Fervor de Buenos Aires: sea tranquila

Los poemas en Fervor de Buenos Aires cantan de la ciudad, el corazón del país natal de Borges, pero ellos exponen no solo el ajetreo sino el paz, no solo la fealdad sino la belleza. Todos los poemas están llenas de imágenes de mármol y olores de jazmín. De repente me di cuenta de que yo no sé nada de Buenos Aires y lo poco que sí sé es más o menos rumores. ¿Cómo voy a entender este homenaje de una ciudad que no conozco? Entonces la mayoridad de mis observaciones son preguntas no respuestas. Sin embargo, una ciudad es una ciudad y tiene algunas calidades universales como vimos en La Plaza de San Martín.

En este poema el autor nos da un sentido de tranquilidad que es el contrario de que prevemos en una plaza. La belleza nos asusta con el silencio y “la gloria de las luces equidistantes” (línea 16). La Plaza de San Martín está llena de luz aunque en muchos de los otros tienen el contraste entre la oscuridad y la luz. El grande contraste aquí está entre “la rigidez de la imposible estatua” (línea 14) y “las piadosas curvas” (línea 13) de los árboles. Entonces podemos ver el conflicto entre el mecánico, lo de hecho a mano, versus la naturaleza. En el final del poema se personifica la plaza como “igualadora de almas” (línea 22). ¿Por qué igualadora? Esta frase representa la base de comunismo que somos iguales. La plaza no distingue niveles sociales o no debe distinguirlas. O puede ser solo una alegoría de la muerte simplemente. A la muerte, como sabemos, no le importa su inteligencia ni su cantidad de dinero ni nada. Desde este punto de vista el puerto de la plaza puede ser la puerta de la más allá y la plaza puede ser el purgatorio donde la gente está esperando.

El Jardín es otro poema que habla de la naturaleza. Después de la imagen del desierto, el lector tropieza con el verdor del jardín donde “cada arbolito es una selva de hojas” (línea 8). El árbol puede representar la vida en general o la vida del país y las hojas son las ciudadanos. El jardín en un desierto se refiere el cuento de Adán y Eva y su jardín del paraíso, pero en este poema el jardín está vació o por lo menos el autor no menciona personas habitándolo. El mar tiene “inútiles verdores” (línea 12) mientras el jardín “ilumina la tarde” (línea 14). El mar es inhabitable por los seres humanos, pero es nuestro origen desde la teoría evolucionaría. Aquí nos presenta con un conflicto de doctrinas pero el autor reafirma la idea de paraíso con la ultima línea que dice el jardín es “como un día de fiesta en la pobreza de la tierra.” La tierra representa la vida diaria y es pobre y dura mientras la fiesta del jardín es un símbolo de la salvación, el paraíso, el cielo.

Estos dos poemas son pedacitos de la obra pero los temas de la naturaleza y la tranquilidad impregnan todos los poemas y aquí los he presentado un poco. Otros poemas que destacan los mismos temas son El Sur, Las Calles, La Rosa, Sala Vacía y más.

Fervor de Buenos Aires

En “Fervor de Buenos Aires”, Borges crea a un flâneur sin multitud, lo que al principio me pareció un poco contradictorio a causa de que Baudelaire describe el flâneur como “a man of the crowd, as opposed to the man in the crowd”- entonces parece que una condición previa del flâneur es la muchedumbre. Por eso, ¿puede existir este tipo de flâneur?

Baudelaire describe el flâneur como un nuevo tipo de hombre que vagabundea por la ciudad para vivir el modernismo en las calles. Además, Baudelaire sugiere que la vida moderna se vive en su vagar por la ciudad y en ser parte del espacio físico de la modernidad que la ciudad representa. Con respecto a la modernidad, Theodor Adorno la describe como una ruptura con la tradición y por lo tanto un proceso de globalización. La modernidad causa un estilo de vida que se enfrenta constantemente con valores, significaciones y formas de vida extranjeras. Según Adorno, la experiencia de la vida moderna (basada sobre la alienación) se vive como una persona entre la multitud. El ritmo de vida se acelera- uno se mueve por la ciudad, pero es una experiencia solitaria en la que la modernidad se vive de forma individual. Eso se debe al hecho de que “tradition has a kind of social-aesthetic dimension to the extent that it binds person to person; it acts as a force of reconciliation” (Adorno), y la modernidad, por el otro lado, rompe con la tradición y deja el individual incompatible con la sociedad burguesa (es decir la tradición)- por lo tanto el individuo se aliena de la experiencia común.
Hay muchos ejemplos del flâneur de la noche, o sea, el flâneur afuera de la multitud: “En busca de la tarde fui apurando en vano las calles” (La Plaza San Martín), “Las calles de Buenos Aires ya son mi entraña. No las ávidas calles incómodas de turba y ajetreo, sino las calles desganadas del barrio” (Las Calles), etc. Entonces, Borges nos presenta con la idea de que el flâneur y la soledad no están dos conceptos irreconciliables sino me parece que Borges está representando un aspecto de la vida moderna- el sentimiento de alienación, y entonces lo solitario de cada día. Durante la noche, el sentimiento de soledad puede ser intensificado- por eso creo que Borges usa la idea de la muerte (la alienación definitivo) para demostrar la calidad solitaria de vagabundear por la noche en la ciudad.
Hay mucho más que decir y en verdad no sé si he respondido a mi propia cuestión, pero por lo menos he intentado de explorar un poquito estas ideas...

Fervor de Buenos Aires

En “Fervor de Buenos Aires”, Borges crea a un flâneur sin multitud, lo que al principio me pareció un poco contradictorio a causa de que Baudelaire describe el flâneur como “a man of the crowd, as opposed to the man in the crowd”- entonces parece que una condición previa del flâneur es la muchedumbre. Por eso, ¿puede existir este tipo de flâneur?

Baudelaire describe el flâneur como un nuevo tipo de hombre que vagabundea por la ciudad para vivir el modernismo en las calles. Además, Baudelaire sugiere que la vida moderna se vive en su vagar por la ciudad y en ser parte del espacio físico de la modernidad que la ciudad representa. Con respecto a la modernidad, Theodor Adorno la describe como una ruptura con la tradición y por lo tanto un proceso de globalización. La modernidad causa un estilo de vida que se enfrenta constantemente con valores, significaciones y formas de vida extranjeras. Según Adorno, la experiencia de la vida moderna (basada sobre la alienación) se vive como una persona entre la multitud. El ritmo de vida se acelera- uno se mueve por la ciudad, pero es una experiencia solitaria en la que la modernidad se vive de forma individual. Eso se debe al hecho de que “tradition has a kind of social-aesthetic dimension to the extent that it binds person to person; it acts as a force of reconciliation” (Adorno), y la modernidad, por el otro lado, rompe con la tradición y deja el individual incompatible con la sociedad burguesa (es decir la tradición)- por lo tanto el individuo se aliena de la experiencia común.
Hay muchos ejemplos del flâneur de la noche, o sea, el flâneur afuera de la multitud: “En busca de la tarde fui apurando en vano las calles” (La Plaza San Martín), “Las calles de Buenos Aires ya son mi entraña. No las ávidas calles incómodas de turba y ajetreo, sino las calles desganadas del barrio” (Las Calles), etc. Entonces, Borges nos presenta con la idea de que el flâneur y la soledad no están dos conceptos irreconciliables sino me parece que Borges está representando un aspecto de la vida moderna- el sentimiento de alienación, y entonces lo solitario de cada día. Durante la noche, el sentimiento de soledad puede ser intensificado- por eso creo que Borges usa la idea de la muerte (la alienación definitivo) para demostrar la calidad solitaria de vagabundear por la noche en la ciudad.
Hay mucho más que decir y en verdad no sé si he respondido a mi propia cuestión, pero por lo menos he intentado de explorar un poquito estas ideas...

Fervor de Buenos Aires


En el prólogo de Fervor de Buenos Aires Borges dice: "aquel muchacho que en 1923 lo escribió ya era esencialmente --¿qué significa esencialmente? -- el señor que ahora se resigna o corrige." Según Borges, el Borges de 1923 es-- esencialmente-- el mismo que él de 1969. Los dos descreen “del fracaso y del éxito, de las escuelas literarias y de sus dogmas; los dos somos devotos de Schopenhauer, de Stevenson y de Whitman.”

Problematicamente, al cuestionar el significado de la palabra "esencialmente" Borges nos obliga a preguntar: ¿es el mismo Borges o no lo es? Borges cree o no cree que es el mismo? Son y no son el mismo:

"En aquel tiempo, buscaba los atardeceres, los arrabales y la desdicha; ahora, las mañanas, el centro y la serenidad."

Se puede distinguir entre el muchacho (el Borges de 1923) y el señor (el Borges de 1969), entre el que escribió y el que corrigió. Podemos agregar a nuestra lista de “Borgeses” y preguntar: ¿cuántos Borges hay?

En 1972 en Borges y yo, hay Borges, la figura pública, y el otro, él que camina por las calles de Buenos Aires, al que le gustan los relojes de arena y la prosa de Stevenson y que a través del tiempo, “va cediendole todo” a Borges. En el prólogo de Fervor, se nos presenta otra dicotomía, el de Borges en su juventud y el de Borges el señor, él que reflexiona sobre y corrige los trabajos del Borges juvenil. Y, frustrantemente, ¿cómo vamos a conocer al joven Borges si Borges el señor ha mitigado, limado, y tachado su trabajo?


En todos casos, la linea entre un Borges y el otro es nebulosa. No se sabe, ni Borges lo parece saber exactamente, quien es quien. Son y no son a la vez el mismo.

¿Al seguir leyendo su obra, a cuántos más Borges vamos a descubrir?

Lo que parece ser obvio, porque Borges mismo lo dice, es que en Fervor, Borges el muchacho, empieza a explorar los temas que le siguen fascinando a Borges el señor:

"Para mí, Fervor de Buenos Aires prefigura todo lo que haría después."

Tendremos que ver, al seguir leyendo su obra, como Borges realiza estas palabras.

Un constante en Fervor es el imagen del atardecer. Borges se refiere al ocaso, el poniente, el oro último, la tierra rojiza, la tarde, los trémulos colores, el declive. Más alla, figura también la yuctaposión del la luz y de la oscuridad. Borges habla de la luz, la lámpara, la luna, la sombra, la penumbra y la noche.

¿A qué se debe este semejante intenso interés con el poner del sol? ¿Es el romanticismo, la melancolía, el fatalismo de la juventud? ¿O es algo que sobrepasa el la juventud y el tiempo? ¿Es una expresión de Buenos Aires, de la psique porteña, de la melancolía, del romanticismo y el fatalismo del tango?

En agosto, mientras leía Fervor de Buenos Aires, fui a la exposición de arte surrealista en el Vancouver Art Gallery. Me pareció curioso y me llamó la atención que muchas de las obras mostraban contraste entre luz y sombra u oscuridad. Y me pregunté: ¿está relacionado el movimiento surrealista con la poesía y los imagenes de luz y sombra de Borges en Fervor? Quizás me estoy llendo por las ramas...

Las fechas del movimiento y la publicación de Fervor coinciden. ¿Y cómo están relacionados los movimientos del ultraismo, el dadaísmo y el surrealismo? Y más alla todavía, hay una conección entre los movimientos ya mencionados y el realismo mágico? Perdonenme si ya se escribió mucho sobre esto y si la respuesta es obvia. Yo lo exploro por primera vez y me parecen preguntas interesantes que me gustarían explorar.







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"Amanecer" de Borges

Si soy honesta, Borges nunca ha sido uno de mis autores predilectos, al contrario, casi nunca me sentía conectada a sus trabajos literarios. Sin embargo, en “Fervor de Buenos Aires”, sus poemas me conmovieron y sentí la magia de las palabras de Borges en ciertos momentos. Primeramente, unos de los versos en el poema “Amanecer” me parecieron muy interesantes: “Y ya que las ideas/ no son eternas como el mármol/ sino inmortales como un bosque o un río…”. Borges realmente captura la esencia de la vida y cómo las ideas de la humanidad son lo único que permanece en este mundo aun después de la muerte. Sin embargo, también dice que no son eternas, sino inmortales…entonces, ¿Cuál es la diferencia entre lo eterno y lo inmortal? Porque los dos conceptos son cosas que permanecen en la vida. Quizás, lo inmortal sea su conexión a lo mítico y gauchesco de su argentina…no estoy muy segura aquí. Bien, en los siguientes versos, se ve como ejemplifica que la obra de Dios es la humanidad y es por esto que él es el único que puede terminar con la vida. Por esta razón, el amanecer ES “¡Hora en que el sueño pertinaz de la vida/ corre peligro de quebranto/ hora en que le sería fácil a Dios/ matar del todo Su obra!/ Pero de nuevo el mundo se ha salvado/…y la noche gastada/ se ha quedado en los ojos de los ciegos.” Por lo tanto, a través de este poema, Borges crea un ambiente donde la vida se salva cada mañana con el primer rayo de luz. Aquí, creo que Borges trata de ejemplificar su visión de la persona andante que está en una búsqueda total de la vida, o sea, que cree que hay algo más que el simple hecho de vivir y no está satisfecha con su posición en el mundo(?). En fin, el hecho de que la noche se quede en “los ojos de los ciegos” puede ejemplificar que esta persona andante vive en la oscuridad y solo con el amanacer logra revivir la pasion de la vida. (este verso es una ironía bastante cercana al futuro Borges que quedó ciego...)            

"Amanecer" de Borges

Si soy honesta, Borges nunca ha sido uno de mis autores predilectos, al contrario, casi nunca me sentía conectada a sus trabajos literarios. Sin embargo, en “Fervor de Buenos Aires”, sus poemas me conmovieron y sentí la magia de las palabras de Borges en ciertos momentos. Primeramente, unos de los versos en el poema “Amanecer” me parecieron muy interesantes: “Y ya que las ideas/ no son eternas como el mármol/ sino inmortales como un bosque o un río…”. Borges realmente captura la esencia de la vida y cómo las ideas de la humanidad son lo único que permanece en este mundo aun después de la muerte. Sin embargo, también dice que no son eternas, sino inmortales…entonces, ¿Cuál es la diferencia entre lo eterno y lo inmortal? Porque los dos conceptos son cosas que permanecen en la vida. Quizás, lo inmortal sea su conexión a lo mítico y gauchesco de su argentina…no estoy muy segura aquí. Bien, en los siguientes versos, se ve como ejemplifica que la obra de Dios es la humanidad y es por esto que él es el único que puede terminar con la vida. Por esta razón, el amanecer ES “¡Hora en que el sueño pertinaz de la vida/ corre peligro de quebranto/ hora en que le sería fácil a Dios/ matar del todo Su obra!/ Pero de nuevo el mundo se ha salvado/…y la noche gastada/ se ha quedado en los ojos de los ciegos.” Por lo tanto, a través de este poema, Borges crea un ambiente donde la vida se salva cada mañana con el primer rayo de luz. Aquí, creo que Borges trata de ejemplificar su visión de la persona andante que está en una búsqueda total de la vida, o sea, que cree que hay algo más que el simple hecho de vivir y no está satisfecha con su posición en el mundo(?). En fin, el hecho de que la noche se quede en “los ojos de los ciegos” puede ejemplificar que esta persona andante vive en la oscuridad y solo con el amanacer logra revivir la pasion de la vida. (este verso es una ironía bastante cercana al futuro Borges que quedó ciego...)            

fervor

Borges's first book was a collection of poems entitled Fervor de Buenos Aires, published in 1923.

One might expect the title to refer to the "fervor" or the hustle and bustle of a city undergoing rapid expansion in the early years of the twentieth century: thanks to mass immigration, Buenos Aires grew by 75% during this period (Beatriz Sarlo, Una modernidad periférica 18). But Borges's city is strangely subdued and depopulated. Practically every other poem has a reference to "shadow" ("the bank of shadow" [39], "fear of the shadows" [57]) or to "ash" ("a little ash and a little glory" [44], "between the ashes and the fatherland"), not to mention death (the poems "Remorse for Any Death" [53], "Inscription on Any Tomb" [55]), boredom (52), and solitude (67) and so on.

If this is the modern (or even the modernist) city, more than anything else it reminds one of French photographer Eugène Atget's famous portraits of deserted Parisian streetscapes. And if Borges is an urban flâneur, he is one who avoids the city-center streets, "unpleasant because of all the crowds and fuss." He prefers rather to wander the suburbs and indeed the very edge of the city, where the deserted lanes are "full of promise for the man on his own" (37).



And yet Borges has told us that where there is one there are always also at least two. "I am alone and I am with myself" as he puts it here (65). Or even many: his is a "solitude populated like a dream" (69). One is already quite enough of a crowd, because every "one" (or everyone) is divided, split, multiple.

And so it is too with Fervor de Buenos Aires. This is a book that is many, written by more than one. For though it was Borges's first book, he also continually returned to it: as Kate Jenckes observes, there are at least four versions of the text (from 1923, 1943, 1969, and 1974), all of which are significantly different and none of which can be regarded as fully definitive (Reading Borges After Benjamin 7 and 141n6). The one I am reading is from the Obras completas (though again there are many iterations of Borges's "Complete Works," none of which are complete; mine is from 1992). This comes with a prologue dated August 1969 in which Borges admits to having edited some of the poems but claims that he
felt that the boy who wrote the book in 1923 was already essentially--what does "essentially" mean?--the gentleman who now either resigns himself to what it says or corrects it. We are the same; we are both skeptical of failure and success, of literary movements and their dogmas; we are both devotees of Schopenhauer, Stevenson, and Whitman. As far as I am concerned, Fervor de Buenos Aires prefigures everything that I would do afterwards. (33)
It's worth mentioning, though, that in the original Spanish that final phrase ("todo lo que haría después") could just as easily be translated "everything that he would do afterwards." Borges and I (and he): which is which? Which wrote this book, and which wrote what came after?

Equally, if we come to this, Borges's first book, to understand the origins of his writing career, which version should we be reading? Is what I have read (and quoted), revised in 1969, really the "origin"? Even the order of the collection varies according to the date of publication. Beatriz Sarlo makes much of the fact that the first poem to appear is "La Recoleta," about the Buenos Aires cemetery of that name (Una modernidad periférica 18). But as Jenckes points out, in other editions (including the one I am reading) this is actually the second poem printed, not the first (140n3). Quite literally, the point of origin is murky and unstable. We are starting our reading of Borges here (if we ignore for the time being the fact that we already started), but we can't be entirely sure as to where this "here" is. As soon as we reach out to it, it divides and multiplies.

Should this slipperiness be cause for concern? Borges is in some ways essentially slippery. Note above, for instance, that at the very moment that he justifies his editorial interventions by claiming that he and his younger self are "essentially" the same, he also has to question what is meant by "essentially." He states and undercuts his case at one and the same time. For after all, was the boy ever even "essentially" the same as himself at the time: "I am alone and I am with myself" (65).

For Borges, the true mystery is not this endless division and uncertainty. Time passes, things change, moment to moment everything is up in the air; neither language nor reason can hold things still within their prisons of representation or categorization. I is always another. It could not be otherwise. No, the real surprise is that despite all this mutability and malleability, some things somehow do seem to remain the same. It may be mere illusion or habit (though what could be less illusory than habit?), but we do think--or better, as Borges puts it, feel--that we incarnate some kind of singularity that is more or less the same today as it was yesterday or as it was (in Borges's case) 46 years previously. Hence then the
wonder in the face of the miracle
that despite the infinite play of chance
that despite the fact that we are but
drops in Heraclitus's river,
something still endures within us:
unmoved. (50)
This surely is the Spinozan conatus to which "Borges and yo" already made reference: the striving to endure within what is otherwise endless flux, bubbling fervor.

fervor

Borges's first book was a collection of poems entitled Fervor de Buenos Aires, published in 1923.

One might expect the title to refer to the "fervor" or the hustle and bustle of a city undergoing rapid expansion in the early years of the twentieth century: thanks to mass immigration, Buenos Aires grew by 75% during this period (Beatriz Sarlo, Una modernidad periférica 18). But Borges's city is strangely subdued and depopulated. Practically every other poem has a reference to "shadow" ("the bank of shadow" [39], "fear of the shadows" [57]) or to "ash" ("a little ash and a little glory" [44], "between the ashes and the fatherland"), not to mention death (the poems "Remorse for Any Death" [53], "Inscription on Any Tomb" [55]), boredom (52), and solitude (67) and so on.

If this is the modern (or even the modernist) city, more than anything else it reminds one of French photographer Eugène Atget's famous portraits of deserted Parisian streetscapes. And if Borges is an urban flâneur, he is one who avoids the city-center streets, "unpleasant because of all the crowds and fuss." He prefers rather to wander the suburbs and indeed the very edge of the city, where the deserted lanes are "full of promise for the man on his own" (37).



And yet Borges has told us that where there is one there are always also at least two. "I am alone and I am with myself" as he puts it here (65). Or even many: his is a "solitude populated like a dream" (69). One is already quite enough of a crowd, because every "one" (or everyone) is divided, split, multiple.

And so it is too with Fervor de Buenos Aires. This is a book that is many, written by more than one. For though it was Borges's first book, he also continually returned to it: as Kate Jenckes observes, there are at least four versions of the text (from 1923, 1943, 1969, and 1974), all of which are significantly different and none of which can be regarded as fully definitive (Reading Borges After Benjamin 7 and 141n6). The one I am reading is from the Obras completas (though again there are many iterations of Borges's "Complete Works," none of which are complete; mine is from 1992). This comes with a prologue dated August 1969 in which Borges admits to having edited some of the poems but claims that he
felt that the boy who wrote the book in 1923 was already essentially--what does "essentially" mean?--the gentleman who now either resigns himself to what it says or corrects it. We are the same; we are both skeptical of failure and success, of literary movements and their dogmas; we are both devotees of Schopenhauer, Stevenson, and Whitman. As far as I am concerned, Fervor de Buenos Aires prefigures everything that I would do afterwards. (33)
It's worth mentioning, though, that in the original Spanish that final phrase ("todo lo que haría después") could just as easily be translated "everything that he would do afterwards." Borges and I (and he): which is which? Which wrote this book, and which wrote what came after?

Equally, if we come to this, Borges's first book, to understand the origins of his writing career, which version should we be reading? Is what I have read (and quoted), revised in 1969, really the "origin"? Even the order of the collection varies according to the date of publication. Beatriz Sarlo makes much of the fact that the first poem to appear is "La Recoleta," about the Buenos Aires cemetery of that name (Una modernidad periférica 18). But as Jenckes points out, in other editions (including the one I am reading) this is actually the second poem printed, not the first (140n3). Quite literally, the point of origin is murky and unstable. We are starting our reading of Borges here (if we ignore for the time being the fact that we already started), but we can't be entirely sure as to where this "here" is. As soon as we reach out to it, it divides and multiplies.

Should this slipperiness be cause for concern? Borges is in some ways essentially slippery. Note above, for instance, that at the very moment that he justifies his editorial interventions by claiming that he and his younger self are "essentially" the same, he also has to question what is meant by "essentially." He states and undercuts his case at one and the same time. For after all, was the boy ever even "essentially" the same as himself at the time: "I am alone and I am with myself" (65).

For Borges, the true mystery is not this endless division and uncertainty. Time passes, things change, moment to moment everything is up in the air; neither language nor reason can hold things still within their prisons of representation or categorization. I is always another. It could not be otherwise. No, the real surprise is that despite all this mutability and malleability, some things somehow do seem to remain the same. It may be mere illusion or habit (though what could be less illusory than habit?), but we do think--or better, as Borges puts it, feel--that we incarnate some kind of singularity that is more or less the same today as it was yesterday or as it was (in Borges's case) 46 years previously. Hence then the
wonder in the face of the miracle
that despite the infinite play of chance
that despite the fact that we are but
drops in Heraclitus's river,
something still endures within us:
unmoved. (50)
This surely is the Spinozan conatus to which "Borges and yo" already made reference: the striving to endure within what is otherwise endless flux, bubbling fervor.