Borges deja su marca


 Borges deja su marca.  Leyendo Borges me he sentido un poco como uno de sus personajes: obsesionada, desequilibrada, partidaria de una caída libre de ideas elípticas, contradictorias, ideas que me llevan por caminos inesperados, ideas que se cancelan el una al otro y que terminan en la nada…o en todo. Leer Borges es un juego de tiro de cuerda con momentos de gran iluminación y, al otro extremo, de humilde confusión. Leer Borges nos obliga hacer preguntas metafísicas, cuestionamiento que nos hace considerar al mundo de una forma diferente, tanto el mundo literario como el universo en general.    

Borges tira abajo todas las barreras con respecto  a la autoría, la apropiación, el plagio, la traducción, etc.  No hay un texto definitivo.  A Borges le interesa menos el autor y la autoría y más lo que el texto está diciendo.  Le interesa la posibilidad que está contenido dentro de ese texto.  Según Borges, todo ha sido ya escrito y somos todos copistas: ya no hay ideas originales.  Palabra escrita en “Borges y yo”:  “...lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición."  Sus teorías nos liberan y a la vez nos desequilibran.  

Borges nos hace examinar como leemos y a quien leemos. Cada escritor cambia como percibimos los escritores y las obras que vinieron antes.  Y cambiará como percibimos los que vienen después.   No creo haber leído a ningún otro autor que ha mostrado una riqueza de intertextualidad como Borges. 

Tengo algunas nuevas metas.  Quiero re-leer Kafka, quiero leer Las 1001 noches, y, por supuesto, quiero leer Homero.   La próxima vez que voy a Buenos Aires (y espero que sea pronto)  voy a visitar la Biblioteca Nacional.  Voy a preguntar donde puedo encontrar  “El libro de arena”.  A ver si me toman en serio o si captan la ironía de mi pregunta.

Tanto hemos leído, escrito y discutido sobre Borges.  Una vez que hemos entregado lo último de los trabajos escritos, me voy a proponer una nueva palabra prohibida.  No para siempre, sólo por un mes, quizás.  La palabra será:  Borges.  


Pi, número infinito y circular

Que perfecto terminar nuestro curso sobre Borges con el cuento "El libro de arena".  Es el último cuento del último libro que vamos a leer (para esta clase)--y contiene tantos rasgos y temas de otros cuentos que ya hemos leído.   Que perfecto, por ejemplo, que el narrador esconde El libro de arena  detrás de unos volúmenes de Las mil y unas noches.
 
El sueño
El hombre gris y obicuo:  lo hemos visto ya  en La muerte y la brújula, El inmortal, Las ruinas circulares, etc.   ¿Por qué tantos hombres grises?  Me pregunto si estos rasgos grises, vagos, indefinidos no son el producto del sueño.  ¿No son así las personas que aparecen en nuestros sueños?  

Nunca he padecido tanto del insomnio, como durante los últimos tres meses.  ¿Cuántas veces, como el narrador de "El libro de arena", he encendido la luz a las tres o cuatro de la mañana y he leído porque no puedo dormir?  Demasiadas veces para ponerme a contar.  Y hasta en el sueño he soñado con Borges, no con la persona, sino con sus cuentos, sueños misteriosos, laberínticos, imposiblemente circulares, continuaciones de algún cuento que he estado leyendo.  Es algo extraño y curioso lo que me ha ocurrido.

La obsesión y el universo
El libro de arena me hace recordar a  "El Zahir"  y  "El Aleph".  En "El Zahir" vemos a un sujeto que está obsesionado.  El Zahir (una moneda), objeto que lo encuentra al narrador de forma serendípica, y lo deja inquietado, desequilibrado.  Hace todo lo posible para deshacerse del objeto, y de la causa, de su obsesión.  También hace recordar a "El Aleph" donde el narrador ve el infinito, el universo, concentrado en un punto: “…vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.  Para el personaje Carlos Argentino Daneri, el Aleph es un secreto, un tesoro, algo que oculta, y protege.   Tema, como el narrador de El libro de arena, que se lo roben.   

El tiempo
Pienso que no es casualidad que este libro, el cuento, y el libro del cuento, se llaman El libro de arena.  La arena nos hace pensar en el reloj de arena, en el poema El reloj de arena y en el cuento Borges y yo.  Nos hace pensar en el tiempo.  Como un puñado de arena que se nos escapa entre los dedos, así también el tiempo se nos escapa.  Y, el tiempo, como la arena, es infinito. 


El infinito y la circularidad
No es la primera vez que Borges habla de un libro infinito y circular. La biblioteca en "La biblioteca de Babel"  es infinita y contiene todos los libros:  La Biblioteca es una esfera cuyo centro cabal es cualquier hexágono, cuya circunferencia es inaccesible.

En "El jardín de senderos que se bifurcan"  Stephen Albert, refiriéndose a la obra de Ts'ui Pên, dice: "--Antes de exhumar esta carta, yo me había preguntado de qué manera un libro puede ser infinito. No conjeturé otro procedimiento que el de un volumen cíclico, circular.  Un volumen cuya última página fuera idéntica a la primera, con posibilidad de continuar indefinidamente."  En "El libro de arena", Borges retoma (o recicla) el tema de lo infinito y lo circular.  Quizás lo que más me fascina de  Borges es mirar estos enlaces entre los cuentos y ver como una idea puede servir como fuente creativa y ser expresada de tantas diferentes formas y a través del pasar del tiempo.

  
Pi, número infinito y circular
El primer párrafo de El libro de arena empieza con la palabras:  "La línea consta de un número infinito de puntos; el plano, de un número infinito de líneas;  el volumen, de un número infinito de planos; el hipervolumen, de un número infinito de volúmenes...."

Esta referencia a un número infinito me hizo recordar a un artículo que leí hace poco en The New Yorker sobre dos hermanos matemáticos llamados Chudnosky.  Viven en Nueva York y en su departamento han construido una "super-computadora.  Lo único que hace la computador es calcular pi (representado por la letra griega π).  En 1949 otro matemático, Reitweisner, había calculado pi hasta 2,037 puntos decimales.  Desde entonces han habido otros que han calculado cada vez más puntos decimales.  Los Chudnosky lo han calculado, con la ayuda de su computadora, hasta más de un billón de puntos decimales.  Si ese numero fuera imprimido, estiraría desde el centro de Nueva York hasta la mitad de Kansas.  Pero, en verdad, pi estira al infinito y es una gran enigma.

Pi es un número que no se puede calcular con perfecta precisión.  Y es un número cuyos dígitos no demuestran ningún tipo de regularidad.  Los dígitos marchan hacía el infinito como predestinados, pero sin un orden perceptible.  Es un número que tiene historia y referencias en antiguas culturas.  Es un número que se encuentra en los discos de la luna y del sol, en el doble hélice de nuestro ADN, en el arco iris, en la pupila del ojo, en el redondel causado por una gota de lluvia que se cae en un charco El número pi parece contener el universo. 

Es más, para calcular la circunferencia de un círculo multiplicamos el diámetro de ese círculo por 3.14...o pi.
 
 
Volviendo a Borges, ¿no es posible que "El libro de arena", y muchos de los otros cuentos cuyo tema es lo infinito y lo circular, son todos una metáfora de pi?  No creo, por ejemplo, que es mera coincidencia (y ya sabemos que nada es coincidencia con Borges) que el Zahir es una monedacírculo perfecto.


La traducción del Evangelio según Marcos

 En “El Evangelio según Marcos” los símbolos e imagines bíblicos son obvios.  El campo está inundado y Espinosa sueña con el Diluvio y la construcción de la arca.  Espinosa se deja crecer la barba y se pone de pie para predicar.  Espinosa adopta un tono de autoridad, da ordenes, asume el papel de líder, de interprete, de enseñador.  Espinosa lee del libro con “las letras de oro en la tapa”.  Los Gutre retiran las migas que Espinosa ha dejado sobre la mesa.  Espinosa cura la corderita herida.  Para los Gutre Espinosa adquiere poderes místicos y lo tratan cada vez con más reverencia.  Hasta el nombre “Espinosa” se puede relacionar a la corona de espinas, símbolo del Cristianismo y de la Crucifixión.  Es un cuento que toma inspiración de otro cuento, una técnica literaria preferida de Borges.

Pero, lo que me interesa de este cuento es lo que dice sobre la traducción.  Espinosa transmite la Biblia en voz alta a través de la traducción espontánea de inglés a lo que se supone es el español (detalle que no es mencionado explícitamente en el cuento).  Su método es la tradición oral bíblica.  Los Gutres, de origen escocés, y "cruzado con indios", han olvidado el inglés.  Hasta el castellano les resulta trabajoso; apenas hablan.  El Sr. Gutre no es el gaucho romantizado por la novela urbana gauchesca (demostrado por su disgusto de la novela Don Segundo Sombra). Es un hombre que no sabe más que el trabajo físico.  Los Gutre es gente aislada por el campo y el analfabetismo.  Es gente ignorante, sin contexto literario.  Es gente que carecen de la fe pero en la cual perdura el calvinismo.

Borges usa la traducción como fuente creativa. En "El Evangelio según Marcos" la traducción figura como una parte clave de la narración.  Hemos visto como la traducción figura en otros cuentos de Borges, a veces sólo como  detalle secundario y a veces como fuente que impulsa al narrador a contarnos un cuento: Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, El inmortal, El jardín de senderos que se bifurcan y, otro cuento que forma parte de la colección que hemos recién leído, El informe de BrodieEn El Evangelio según Marcos Borges toma un texto original para crear un nuevo texto.  Crea un universo paralelo.  Transpone un texto (en este caso la Biblia), con el uso de símbolos paralelos, sobre otros personajes, otro contexto, otra cultura, otro idioma, otro tiempo, otra geografía.  ¿No intenta hacer lo mismo una traducción? 

La traducción de Espinosa (las palabras exactas no son compartidas con el lector) parece haber sido tan eficaz que los Gutre identifican a Espinoza con Jesus Cristo. Pero no sabemos si Espinosa, como traductor, transformó y adaptó el texto original al mundo lingüístico y cultural de los Gutre.  No sabemos como llegó a la traducción.  Lo que si sabemos es que Espinoza, como traductor, logró tomar la voz, de forma convincente de Jesus Cristo.

Los Gutre piden escuchar el Evangelio según Marcos repetidamente  (detalle que crea una sensación de circularidad de un cuento sin fin).  En su ensayo sobre la traducción,  Las versiones Homéricas, Borges dice que la primera leída de un libro famoso es como leerlo por segunda vez, puesto que lo abordamos sabiéndolo.  Para los Gutre la primera leída de la Biblia carece de contexto.  En las siguientes leídas la Biblia misma se convierte en contextoque para los Gutre, que son analfabetos, es el único contexto.  Llevan a este contexto a un fin extremo, interpretando el texto-contexto como la realidad.

Los Gutre concluyen que para salvarse del infierno es necesario crucificar a Espinosa.  Ya no distinguen entre  el texto original y la traducción, entre el texto y el orador, entre el Jesus Cristo y el traductor, entre algo que puede ser ficticio y la realidad.  ¿Fue una interpretación literal lo que los impulsa al fin del cuento y, en efecto al fin de Espinoza?  O fue un accidente, por falta de contexto, y como suele ocurrir en la traducción, de un error de interpretación?



El traje nuevo del emperador

Voy a comparar el leer de este libro a algunas experiencias.  Como, por ejemplo, estando con un grupo de amigos chilenos cuando se ponen a contar chistes.  Todos hablamos el español, pero lo de ellos es un humor regional, cultural, casi intimo, con referencias tan especificas que hay mucho que no entiendo.  De repente entiendo algo y siento alivio de poder compartir, con ellos, el placer de reír.  Estando en las islas Azores portuguesas, donde encuentro que puedo leer y entender la palabra escrita.  Y cuando escucho el portugués hablado desde lejos me suena como el español, pero acercándome y tratando de comunicarme con palabras habladas, apenas nos entendemos.  Estando en un hospital en Italia y hablando con enfermeras y médicos, yo en español y ellos en italiano.  Nos parece casi maravilloso que nos podemos comunicar, pero de repente uno de nosotros usamos alguna palabrita que el otro no entiende y hay un momento de confusión, un momento incomodo, donde nos sentimos extrañamente avergonzados, de no poder entender lo que el otro está diciendo.

No voy a mentir.  Así comparo la lectura de estos ensayos:  un ejercicio en frustración, en querer poder entender algo por completo pero no poder.  Sí, es verdad que hablo español.  Sí, es verdad que el libro está escrito en ese mismo idioma.  Es también verdad que tengo a mi lado un muy usado diccionario de español al inglés para esas tantas palabras desconocidas.  Y es verdad que busco casi obsesivamente las referencias literarias y las palabras en latín que no conozco (y hay muchas), por temor de quedarme en la oscuridad sobre algo importante (como Homero, por ejemplo).  Es claro que es un libro irónico y humorístico y que es una parodia del intelectual porteño.  Y no me cabe duda que Borges y Bioy Casares lo deben haber pasado bien escribiéndolo.  Pero siento que estoy tratando de entender algo que es como un híbrido de mi experiencia chilena-portuguesa-italiana y que hay tanto que desgraciadamente se me escapa.  

He confesado mis defectos. Y a pesar de todo, voy a tratar de decir por lo menos algo inteligible sobre esta lectura:

"El homenaje a César Paladión" me hizo recordar al cuento de niños "El traje nuevo del emperador" (Hans Christian Anderson, 1837) en el cual nadie quiere admitir que no puede ver la nueva prenda del emperador, por miedo de ser juzgado estúpido o incapaz.  ¿No se puede decir lo mismo de la obra de César Paladión?  No hay crítico que se anima cuestionarlo (bueno, hubo, pero ya sabemos lo que le pasó).

Lo interesante es que al buscar el cuento "El traje nuevo del emperador" (porque lo quería releer) encontré que la  "versión original" es parte de una colección medieval española llamada "Libro de los ejemplos" (o "El conde Lucanor", 1335) de Don Juan Manuel (1282-1348).  Anderson no conoció la versión en español de Don Juan, sino leyó una traducción alemana:  "So ist der Lauf de Welt."  ¿Traducido por quién y cuándo?  Hay ecos también de la historia en un entremés de Cervantes llamado "El retablo de las maravillas" (1610-1615).  Pero el origen de este cuento es aun más antiguo.  Se dice que viene de folclore del oriente, de Sri Lanka, Turquía e India.  ¿De dónde habrá venido exactamente?  Como todo folclore me imagino que se debe haber transmitido de forma oral. 

Es un cuento que ha sido contado y recontado.  No hay una versión definitiva.  Cada versión ha sido apropiada por un nuevo escritor y representada como algo original.  ¿Es algo tan diferente a la obra de César Paladión?


Borges, el mortal

En el epílogo Borges nos dice sobre la colección El Hacedor:  “De cuantos libros he entregado a la imprenta, ninguno, creo, es tan personal como esta colecticia y desordenada silva de varia lección…”

La muerte es un tema favorito y recurrente de Borges, pero en esta colección vemos, creo por primera vez, una preocupación con su propia mortalidad.  Al publicar esta colección Borges hubiera cumplido 60 y se nos presenta un Borges que está muy consciente de estar en el crepúsculo de la vida.  En “Las uñas” dice:  “Cuando yo esté guardado en la Recoleta, en una casa de color ceniciento provista de flores secas y de talismanes…”  En “El testigo” pregunta:  “¿Qué morirá conmigo cuando yo muera…?”  En “El reloj de arena” escribe:  “El rito/de decantar la arena es infinito/y con la arena se nos va la vida”.  Y  “No he de salvarme yo, fortuita cosa/de tiempo, que es material deleznable”. 

Borges se cuestiona sobre lo que nos pasa después de morir.  En el dedicatorio a Leopoldo Lugones se imagina, o sueña, una conversación con Lugones y le entrega el libro El Hacedor.  En efecto, expresa el deseo de poder hablar con alguien que ya ha muerto.  En “Diálogo sobre un diálogo”  Macedonio Fernández le dice al narrador  “que el alma es inmortal”  y lo asegura que “la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre.”  En “Delia Elena San Marco”  el narrador, desconcertado por su despedida trivial antes de la muerta de su amiga, encuentra cierto consuelo al leer que “el alma puede huir cuando muere la carne”.  A través de esas palabras obtiene esperanza de poder ver nuevamente a su amiga:  “Decirse adiós es negar la separación, es decir:  Hoy jugamos a separarnos pero nos veremos mañana.  Los hombres inventaron el adiós porque se saben de algún modo inmortales, aunque se juzguen contingentes y efímeros.”

Borges refleja sobre su ceguera.  Según lo que leí, a los 58 años, Borges estaba ya ciego.  En “El hacedor”, escrito en tercer persona, dice:  “Gradualmente, el hermoso universo fue abandonándolo; una terca neblina le borró las líneas de la mano, la noche se despobló de estrellas, la tierra era insegura bajo sus pies.”  El “Poema de los dones”  empieza:  “Nadie rebaje a lágrima o reproche/esta declaración de la maestría/de Dios/que con magnífica ironía/me dio a la vez los libros y la noche.”

Hay una presencia o consciencia corporal de parte de Borges, relacionado a su ceguera y a la vejez.  Habla de las manos, los pies, las uñas, la cara. Maravilla de cómo las uñas (y la barba) siguen creciendo después de la muerte.  Habla de las líneas de la mano, y de los pies inseguros.  Habla de la cara.  En  “Los espejos velados” se resigna a  como la cara va cambiando con los años: “Aciaga servidumbre la de mi cara, la de una de mis caras antiguas.  Ese odioso destino de mis facciones tiene que hacerme odioso también, pero ya no me importa.” En “El hacedor”:  “Ya no veré (sintió)…esta cara que los años transformarán.” 

Frente la ceguera las palabras de Borges narrador demuestran fuerza, sabiduría y aceptación: “Días y noches pasaron sobre esa desesperación de su carne, pero una mañana se despertó, miró (ya sin asombro) las borrosas cosas que lo rodeaban e inexplicablemente sintió, como quien reconoce una música o una voz, que ya le había ocurrido todo eso y que lo había encarado con temor, pero también con júbilo, esperanza y curiosidad.” 


El epílogo a El hacedor termina con palabras de un hombre que ha vivido, manifestado por el laberinto de líneas sobre su cara: “Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo.  A lo largo de los años puebla un espacio con imágines de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas.  Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara.”


La universalidad y la relatividad en "La esfera de Pascal"

Voy a examinar el ensayo "La esfera de Pascal" como un ejemplar típico dentro de esta colección en Otras Inquisiciones y de las obras de Borges en general. 

Primero, las listas abundan en esta colección de ensayos, y "La esfera de Pascal" no es excepción.  En este ensayo encontramos una lista de metáforas que describen la historia universal.  Al estilo Borgeano, recorremos  el tiempo y el espacio a un ritmo trepidante, empezando en Grecia seis siglos antes de la era cristiana con Jenófanes de Colofón, y siguiendo con Parménides, con Empédocles de Agrigento, con Hermes Trismegisto, con Giordano Bruno, y terminando en Francia en el siglo diecisiete con Pascal.  Dentro de las listas principales, hay listas secundarias.   Entre Giordano Bruno del siglo diez y seis, recorremos al siglo diecisiete con John Donne, Milton, Joseph Glanvill y Robert South antes de llegar a Pascal. 

Lo que une a todos estos filósofos es una metáfora universal.  La metáfora cambia pero el mensaje es esencialmente el mismo:  el universo es una esfera infinita, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna. La metáfora habla del ser humano y de su posición, de su punto de vista, frente al misterio del universo.  Borges vuelve a temas favoritos:  el universo, la religión, el panteísmo, la circularidad, la infinidad.

Como en Inquisiciones, estos ensayos reflejan los intereses, los pensamientos, las rumiaciónes de Borges.  Estos ensayos demuestran el extenso conocimiento de Borges como lector y su asombrosa habilidad y precisión como escritor de cubrir tanto material, tantos años de historia, tantos puntos de vista, tantos filósofos, tantos escritores en tan pocas palabras. 

El punto de vista se presenta como tema importante para Borges.   "La esfera de Pascal" habla de lo universal, pero hay una tensión constante entre lo relativo y lo universal.  Me hace recordar a "El Aleph", donde para ver el Aleph es necesario acostarse en un sitio exacto, en una posición exacta y contar exactamente diecinueve escalones. Es ahí, precisamente, donde se puede ver el universo.  En La esfera de Pascal, Borges subraya lo universal, pero también nos muestra lo frágil, lo preciso y a la vez lo precario, lo relativo, que puede ser el punto de vista.  La astronomía ptolemaica dominó la creencia humana y nuestra visión del cosmos, durante mil cuatrocientos años.  Así también, la esfera de Pascal, es un producto relativo a su punto de vista.  Para Pascal, el universo es effroyable: es una esfera espantosa.  Y así como el punto de vista es algo impreciso, algo universal y a la vez relativo, el universo es una esfera infinita, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna




Jorge Luis Borges: sólo hay uno


En Fervor, Borges dice: 

Para mí, Fervor de Buenos Aires prefigura todo lo que haría después.

Pero, con la excepción de "Amanecer" donde menciona a Schopenhauer y a Berkeley y expone la idea que " el mundo es una actividad de la mente", un tema que vemos más tarde en "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius", yo veo pocos rasgos comunes entre Fervor y las obras que vinieron inmediatamente después:  La historia universal de la infamiaFicciones, y El Aleph.

Los ensayos de Inquisiciones son exploraciones de la filosofía,  de las ideas, y de los intereses de Borges.  Son los que dan la materia para los cuentos que siguen.  Son los problemas filosóficos, contenidos en los ensayos, que resultan en la rama de la literatura fantástica que encontramos en los cuentos de Borges. (Mindurry: http://www.ruinascirculares.com/ruinas.asp)

Muchos de los cuentos de Borges se fijan menos en la trama o en el desarrollo de un personaje y más en una idea o un tema como:  la inmortalidad, la dualidad, la mente humana, la intertextualidad, la infinidad, el universo, la metafísica, el tiempo, la religión, el sueño, el destino, la circularidad, la identidad, el laberinto.  Hay cuentos que parecen ser más ensayos que cuentos, por ejemplo:  "Pierre Menard, autor del Quijote, "Examen de la obra de Herbert Quain", "Historia del guerrero y de la cautiva". 

Hay cuentos en los cuales se dice casi nada sobre los personajes.  En "Las ruinas circulares" el personaje principal es un "hombre gris".  En "La lotería en Babilonia" conocemos poco sobre el narrador: ha sido procónsul, ha sido esclavo, ha estado encarcelado, le falta el índice de su mano derecha, tiene un tatuaje en el estómago, y está a punto de tomar una nave.  El narrador de "La biblioteca de Babel" es otro personaje sin nombre.  En muchos cuentos de Borges, los personajes toman un papel secundario.  Y, es más, no parecen ser tan importantes: ¡suelen a morir al final!

La historia universal de la infamia es el primer intento de Borges como cuentista.  Hay sólo un cuento en esa colección que es cuento original de Borges: "Hombre de la Esquina Rosada".  Y se puede decir que es el mejor logrado de los cuentos de esa colección.  Los demás cuentos son tomados de figuras históricas actuales con detalles cambiados y agregados por Borges.  Son cuentos que parecen ser un estudio del personaje y de la narrativa.  Parecen ser un ejercicio, un experimento, una práctica para el joven Borges que está buscando su propia voz como cuentista. 

En Ficciones, Borges abandona su estudio del personaje y explora las cuestiones filosóficas de Inquisiciones.   La colección de Ficciones termina con El Sur, un cuento que parece prefigurar varios de los cuentos que siguen en El Aleph donde Borges explora temas de opuestos y dualidades.  Como en Ficciones, El Aleph, está también centrado en las ideas:  la filosofía, la religión, el universo, el destino y la identidad. 

El articulo de Beatriz Sarlo Si no hubiera existido Borges considera como sería el mundo literario sin Borges.  Es interesante.  Yo me considero cambiada por haber leído Borges.  Es un escritor profundamente original. 

El destino y la identidad como temas centrales de Borges


“Biografía de Tadeo Isidoro Cruz¨ es un relato, en forma de biografía ficcional, del sargento Cruz de Martín Fierro”.  Empieza con un epígrafe de Yeats que nos da una pista de los temas centrales de este relato: el destino y la identidad.
           
“I’m looking for the face I had
            Before the world was made.”

El narrador declara su propósito diciendo “sólo me interesa una noche”.  La suma de la vida de Cruz, todo lo que le ocurrió antes, lo lleva por un camino ya predeterminado e inevitable cuyo destino se cumple en una noche.

“Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un sólo momento:  el momento en que el hombre sabe para siempre quién es.” 

El destino de Cruz se cumple en el momento que él ve a si mismo en la figura de Martín Fierro.  Es un momento de identificación completa con el otro.    Cruz encuentra su destino: se une a Martín Fierro. 

El presentimiento figura como importante símbolo que apoya la noción del destino.  El primer párrafo nos informa sobre el padre de Cruz:  es un hombre desconocido, ni siquiera sabemos su nombre.  Una noche se despierta de una pesadilla con un grito.  El próximo día el hombre muere en una zanja con el cráneo partido por un sable.  ¿Habrá sido la pesadilla una premonición de su muerte inminente?

Dos veces el grito de un chajá le advierte a Cruz el peligro y el porvenir, una vez cuando él es perseguido por la policía después de matar un peon borracho, y otra vez cuando Martín Fierro es perseguido por la policia, y por Cruz mismo, por ser desertor y por haber matado a dos hombres.   Cuando Fierro es perseguido, Cruz ¨tuvo la impresión de haber vivido ya ese momento¨.  El grito del chajá lo advierte a Cruz, como una premonición, de que algo se está por repetir.  Las dos veces la circunstancia en la cual se encuentra cada uno como hombre perseguido por la ley es idéntica y es este paralelismo lo que une Cruz a Fierro y lo impulsa a abandonar su uniforme de policia y a tomar su causa.

La “Historia del guerrero y de la cautiva”  trata también de temas de destino e identidad.  Como en “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz¨, los personajes del relato abandonan lo suyo y realizan un cambio de identidad.  Droctulft abandona su tropa y muere defendiendo la ciudad que había estado atacando.  La mujer europea, sea la abuela de Borges-narrador o la india rubia, abandona su país natal y acepta su destino y nueva identidad en su país adoptado:

“Francisco Borges moriría poco después en la revolución del 74; quizá mi abuela, entonces pudo percibir en la otra mujer, también arrebatada y transformada por este continente implacable, un espejo monstruoso de su destino…

Borges trabaja los mismos temas en “El Sur”.  Juan Dahlmann, en vez de aceptar su destino como bibliotecario que muere por culpa de un accidente banal, asume una nueva identidad y un nuevo destino, y muere en vez como guacho con cuchillo firme en la mano.   


Pierre Menard, autor del Quijote


Uno de los cuentos que más me interesó, dentro de unos cuantos en Ficciones,  es “Pierre Menard, autor del Quijote”.  En este cuento nacen preguntas interesantes sobre la autoría, la apropiación, la interpretación, el escritor y el lector.

¿Cómo puede el narrador insistir que la versión de Don Quijote escrita por Mendard es ¨casi infinitamente más rica¨ cuando las dos versiones, la de Cervantes y la de Menard, son, palabra por palabra, idénticas? 

Olvidarnos de todos los cambios y acontecimientos que han occurido desde que Cervantes  escribió Don Quijote y volver a una forma medieval de ver el mundo es imposible.  Es imposible "olvidar la historia de Europa entre los años de 1602 y 1918¨.  El narrador (que en este caso también asume el papel de lector) lee la version de Quijote escrita por Menard dentro del contexto de Menard.  Don Quijote es interpretado como una respuesta de Menard sobre la época, los eventos históricos, sociales, literarios en el cual él vivía. Y así las palabras toman otro significado para el lector. 

Más alla del contexto del autor, la palabras idénticas pueden tomar otro significado porque el lector también trae a la lectura sus propias expectativas,  preconcepciones y contexto.  Se puede arguir que no hay una interpretación verdadera o autentica de un texto. En principio es imposible identificarse por completo con el autor.  Y un texto puede tener multiples posibilidades de interpretación, cada un como efecto de contexto y de intertextualidad. 

Sobre los cuentos que aparecen en Etcétera en La historia universal de la infamia, Borges dice en el prólogo que "él no tiene otro derecho sobre ellos que los de traductor y lector.¨  El método que adopta Menard en su versión de Quijote nos dice algo, y hasta se puede interpretar como una justificación, del método que Borges adopta en su propia escritura.

¿Y no es verdad que vamos a leer “La cámara de las estatuas¨ (Del Libro de las 1001 Noches) de otra forma sabiendo que fue “escrito” por Borges, hasta si sólo, como él dice, en función de traductor?  ¿No lo vamos a leer con toda la expectativa que implica leer a Borges?  Lo mismo podemos decir sobre los otros cuentos en La historia universal de la infamia, que también fueron apropriados por Borges de alguna forma.    

¿Puede existir un texto en su estado original o es algo que necesariamente va cambiando, que se va transformando con tiempo, contexto, intertextualidad, de escritor a escritor, de lector a lector?  En este sentido, ¿se puede decir que el texto tiene vida en si?  ¿Qué el texto existe más alla e independiente del escritor y del lector?

Historia universal de la infamia


 
“Son el irresponsable juego de un tímido  que no se animó a escribir cuentos y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética alguna vez) ajenas historias.

Así dice Borges en el prólogo a la edición de 1954, sobre los siete cuentos que constituyen Historia universal de la infamia.  Habla el Borges que típicamente disminuye el valor de su obra.  

Pero para mi, como voy a explicar, esta obra es genial.  Sabemos que los siete cuentos son una mezcla de historias reales e imaginadas sobre figuras históricas de mala fama.  Sabemos, porque él mismo lo dice, que Borges a propósito distorsionó y cambió detalles sobre las vidas de esas figuras.  Necesariamente, el lector termina preguntando:  ¿cuáles de estos datos son verídicos y cuales son falsos e inventados por el escritor-narrador? 


Lo más interesante de esta pregunta es que la respuesta, los particulares de lo inventado y de lo verdadero, no termina siendo importante. Al hacer esta pregunta el lector comienza un proceso de cuestionamiento sobre la veracidad del cuento.  ¿Quién puede acertar con veracidad sobre las vidas de figuras como Lazarus Morell (John Murell), Tom Castro (Arthur Orton), o Bill Harrigan (Billy the Kid)? Se podría argumentar que son leyendas, son figuras mitológicas.  ¿Cómo podemos saber que los previos narradores de estos cuentos no tomaron también libertades, que no agregaron ciertos embellecimientos y adornos al contar el cuento?  Estas preguntas nos hace cuestionar no sólo estos cuentos, pero de los cuentos, de la ficción, en general.   La línea entre la historia y el cuento, la realidad y la ficción,  se convierte en algo borroso, nebuloso. 

Cada uno de los siete cuentos está dividido en escenas o en capítulos.  Y como dice Borges en el prólogo a la edición de 1935, están caracterizados por “la brusca solución de continuidad, la reducción de la vida entera de un hombre a dos o tres escenas.”  En este sentido, los cuentos provocan una sensación cinematográfica.  En “El asesino desinteresado Bill Harrigan” el narrador dice:  “La Historia (que, a semejanza de cierto director cinematográfico, procede por imágenes discontinuas) propone ahora la de una arriesgada taberna, que está en el todopoderoso desierto… Pienso que esta sensación cinematográfica, en gran parte por la estructura de escenas que emplea Borges, caracteriza a todos los cuentos. 

En el prólogo de 1954 Borges usa tres palabras que para mi capturan lo esencial de los cuentos:  la caricatura, la parodia y el humor.   Y agrego algo más que Borges no menciona:  la violencia y la muerte.  

Un ejemplo del humor en “ El proveedor de inquidades Monk Eastman”:

“Los comités lo consultaban [a Monk Eastman] para organizar fechorías y los particulares también.  He aquí sus honrarios: 15 dólares una oreja arrancada, 19 una pierna rota, 25 un balazo en una pierna, 25 una puñalada, 100 el negocio entero.  A veces, para no perder la costumbre, Eastman ejecutaba personalmente una comisión.
           
Y la caricatura y la parodia: 

“…le metieron dos balas en el abdomen y lo abandonaron por muerto.  Eastman se sujetó la herida caliente con el pulgar y el índice y caminó como con pasos de borracho hasta el hospital.” 

Estos siete cuentos nos llevan por una gira mundial, por Mississippi (E.U.), Inglaterra, Chile, Australia, Francia, China, Nueva York (E.U.), Nuevo Mexico (E.U.), Japón y el Medio Oeste, y por un viaje por el tiempo desde el año 736 en Turquestán hasta los años de los 1800s en los Estados Unidos.  Nuevamente, Borges nos asombra con sus conocimientos como lector y nos hace recordar que del lector nace el escritor.