Ensayo final


Esta semana, voy a utilizar este espacio para presentar mi propuesta para mi ensayo final. 
A través de sus obras literarias que incluyen poesía, crónicas, ensayos, relatos y cuentos, Jorge Luis Borges crea mundos únicos, donde sus personajes se trasladan a diferentes niveles de la vida para encontrarse con su fin. No obstante, este fin no sólo representa una muerte física o simbólica, también logra representar la conexión entre la realidad y el sueño, tema que le fascina a este autor argentino según Mark F. Frisch: “The ways in which dream and ‘reality,’ the mysterious and the mundane, and the divine and the human flow into each other enchant Borges…he frequently tries to project a milieu in which mystery, magic, and the marvelous can exist” (You might be able to get there from here, 66). Más aun, específicamente enfocándonos en sus cuentos, encuentra maneras de presentar un espacio literario donde lo real y lo irreal se disuelven en una misma sensación. Por lo tanto, este ensayo analiza a) el significado del sueño para Borges; desarrolla b) los temas universales que se encuentran dentro de Las ruinas circulares; y brevemente c) propone conexiones entre los sueños de este cuento con los de El sur y El Otro.      

En los cuentos de Borges, muchas de las temáticas propuestas se repiten constantemente, creando su propia estética literaria que se enfoca en la vida como algo fantástico, donde la línea entre la realidad y lo ficticio se pierde y la visión de lo divino (para Borges) nace. En el libro de Frisch, mencionado anteriormente, se propone que “our nightly dreams capture eternity because the past, the present, and the future all flow together into an instant” (66), y aquí es donde está la esencia de Borges. Él también cree en la eternidad del sueño y cómo éste puede resultar en un acto inconsciente al que la humanidad se enfrente todos los días. Más aun, la eternidad que captura los sueños es intocable, y sostiene el conocimiento de la vida, donde la conexión entre los tres tiempos (pasado, presente y futuro) sólo puede existir mediante la creación literaria.

Ensayo final


Esta semana, voy a utilizar este espacio para presentar mi propuesta para mi ensayo final. 
A través de sus obras literarias que incluyen poesía, crónicas, ensayos, relatos y cuentos, Jorge Luis Borges crea mundos únicos, donde sus personajes se trasladan a diferentes niveles de la vida para encontrarse con su fin. No obstante, este fin no sólo representa una muerte física o simbólica, también logra representar la conexión entre la realidad y el sueño, tema que le fascina a este autor argentino según Mark F. Frisch: “The ways in which dream and ‘reality,’ the mysterious and the mundane, and the divine and the human flow into each other enchant Borges…he frequently tries to project a milieu in which mystery, magic, and the marvelous can exist” (You might be able to get there from here, 66). Más aun, específicamente enfocándonos en sus cuentos, encuentra maneras de presentar un espacio literario donde lo real y lo irreal se disuelven en una misma sensación. Por lo tanto, este ensayo analiza a) el significado del sueño para Borges; desarrolla b) los temas universales que se encuentran dentro de Las ruinas circulares; y brevemente c) propone conexiones entre los sueños de este cuento con los de El sur y El Otro.      

En los cuentos de Borges, muchas de las temáticas propuestas se repiten constantemente, creando su propia estética literaria que se enfoca en la vida como algo fantástico, donde la línea entre la realidad y lo ficticio se pierde y la visión de lo divino (para Borges) nace. En el libro de Frisch, mencionado anteriormente, se propone que “our nightly dreams capture eternity because the past, the present, and the future all flow together into an instant” (66), y aquí es donde está la esencia de Borges. Él también cree en la eternidad del sueño y cómo éste puede resultar en un acto inconsciente al que la humanidad se enfrente todos los días. Más aun, la eternidad que captura los sueños es intocable, y sostiene el conocimiento de la vida, donde la conexión entre los tres tiempos (pasado, presente y futuro) sólo puede existir mediante la creación literaria.

El libro de arena


           Uno de los cuentos que más me gusto dentro de este libro es El libro de arena. Una vez más, Borges nos presenta  con la idea de lo infinito y las posibilidades que brotan cuando el tiempo, o las páginas en este caso, dan espacio para un sinfín de ideas. A través de este concepto, los dos personajes dentro de este cuento, representan al vendedor y al comprador, sin embargo, nunca hay una compra monetaria, sino un intercambio de libros (la biblia por el libro de arena). En este intercambio hay una simbología más profunda al deshacerse de la biblia, que tiene ideas concretas y hasta cierto punto, profecías del futuro, por un libro que siempre cambia y no tiene nada en concreto: “Mírela bien. Ya no la verá nunca más…se llamaba el Libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin” (132-133). En esta cita, se muestra la idea de lo infinito porque esa página ya no va a existir dentro de un momento, o tal vez sí exista dentro de mil años cuando alguien casualmente abra el libro y encuentre la misma página. Pero, esto no sucede en el momento, por lo tanto, la página se ha quedado o perdido en el infinito del libro.  Y como un grano de arena, es casi imposible poder encontrar el mismo grano dos veces distintas.
            Sin embargo, Borges crea un juego de palabras cuando uno de sus personajes dice: “No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito” (133). En primer lugar, algo no puede ser y ser a la misma vez; y en segundo lugar, el infinito no es exacto, entonces, las páginas no pueden representar la exactitud del infinito. Creo que esta cita sirve como una visión del porvenir de este personaje (comprador) que se va a perder en las páginas de este libro. Por esta razón, el vendedor sabía muy bien lo que estaba haciendo al deshacerse de este libro, le estaba pasando a alguien más las noches infinitas que resultan con la búsqueda del principio y el final de tal libro. Es por esto, que el comprador prefiere perder el libro, una vez más en lo infinito de la biblioteca, donde siempre hay libros y la probabilidad de encontrar éste una vez más, no es muy bueno porque no está documentado en el archivo de la biblioteca. Pero, no hay garantía de que esto no suceda, y menos en Borges. Entonces, este libro puede representar la vida de Borges como escritor, que ha de tener un sinfín de cuentos, poemas, relatos, etc. En diferentes partes del mundo, ocultos y que no serán encontrados en nuestros tiempos. ¿O sí?    

El libro de arena


           Uno de los cuentos que más me gusto dentro de este libro es El libro de arena. Una vez más, Borges nos presenta  con la idea de lo infinito y las posibilidades que brotan cuando el tiempo, o las páginas en este caso, dan espacio para un sinfín de ideas. A través de este concepto, los dos personajes dentro de este cuento, representan al vendedor y al comprador, sin embargo, nunca hay una compra monetaria, sino un intercambio de libros (la biblia por el libro de arena). En este intercambio hay una simbología más profunda al deshacerse de la biblia, que tiene ideas concretas y hasta cierto punto, profecías del futuro, por un libro que siempre cambia y no tiene nada en concreto: “Mírela bien. Ya no la verá nunca más…se llamaba el Libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin” (132-133). En esta cita, se muestra la idea de lo infinito porque esa página ya no va a existir dentro de un momento, o tal vez sí exista dentro de mil años cuando alguien casualmente abra el libro y encuentre la misma página. Pero, esto no sucede en el momento, por lo tanto, la página se ha quedado o perdido en el infinito del libro.  Y como un grano de arena, es casi imposible poder encontrar el mismo grano dos veces distintas.
            Sin embargo, Borges crea un juego de palabras cuando uno de sus personajes dice: “No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito” (133). En primer lugar, algo no puede ser y ser a la misma vez; y en segundo lugar, el infinito no es exacto, entonces, las páginas no pueden representar la exactitud del infinito. Creo que esta cita sirve como una visión del porvenir de este personaje (comprador) que se va a perder en las páginas de este libro. Por esta razón, el vendedor sabía muy bien lo que estaba haciendo al deshacerse de este libro, le estaba pasando a alguien más las noches infinitas que resultan con la búsqueda del principio y el final de tal libro. Es por esto, que el comprador prefiere perder el libro, una vez más en lo infinito de la biblioteca, donde siempre hay libros y la probabilidad de encontrar éste una vez más, no es muy bueno porque no está documentado en el archivo de la biblioteca. Pero, no hay garantía de que esto no suceda, y menos en Borges. Entonces, este libro puede representar la vida de Borges como escritor, que ha de tener un sinfín de cuentos, poemas, relatos, etc. En diferentes partes del mundo, ocultos y que no serán encontrados en nuestros tiempos. ¿O sí?    

La intrusa


            En general, encontré este libro de Borges algo interesante. Me recordó mucho a Historia universal de la infamia en el sentido de que mucho de los cuentos tenían una especie de moraleja o un final didáctico. En el primer cuento “La intrusa,” la hermandad entre Eduardo y Cristián es mas “fuerte” que el amor que le tenían a la misma mujer. De una manera muy extraña, los dos buscaban formas de hacer crecer esta relación; sin embargo, nunca iban a poder ser felices porque ambos compartían a una mujer y en realidad, los sentimientos humanos son fuertes, por lo tanto, eventualmente, uno debería de concederle la mujer al otro. Pero no sucede así, Cristián toma la responsabilidad de matarla y Eduardo le ayuda con el traslado del cuerpo a un lugar remoto. Si hago esta breve sinopsis es porque creo importante investigar el papel de los hermanos. Cristian, el mayor, fue el primero en tocar a esta mujer, se puede decir que era de él, y también fue el último en tocarla. Eduardo, por ser el menor, tenía el corazón de Juliana y él le correspondía. Entonces, la hermandad no era tan fuerte como ellos daban a entender. Cristián, por celos y por no poder soportar que esta mujer quisiera más a su hermano que a él, decide que lo mejor es matarla a ella, porque si no, siempre sería un obstáculo para su hermandad. Más aun, en varios instantes en el cuento, el narrador se refiere a Eduardo como el otro, desplazándolo de su nombre propio, estableciendo que su hermano tiene cierta autoridad sobre él: “Cristián cobró la suma y la dividió después con el otro” (17). Aquí, vemos que el mayor hace los negocios y el menor simplemente los observa, al lado, siendo el otro. Después, “Entró; adentro estaba el otro, esperando su turno” (ibid). Una vez más, Eduardo ya no tiene nombre propio, reafirmando que independientemente de sus acciones o sentimientos, nunca será tan importante como su hermano, ni después de la muerte de éste, porque se supone que Eduardo es el que está redactando esta historia en el velorio de su hermano. En fin, el narrador dice que “Caín andaba por ahí, pero el cariño entre los hermanos era muy grande…” (Ibid); pero, ¿realmente era tan grande ese cariño? ¿Realmente eran tan fuertes? No sé, porque el hecho de que no puedan vivir y crecer de esta experiencia con la presencia de Juliana demuestra debilidad. Caín sí estaba ahí, y sí logro su propósito de una manera indirecta, los hermanos no estuvieron en un duelo físico, pero si en un duelo emocional donde la muerte de la mujer y su amor, simboliza la muerte emocional de ambos.         

La intrusa


            En general, encontré este libro de Borges algo interesante. Me recordó mucho a Historia universal de la infamia en el sentido de que mucho de los cuentos tenían una especie de moraleja o un final didáctico. En el primer cuento “La intrusa,” la hermandad entre Eduardo y Cristián es mas “fuerte” que el amor que le tenían a la misma mujer. De una manera muy extraña, los dos buscaban formas de hacer crecer esta relación; sin embargo, nunca iban a poder ser felices porque ambos compartían a una mujer y en realidad, los sentimientos humanos son fuertes, por lo tanto, eventualmente, uno debería de concederle la mujer al otro. Pero no sucede así, Cristián toma la responsabilidad de matarla y Eduardo le ayuda con el traslado del cuerpo a un lugar remoto. Si hago esta breve sinopsis es porque creo importante investigar el papel de los hermanos. Cristian, el mayor, fue el primero en tocar a esta mujer, se puede decir que era de él, y también fue el último en tocarla. Eduardo, por ser el menor, tenía el corazón de Juliana y él le correspondía. Entonces, la hermandad no era tan fuerte como ellos daban a entender. Cristián, por celos y por no poder soportar que esta mujer quisiera más a su hermano que a él, decide que lo mejor es matarla a ella, porque si no, siempre sería un obstáculo para su hermandad. Más aun, en varios instantes en el cuento, el narrador se refiere a Eduardo como el otro, desplazándolo de su nombre propio, estableciendo que su hermano tiene cierta autoridad sobre él: “Cristián cobró la suma y la dividió después con el otro” (17). Aquí, vemos que el mayor hace los negocios y el menor simplemente los observa, al lado, siendo el otro. Después, “Entró; adentro estaba el otro, esperando su turno” (ibid). Una vez más, Eduardo ya no tiene nombre propio, reafirmando que independientemente de sus acciones o sentimientos, nunca será tan importante como su hermano, ni después de la muerte de éste, porque se supone que Eduardo es el que está redactando esta historia en el velorio de su hermano. En fin, el narrador dice que “Caín andaba por ahí, pero el cariño entre los hermanos era muy grande…” (Ibid); pero, ¿realmente era tan grande ese cariño? ¿Realmente eran tan fuertes? No sé, porque el hecho de que no puedan vivir y crecer de esta experiencia con la presencia de Juliana demuestra debilidad. Caín sí estaba ahí, y sí logro su propósito de una manera indirecta, los hermanos no estuvieron en un duelo físico, pero si en un duelo emocional donde la muerte de la mujer y su amor, simboliza la muerte emocional de ambos.         

La importancia de la oralidad

Esta compilación de relatos de Borges me hizo sentir muy confundida, pero al leer una de estas crónicas me acorde de la importancia de la oralidad para Borges. En “En búsqueda de lo absoluto” tenemos una propuesta de un texto de Nierenstein que el narrador presenta para establecer que “el texto publicado es menos decoroso que el borrador” (34). Dice que el lector más simple puede captar esta noción, y tiene mucho sentido porque el borrador es el que está lleno de fallas y un sinfín de ideas que eventualmente, son trabajadas y pulidas para llegar al nivel deseado. Sin embargo, mi pregunta aquí seria si un borrador recibe demasiadas modificaciones por el autor mismo y por otras personas, ¿sigue siendo original? 

Pasando a la noción de la oralidad, al final de esta crónica, “Nierenstein  retomó la tradición que…se complace en inventar y oír sucedidos. Contaba mal sus invenciones, porque sabía que el Tiempo las puliría, si valían la pena…Como la literatura en su origen, Nierenstein se redujo a lo oral, porque no ignoraba que los años acabarían por escribirlo todo” (35). Esto me hizo pensar mucho en una entrevista que dio Borges sobre el cuento y su oralidad. En esta entrevista es titulada “El cuento no tiene ripios,” Borges dice que el cuento nunca va a pasar de moda porque siempre puede ser oral. Por lo tanto, cuando pierde la oralidad, ya no es un cuento. Entonces, la tradición esta en lo oral, como lo establece Nierenstein dentro de esta crónica.   

La importancia de la oralidad

Esta compilación de relatos de Borges me hizo sentir muy confundida, pero al leer una de estas crónicas me acorde de la importancia de la oralidad para Borges. En “En búsqueda de lo absoluto” tenemos una propuesta de un texto de Nierenstein que el narrador presenta para establecer que “el texto publicado es menos decoroso que el borrador” (34). Dice que el lector más simple puede captar esta noción, y tiene mucho sentido porque el borrador es el que está lleno de fallas y un sinfín de ideas que eventualmente, son trabajadas y pulidas para llegar al nivel deseado. Sin embargo, mi pregunta aquí seria si un borrador recibe demasiadas modificaciones por el autor mismo y por otras personas, ¿sigue siendo original? 

Pasando a la noción de la oralidad, al final de esta crónica, “Nierenstein  retomó la tradición que…se complace en inventar y oír sucedidos. Contaba mal sus invenciones, porque sabía que el Tiempo las puliría, si valían la pena…Como la literatura en su origen, Nierenstein se redujo a lo oral, porque no ignoraba que los años acabarían por escribirlo todo” (35). Esto me hizo pensar mucho en una entrevista que dio Borges sobre el cuento y su oralidad. En esta entrevista es titulada “El cuento no tiene ripios,” Borges dice que el cuento nunca va a pasar de moda porque siempre puede ser oral. Por lo tanto, cuando pierde la oralidad, ya no es un cuento. Entonces, la tradición esta en lo oral, como lo establece Nierenstein dentro de esta crónica.   

Paradiso y Los Espejos Velados

Como ya lo he mencionado antes, Borges no es uno de mis autores favoritos, sin embargo, cuando leo relatos, ensayos y poemas como los que se encuentran en El hacedor, me hace pensar tanto sobre la vida humana. Sus posiciones sobre Dios y sobre la existencia humana y el hecho de que nadie realmente sabemos quién somos o de dónde venimos, me hace ver la vida de una manera distinta a la que estoy acostumbrada, y tal vez esto es lo que quiere hacer Borges. No sé. Y más aun, su obsesión con los espejos es muy obvia dentro de este cuento y se presenta de una manera muy misteriosa, casi con una especie de espanto. Entonces, voy a mencionar unos cuentos en donde veo esta temática. Por ejemplo, en Paradiso, XXXI, 108, el narrador está hablando de la cara de Cristo y cómo su rostro nunca es grabado detalladamente y menciona que “Tal vez un rasgo de la cara crucificada acecha en cada espejo; tal vez la cara se murió, se borro, para que Dios sea todos” (48). Aquí, nos presenta con la idea de que Dios es todos, y que cada vez que la humanidad se enfrenta a un espejo, está el reflejo de Dios. Esto puedo ir mano a mano con el dicho de que Dios hizo a la humanidad semejante a su reflejo y por lo tanto, en este aspecto esto tiene sentido. Sin embargo, en otro de sus relatos, Los espejos velados, este reflejo de la humanidad no tiene el mismo tono acerca del reflejo. Al contrario, aquí el reflejo causa temor: “(…) yo debí contarle una vez el de los espejos y dicté así, el 1928, una alucinación que iba a florecer el 1931. Ahora, acabo de saber que ha enloquecido y que en su dormitorio los espejos están velados pues en ellos ve mi reflejo, usurpando el suyo, y tiembla y calla y dice que yo la persigo mágicamente” (21). Dentro de los espejos que están velados, el reflejo ya no le pertenece a la persona quien se afrenta al espejo, sino, le pertenece a otra persona, que en este caso, puede ser la persona amada. Entonces, en este relato, Dios no puede ser todos porque la imagen de esta mujer ya no es reflejada.         

Paradiso y Los Espejos Velados

Como ya lo he mencionado antes, Borges no es uno de mis autores favoritos, sin embargo, cuando leo relatos, ensayos y poemas como los que se encuentran en El hacedor, me hace pensar tanto sobre la vida humana. Sus posiciones sobre Dios y sobre la existencia humana y el hecho de que nadie realmente sabemos quién somos o de dónde venimos, me hace ver la vida de una manera distinta a la que estoy acostumbrada, y tal vez esto es lo que quiere hacer Borges. No sé. Y más aun, su obsesión con los espejos es muy obvia dentro de este cuento y se presenta de una manera muy misteriosa, casi con una especie de espanto. Entonces, voy a mencionar unos cuentos en donde veo esta temática. Por ejemplo, en Paradiso, XXXI, 108, el narrador está hablando de la cara de Cristo y cómo su rostro nunca es grabado detalladamente y menciona que “Tal vez un rasgo de la cara crucificada acecha en cada espejo; tal vez la cara se murió, se borro, para que Dios sea todos” (48). Aquí, nos presenta con la idea de que Dios es todos, y que cada vez que la humanidad se enfrenta a un espejo, está el reflejo de Dios. Esto puedo ir mano a mano con el dicho de que Dios hizo a la humanidad semejante a su reflejo y por lo tanto, en este aspecto esto tiene sentido. Sin embargo, en otro de sus relatos, Los espejos velados, este reflejo de la humanidad no tiene el mismo tono acerca del reflejo. Al contrario, aquí el reflejo causa temor: “(…) yo debí contarle una vez el de los espejos y dicté así, el 1928, una alucinación que iba a florecer el 1931. Ahora, acabo de saber que ha enloquecido y que en su dormitorio los espejos están velados pues en ellos ve mi reflejo, usurpando el suyo, y tiembla y calla y dice que yo la persigo mágicamente” (21). Dentro de los espejos que están velados, el reflejo ya no le pertenece a la persona quien se afrenta al espejo, sino, le pertenece a otra persona, que en este caso, puede ser la persona amada. Entonces, en este relato, Dios no puede ser todos porque la imagen de esta mujer ya no es reflejada.