibilidad de hacerlo, aun con todos los recursos retóricos empleados.

Biorges o Sobre el Gran Simulacro (O Puras Divagaciones)

Ya desde el prólogo somos testigos del tono
cómico, satírico, ‘bonachón’, de pantuflas, de esta obrita. ¿Quién es Gervasio
Montenegro, el ‘prologuista’? O sería mejor preguntar: ¿Realmente importa saber
quién es quién? ¿Importa saber? ¿O importa sentir el placer del texto por el
texto? En realidad, decir ‘Gervasio Montenegro’, “Borges’, ‘Bioy’ o ‘Arturo
Rimbaud’ es lo mismo, en mi opinión, al menos en el universo Borgesco. Son
nombres propios, signos, pero no más. Es cierto que algunos nombres propios nos
remiten a algo ‘fuera’, como al decir Homero, Chaucer o Joyce, pero en general,
poco importa esta curiosa casualidad, son simples pretextos de escritura o re-escritura.
Son elementos estilísticos, no son ideas, ni tampoco contenido. Cuando se ‘habla’
de Homero en ‘El Hacedor’ en realidad se habla de cualquier otra persona,
cualquier otro ‘ciego’, cualquier otro ‘autor’ (palabra maldita), pues en
Borges los personajes no son importantes, son variables, como una X, Y, Z o
como símbolos algebraicos. Lo importante es la trama. Lo importante es crear,
recombinando.

En el párrafo de arriba me he referido a los
textos Borgeanos, pero en realidad estas crónicas pertenecen probablemente a
otro, ¿a otro qué?…pues ese que se ha formado al unirse dos…¿dos qué?…No se
sabe, pero siguiendo a Monegal, vamos a llamar a este monstruo creativo, aunque
sea provisionalmente,  ‘Biorges.’

En este mini relato ‘Esse Est Percipi’ lo
primero que nos asalta la mente es la idea de que Berkeley va a estar presente.
Y en efecto, sí está, pero no en la forma en que lo habíamos visto en otros
textos Borgescos. Ni siquiera se menciona aquí el nombre del inmortal irlandés.
Para alguien que no conozca a Berkeley, esto no importaría en realidad. El
tema es el simulacro
. En Borges hay simulacros políticos (Perón),
simulacros de la escritura (Menard), ontológicos (Ruinas), etc. Todo es un gran
simulacro. Baudrillard habla de Disneylandia como el gran epítome de simulacro.
De alguna forma, creo que Disneylandia ya se ha expandido y se ha engullido
al resto de mundo como en Tlön. Todo es ya virtual, diluido, hiper-tecnologizado y francamente falso.
En este relato la premisa es que ahora hasta el futbol, religión de los
argentinos, es falso, una ilusión creada por los dueños del dinero, que sólo
viven de la publicidad que les deja la televisión. Se dieron cuenta que es más
divertido y provechoso controlar los partidos, como si fuera un script, una
novela o una soap opera. Que gane el Boca hoy pero que pierda mañana, y
que haya un empate aquí y otro por allá. Yo me atrevería a defender la idea de
que desde el punto de vista del espectador esto no importa en lo más mínimo,
siempre y cuando haya placer. El futbol y todo en este mundo se puede convertir
en una narración artificiosa, que sería dirigida a esas masas glotonas sentadas
frente al televisor. Pero ¿y la Realidad? Alguien preguntará. La respuesta es
muy simple: la realidad se inventa, no nos es dada. Por estas invenciones
tenemos que agradecer a Bustos Domecq.

Diálogo de Muertos: sobre La Ciudad y La Pampa

En este relato el General Rosas y el General
Quiroga, ya muertos, se encuentran en algún lugar de Inglaterra, que simboliza
el Purgatorio. Corre el año 1877 y El General Rosas acaba de llegar del sur, después
de morir plácidamente en una granja de Inglaterra. Quiroga ya lleva muchos años
muerto.

Los temas en este relato son la ficcionalizada historia
argentina, lo argentino y el doble.

La Historia Argentina (y lo ‘argentino’) es una
vez más revisada por el narrador Borges, pero esta vez se le da voz a Rosas y
se le agrega un personaje adicional, Quiroga. Recordemos que en el ‘Fervor de
Buenos Aires’ ya se había tratado el tema ‘Rosas.’ En ese poema sobre Rosas, se
nos presenta una visión maniquea de la historia (como en el ‘Fervor’), en el
que algunos ven a Rosas como un héroe y otros lo ven como un monstruo
despiadado. Borges problematiza estas visiones. Pero en este relato, Rosas tiene voz
y además sostiene una charla informal con otra gran figura argentina: Facundo
Quiroga. Para complicar las cosas, recordemos que tal vez fue Rosas el que
mandó matar a Quiroga, y aunque esto es pura hipótesis histórica, Quiroga le
agradece a Rosas la muerte que aquél tuvo, allá en la Barranca Yaco. Se da a
entender entonces que Rosas ordenó a Santos Pérez asesinar a Quiroga.

La charla sigue una dinámica dialógica en que
lo característico es la postura inflexible de Rosas, casi cínica, y por otro
lado, la visión romantizada de Quiroga. Quiroga empieza el dialogo y le
recrimina a Rosas dos cosas, una, de haber sido un cobarde, otra, el no saber morir
con dignidad y a buen tiempo. Rosas en cambio, no admite culpa alguna de lo que
hizo en vida; y además le recrimina a Quiroga el ser demasiado Romántico, lo
cual no sirve de nada ni en el ‘presente ni en el futuro.’

El relato nos ofrece dos visiones de lo
argentino, la ciudad, lo cosmopolita, por un lado, y lo gaucho, pampero, por el
otro, Rosas es asociado con La Ciudad, lo artificial y con Europa. Quiroga es
asociado con las llanuras solitarias, las soledades y un coraje infinito. Quiroga
fue muy valiente y murió como un guerrero honorable, entre ‘caballos y espadas’
y Rosas murió en Inglaterra criando pollos y puercos. Rosas contraataca
diciendo que él nunca necesitó pelear puesto que fue tan inteligente como para
hacer que otros hombres, más valientes que él, pelearan en su nombre, de esto
Rosas está muy orgulloso.

El dobleteo metafísico se da al confundir al
lector, pues no se sabe quién está hablando, sobre todo al inicio de la
conversación entre los dos, es decir, hay una ambigüedad al momento de tomar
turnos para hablar, y esto produce la sensación de que pudo ser uno o el otro
el que estuviera hablando, de esta forma se sugiere que estas dos figuras históricas
no son tan diferentes como la historia nos los presenta. Hay algo de Rosas en
Quiroga y algo de Quiroga en Rosas. También, al final, Quiroga se da cuenta de
que los dos ya están cambiando, para convertirse en Otro, a lo cual Rosas,
indignado, contesta: “tal vez somos el sueño de alguien que no ha nacido aún’
Aunque Rosas quiere conservar su identidad metafísica, ésta se le escapa,
porque incluso las ‘piedras cambian’ por más que quieran ser piedras. El diálogo
es interrumpido por Otro, o Alguien, que los llama.

Borges, Paris y Hegel

Anotaciones
al 23 de Agosto, de 1944 y Hegel (Otras Inquisiciones, 1952)

En este pequeño relato-ensayo el narrador
analiza las fechas y sentimientos que acompañaron la caída y liberación de Paris,
así como también ofrece algunas ideas sobre Hitler. Es interesante comprar este
mini relato con el ‘Deutsches Requiem’ del Aleph (1944) Por ejemplo, hay en los
dos un sentimiento de grandeza nazi (como motores de la historia universal de
la infamia)  pero también un
reconocimiento de su intento fútil por conquistar el mundo…es decir, Hitler y
el supervisor del campo de concentración sabían que serían derrotados, e
incluso ellos mismo deseaban ser derrotados. Es un reconocimiento de la forma dialéctica
de la historia de producir monstruos sólo para que ésta misma pueda seguir moviéndose,
de lo contrario se paralizaría totalmente. Esto también lo vemos en Hegel, en
el que la antítesis es el verdadero catalizador de movimiento, para que después
venga la antítesis y otra vez la tesis, etc., así hasta el infinito, o al menos
hasta llegar al Absoluto, que es la idea de que Prusia-Alemania se identificara
con El Absoluto y La Historia misma de la humanidad. Lo vemos en las
revoluciones también, que se verían como síntesis, después viene la
descomposición social y corrupción, y viene después de la antítesis, es decir,
más revoluciones, etc. En pocas palabras, y siguiendo a Spinoza, Prusia y
Alemania no hacen sino lo que tienen que hacer…si no hubiera Alemana Nazi,
habría otra nación tratando de hacer la misma monstruosidad, como ya las hubo
en el pasado. El narrador sabe que esta posición cínica de la historia es a final
de cuentas la mejor posición, pues significa un reconocimiento del movimiento
de la Historia en el que estamos atrapados sin salida, en el que somos una pieza de una gran maquinaria ‘un cog in the machine’..

La obra Borgeana es un gigantesco fraude…pero la literatura también…Algunas Reflexiones…

La obra Borgeana es un gigantesco fraude…pero la literatura también…Algunas Reflexiones…

Bueno, hablar de la obra Borgeana (debemos
decir Borgeana, y no ‘autor’, ya que ‘Borgeana’ es un adjetivo accidental, como
Rodriguez o Smith) es hablar de un gigantesco fraude, un robo, un plagio
cósmico, el más vil acto de piratería que el mundo de la literatura ha conocido
jamás. Sigamos describiendo a Borges-Narrador: rata, rapaz, hurtador,
malversador, escamoteador, desfalcador, emulador, impostor, engañador,
tramposo, enredador, engatusador, mentiroso, tergiversador, embaucador y charlatán.
Se reconocen en esta obra Borgeana rastros de otros embusteros como H. G.
Wells, Edgar Allan Poe, Longfellow, the Brothers Grimm, Robert Louis Stevenson,
Dickens, Cervantes, Lewis Carroll, A Thousand Nights and one Night, Dumas,
George Moore, Jack London, Kipling y, entre los poetas ingleses a Shelley,
Keats and Swinburne. La lista sería larga, cuasi infinita. Y ‘yo’ puedo
referirme a esta obra Borgeana como a mí me parezca, ya que en literatura no
hay moralidad, no hay ética. Al acusar de falsificadora esta obra, no cometo un
pecado mayor que el que comete esta obra, ya que el robo que realiza es
completamente moral y justificado dentro del universo literario, al igual que
el incesto, la sodomía y el homicidio.

Pero, también es justo decir que este bello acto de escritura
intertextual crea en el lector un sentimiento o efecto poético que pocas obras
han logrado, sobre todo si se tiene en cuenta la brevedad de los cuentos, en
comparación con las novelas y otros textos más largos.

Bueno, entonces, este fraude literario de Borges empieza
siempre en otro libro
,
en otro texto, pero no inconsciente o subconscientemente, sino de forma
deliberada y cínica. No es un estilo, sino un reconocimiento, una aceptación de
la forma en que procede el lenguaje. Saussure lo enunció en 1916, pero Lacan lo
puso de forma más clara: el signo lleva a otro signo a otro signo  a otro signo. Sucede en el Inconsciente-Lenguaje
y sucede en la Literatura. Borges tomó de Poe y Stevenson pero éstos tomaron de
otros, etc., así hasta el infinito hacia el pasado y el futuro…y otros harán lo
mismo, no hay otra opción. Hay un solo Libro, en el que todos cooperamos, esto Mallarmé lo entendió mejor que
nadie, pero murió antes de visualizarlo completamente[1]. Pero ese
libro sólo Dios puede verlo y entenderlo, nosotros sólo hacemos trazos o
figuras en la arena, y Dios ve el sentido, el significado en éstos. Laberinto,
eternidad y universo son en realidad imágenes del gran libro que Borges trata
de ‘crear’ al pedir prestado de otros textos. De alguna forma ya todo fue escrito,
y lo que se hace son combinaciones de lo mismo. Nada hay nuevo bajo el sol,
pero todo es nuevo bajo el sol. El Don Quijote de Pierre Menard es
infinitamente mejor que el de Cervantes, claro está.

Borges ha hecho esta labor intertextual mejor que nadie, y si no se le considera el mejor escritor del Siglo XX es porque no escribió en inglés originalmente. Ya que vemos que se pone en un pedestal a Joyce, por ejemplo, cuando la obra Borgeana es infinitamente superior a la del Irlandés.

Con la muerte del autor entonces, nos queda
sólo el texto, Borges y otros antes que él ya lo intuían y dieron en el clavo.
Tal vez en un futuro no muy lejano glorifiquemos al Lector, y empiece otra
historia diferente, que será la misma.


[1] Véase el libro Psicoanalizando a
Mallarmé
, Editorial Sepan Cuántos, 11ª edición, 1778.

Este comentario es para Rene

Me gusto
como analizas el cuento de los reyes desde un punto de vista dual…este cuento
seria buen material para un análisis estructural a lo Jakobson o Lévi
Strauss (Les Chats)…la tensión que se da entre lo divino y lo humano, etc…este es
precisamente el problema que tuve con la presentación del compañero de España
el otro día…sólo consideró para su tesis los laberintos europeos..cuando en
realidad los laberintos es lo que cada pueblo elige, un laberinto puede ser cualquier
cosa para las diferentes culturas del mundo, no necesariamente los ‘construidos’
de tal o cual forma, a lo europeo…habrá que realizar una investigación de los
laberintos en África y Latinoamérica.

Este comentario es para Monica..

Que buena comparacion entre los dos textos..la Beatriz de la que tu hablas, tambien podria ser la Beatriz de Dante…recordemos que Beatriz en latin significa ‘viajera’…y siempre hay algo de ‘viajero’ en los relatos Borgeanos…por ejemplo hombres a caballo que llegan ensangrentados, o personajes que huyen a Brazil, etc…estos enigmaticos personajes traen normalmente algun mensaje misterioso o son portadores de alguna informacion importante, como en ‘El Inmortal’…etc…sobre el nombre ‘Borges” que aparece en los dos cuentos, hay que tener cuidado con no relacionarlo con el Borges real…es solo un nombre mas…el narrador pudo haber escrito ‘JinNbuhuuh” y hubiera sido igual…no importa eso en realidad…bien hecho!…

Del Infinito y otros terrores…

Hablaré del cuento ‘El Inmortal’….En este
cuento los temas son: laberinto-infinito-inmortalidad…los cuales vistos desde
un punto de vista filosófico, serian como tres caras de una misma moneda, si la
moneda tuviera tres caras…Nuestro hombre Rufo es un soldado romano que se
aventura a encontrar la fuente de la vida eterna y lo que encuentra es
aterrador, es decir, encuentra el Infinito, pero no es posible ver el Infinito sin volverse loco o morir…Entonces, hay de terrores a terrores, es decir, el mismo concepto de Laberinto es aterrador por sí mismo,
pero es un terror humano, y es más bien sugerente del Misterio, de lo Sagrado…al
menos podemos perdernos en él, tratando de llegar al Centro…es decir, una cosa
es ver las sombras, los trazos nebulosos del Misterio y otra muy distinta es mirar
al Misterio frente a frente. Cuando esto sucede, ver el Misterio, uno ya ‘no
puede ser el mismo de antes’ como sucede en el relato ‘El Espejo de Tinta’
cuando el Rey Doliente se ve a sí mismo detrás de la Máscara…entonces se
convierte en Mendigo, no puede seguir siendo rey…es claro que Rufo no puede, no pudo contemplar esa Ciudad de los Inmortales por mucho tiempo,
esa ciudad de ‘dioses irracionales’, pues corría el riesgo de perderse a sí
mismo…lo curioso es que después se perderá a si mismo inevitablemente…

Entonces, hay dos terrores: uno es hermoso y otro
sublime-metafisico, como argüían Kant y Burke…La Belleza Sublime es Aterradora;  es lo que sentimos cuando estamos frente a algo que nos avasalla, que nos hace
sentirnos pequeñitos pequeñitos, insignificantes, como cuando sentimos el peso
del universo en nuestras espaldas…pero sin ser tan fuertes como Atlas…este es
el terror de nuestro amigo Rufo-Odiseo…no pudo soportar esas imágenes infinitas, esas escaleras al revés…los
hombres (y mujeres) no estamos preparados para tales angustias ontológicas…entonces
Rufo regresó por donde había llegado a este bestial lugar, es decir, por el
laberinto de puertas y pasadizos…y encontró al troglodita, que era en realidad
él mismo…es decir, Rufo ya era inmortal desde que hubo bebido de la fuente de
agua oscura…y ya empezaba a sentir los efectos del tiempo o más bien de la
Eternidad…el Troglodita es él mismo, y es también Homero, y también Ulises…todos
y nadie…es decir, en las infinitas posibilidades laberinticas del Universo-del Tiempo y del
Espacio, yo seré Homero algún día (o ya fui tal vez)…y Homero será yo…y yo seré todos pero también
nadie, por ser todos…seré una contradicción de mi mismo, me negaré a mi mismo
al ser Da Vinci, Jesucristo, Moctezuma  y
Dalí…pero también me validaré a mí mismo, infinitamente, atemporalmente, en
esos laberínticos jardines que se bifurcan hacia la eternidad…