Ifigenia (parte 1)

El estilo de a primera parte de la novela Ifigenia por Teresa de la Parra es diferente y interesante para mi porque es una carta de su amiga Cristina pero la manera en que ella escribe, es como una novela o un libro. Es una novela adentro de una novela donde María Eugenia divulga todo de sus pensamientos y sentimientos privados sobre su vida y otras personas en su vida. Hay mucha confusión y cambio en su corta vida, sus experiencias están muy familiar a los adolescentes y yo entiendo los dificultades de María Eugenia. Ella está en la etapa entre una joven y una adulta, buscando por su papel en la vida y aprendiendo si puede confiar en sus amigos y su familia. Creo que ella aparece egoísta y ingenua en la manera que ella describe su familia, sus amigos, y su vida. Yo entiendo que ella tiene miedo también del futuro y sus opciones, ella quiere el dinero y la felicidad pero, no sabe si es posible a tener los dos en la sociedad patriarcal de Venezuela que es muy diferente de la sociedad en Europa donde ella creció. Espero que ella no pierda sus sueños de libertad y felicidad en la nueva ciudad pero ella escribe como un pájaro en una jaula. Ella describe su abuela y su tía como personajes cliché de literatura histórica como las novelas de Jane Austen y Shakespeare. Me pregunto que cómo razonable está la descripción de la abuela y la tía porque María Eugenia le gusta leer y tiene mucha imaginación. Quizás, sus jóvenes ojos tienen una perspectiva estrecha y no entienda el valor de las experiencias de las mujeres en su familia.

La única persona que entienda sus vistas, es su tío Pancho, pero él tiene diferente ideas de la vida también y la papel de las mujeres en la sociedad. Pancho está cínico y creció en un mundo patriarcal, él aprecia las mujeres pero no entienda la libertad que María Eugenia desea. La gente en el pueblo le gustan las vidas morales de paz, estabilidad y respecto.

IFIGENIA Parte 3 y 4

Aun el caballo más salvaje puede ser domesticado. Al menos, se parece esa manera con María. A partir una chica que no podía separarse con Guerlain Rouge, a la chica que lleva más lápiz labial color natural sólo unos pocos años más tarde. En este caso yo digo “sólo” porque en las primeras semanas de que ella llegó a Caracas, ella no parecía cambiar cualquier parte de ella o cualquier hábito de la de ella en un futuro próximo si alguna vez

A partir aventurero e igualmente egoísta Gabriel como un posible galán a Leal que sólo valora su belleza y tiene la intención de casarse con ella como esposa trofeo.

Antes luchó su abuela para demostrar que ella es de hecho educada e intelectual; Sin embargo, al final de la novela, ella no pretende conocer Dante.

Sin embargo, sus pensamientos internos son más o menos siguen siendo los mismos. Narcisista con su imagen en el que puede pasar horas y horas delante del espejo mirándose y apreciar su belleza y aún más orgulloso de ella porque ella cree que su belleza no se puede comparar a ninguna otra. Ella sigue creyendo que su escritura refleja su inteligencia superior que otro no puede ser aún una amenaza en su opinión.

Aunque es verdad que casi siempre piensa en sí misma, ella comienza a ser más conscientes de que la rodeaban y la realidad. El ejemplo más importante sería que ella decide “sacrificio” a sí misma casándose Leal en lugar de dejar todo atrás y dejar con Gabriel. Aun este ejemplo que es la decisión de que sería un punto de inflexión en su vida que va a cambiar toda su vida de una manera muy significativa, los lectores no se deja engañar fácilmente.

Sí, ella no dejó todo atrás para el amor porque ella era plenamente consciente de las consecuencias que pondría a su familia no en un buena posición.

Sí, esto no es la única vez que ella cuida de la familia cuando ella tuvo la oportunidad de ir a París con Mercedes pero ella decide no ir como su abuela le aconsejó. Sin embargo, a su llegada a Caracas, mencionó que prefería morir antes que ser pobre y ella no va a tomar nada menos que una vida más confortabley lujosa igual que Mercedes o mejor ya que ella cree que ella es “más bonita” y “más alto “que el Mercedes.

Por lo tanto, a pesar de su “sacrificio” su razón personal no era del todo a un lado para casarse Leal. Ella quiere vivir una gran vida, la vida que todos puedan admirar.

En otras palabras, la verdadera naturaleza de la gente no puede cambiar, pero es posible cambiar los comportamientos y opciones dadas las circunstancias de las personas.

¿Alguna vez has estado en una situación en la que tuvo a algo que normalmente no haría, pero decidió hacerlo por las circunstancias?

En cuanto a mí, no creo que personalmente me habría pedido grillos para comer, pero se ordenó como un buen gesto en China del conocimiento de mi amiga así que me comí uno.

Ifigenia Parte 3 y 4

“En primer término, debo declarar que he perdido ya completamente aquel criterio anárquico, desorientado y caótico, que, como decía con tanta razón Abuelita, constituía una amenaza y un horrible peligro para mi porvenir.” Es interesante observar cuánto cambio Maria Eugenia tiene sufrida.For ejemplo, su forma de pensar, de ver el mundo, interactuando con la gente, y la forma en que se presenta a sí misma tienen todo cambió. El corto se pasaron mencionado en este blog destaca la transformación de María Eugenia. La transición desde el uso de un lápiz labial rojo brillante a un color más suave significa el cambio en su personalidad. Cuando ella llegó a la casa de su abuela, ella es muy abierta, pero ahora, ella es más cuidadoso y sostiene a su lengua. Es evidente que María Eugenia ha incorporado poco a poco lo que la sociedad caraqueña espera de ella. Ella ya no es la chica despreocupada que vino de París. En lugar de encerrarse en su habitación para escribir, ella se ha unido a su abuela y su tía Clara en sus rutinas diarias. María Eugenia incluso dice “el rosario con su tía Clara.” Esto demuestra lo mucho que ha cambiado. En las primeras semanas o meses de su estancia en la casa de su abuela, incluso apenas se interactúa con su tía Clara. En la última parte de Ifigenia, el tono de la escritura se convierte en grave y triste por la muerte lenta del tío Pancho. Por otra parte, la mala suerte trágica de que el tío Pancho está sufriendo también trae otra vuelta de tuerca a la vida María Eugenia. Su antiguo amor, Gabriel, que ahora está casada trata de enfermera tío Pancho. Las confesiones se hicieron especialmente de Gabriel sobre sus fuertes sentimientos por María Eugenia. Valientemente admite que su matrimonio es una desgracia porque no es con María Eugenia. A su vez, María Eugenia confiesa su amor por él, sin embargo, ella dice que su amor está en el pasado y que se siente feliz de estar casada con Leal. María Eugenia compara su historia de amor con Gabriel a historias de amor trágicas donde tanto los amantes mueren como “Romeo y Julieta”. Por otra parte, la mención de la muerte en la historia se repite demasiadas veces. Es evidente para vincularlo con la muerte de tío Pancho, aunque parece que hay otro gran significado para él. Tal vez, significa otra muerte en la familia o la muerte de la historia de amor de María Eugenia y Gabriel. Seguramente, como el presagio de la muerte, la historia termina con María Eugenia sacrificar su vida.

Ifigenia III

Teresa de la Parra, Ifigenia

And so Teresa de la Parra’s novel ends as the title always indicated that it would: with a sacrifice, and a willing one at that. María Eugenia has at least two opportunities to avoid her fate of an unhappy marriage with César Leal, which she variously describes as a “death sentence” and “hidden slavery” (336). She could take the risky route of eloping with her former suitor Gabriel Olmedo, whose impassioned letter urges her towards an early-morning street-corner assignation, from which he would whisk her to the port and a steamship and on to a voyage of discovery through Europe. She seems about to take up this option, but hesitates as she runs into Aunt Clara while seeking out a suitcase in the darkened house. Then her second chance to escape her fearful destiny comes when, shortly afterwards, she summons Leal to see her, determined to break off the engagement. She has her speech ready: “In the past few days while you have not been here, I have confirmed that I do not love you enough to marry you [. . .]” (331). When the time comes, however, she cannot bring herself to say these words. And again, Aunt Clara has something to do with her unwillingness to follow through: she imagines herself like her, an “old maid,” her beauty long gone and dependent on Uncle Eduardo. At least with Leal she would have a house of her own, a place of asylum.

In any case, the truth is that her fiancé barely lets her get a word in edgewise: his voice is “full of energy and absolutely clear, always knowing what he wants and always saying exactly what he has to” (332). By contrast, María Eugenia ends up without a voice at all: ”he didn’t let me speak, and as he carried on explaining things to me so loquaciously, I didn’t say another syllable, but set to watching him as I sat mute, perplexed, and absent” (333). Far from being the protagonist of the novel of her own life (as she had, at the outset, excitedly exclaimed to her friend Cristina), she is now at best a bystander, at worst a victim of decisions made by others. She has been an object for some time: a commodity for sale. Now, however, she faces the horror of being an object aware of her objectification and the treatment she is undergoing, but without the chance of calling out or doing anything about it. Like the nightmare of the patient on the operating table whose anaesthetic has failed but who cannot move a muscle, any self-awareness she has won only makes everything worse.

Of course, in theory María Eugenia’s options remain open as the book comes to a close: the wedding with Leal is still a week away, and Olmedo, rejecting her negative response to his suggestion as a sham, seems to be offering her one more chance. But one can hardly imagine her making such choices. Indeed, one can hardly imagine her making any choices of any significance at all. To put this another way: if the traditional Bildungsroman is a narrative detailing the birth of the adult subject, through trial and error, experience and gradual self-knowledge, Ifigenia is better described as an inversion of the genre. Here we have a subjectivity that is almost comprehensively dismantled, that enters into utter crisis; and the only knowledge that María Eugenia seems to have gained about herself is the fact of her own unknowability, the otherness that haunts her and that, at the crucial moment, “spoke through my own mouth, took my destiny in its claws, [and] cruelly destroyed it” (328). More broadly, this is a tale of psychic disintegration; as such, it perhaps has more in common with ”The Yellow Wallpaper” than would first appear to be the case. In other words, the essence of María Eugenia’s tragedy has little to do with the fact that she does not (cannot) elope with Gabriel: his paean to natural rights and Romantic freedom hardly disguises the fact that the choice he’s offering her is merely between two forms of patriarchal subjugation.

Our would-be heroine’s tragedy, rather, concerns the nearly catatonic state, dominated by fear and anxiety, to which she succumbs by the end. She is unable to achieve liberal subjectivity and personhood, and at the same time has failed to establish any alternative path. She has failed, for instance, to write her way out of her predicament: the literary project that at first seemed to offer some kind of liberation finally loses its way. María Eugenia tells us that this novel’s final chapter is also her adieu to writing: it’s the “final page of [her] spiritual life” (315). What had begun as gossipy and jocular confidences to a far-flung friend has by the end taken on the tone of a suicide note: when she drops the suitcase, signifying that eloping is no longer an option, she describes herself as “forsaken and suicidal” (329); later she says she is “pale, lifeless, hollow-eyed, almost ugly” (331; of course, that “almost” indicates the hook with which her anxiety has snared her). This novel that is obsessed with the idea of “life” in all its various connotations (a span of time as well as a form of intensity) ends up being the tale of a woman consigned to what Giorgio Agamben calls “bare life.” This is the sacrificial logic of the modern-day Iphigenia, who chooses oblivion only because all other choices are impossible or unimaginable, and what remains is mere habit.


Ifigenia Parte III y IV (186-310)

Una de las cosas interesantes de la novela Ifigenia des del principio del libro es la forma en que Teresa de la Parra juega con la ficción y la realidad. Ella desdibuja la distinción entre los dos a través de la narrativa de Maria Eugenia. Maria Eugenia al principio declara que la vida es destinta al ficción porque la vida es mejor. Ella cree en esta distinción, pero irónicamente, sigue el comentario con una identificación a las heroínas de las obras ficticias. Maria Eugenia mezcla las dos cosas y se confunde. Por eso, no es una sorpresa que al final del libro su vida se convierte en la vida de una tragedia griega. La vida real se absorba completamente con la vida ficticia. La pregunta es que significado puede tener esta confluencia? Que poder subvertido puede tener en respeto a la institución del matrimonio?

Una de las respuestas que estoy desarrollando es que la institución del matrimonio es un símbolo de la dependencia que tienen las mujeres a los hombres y a la partiarcado en una sociedad represiva como Venezuela en este tiempo. En convertirse en una tragedia griega en la cual se sacrificia, cambia el significado del matrimonio como liberación a la muerte. En la cuarta parte, Maria Eugenia describe las horas como:

"Las campanadas de los relojes en la noche son las voces del silencio que se queja . . . y el tic-tac de los relojes en la noche son los pasos . . . ¡ah! los pasos de la muerte . . . ¡no; no, no!" (231). 



Su disolución con el mundo en cual vive y su fastidio le lleva a un mundo de sueños y ficción. En esto, se siente realizado y con propósito, porque la gente sacrificados tienen significado importante y son para la colectiva. 

Ifigenia Parte III y IV (186-310)

Una de las cosas interesantes de la novela Ifigenia des del principio del libro es la forma en que Teresa de la Parra juega con la ficción y la realidad. Ella desdibuja la distinción entre los dos a través de la narrativa de Maria Eugenia. Maria Eugenia al principio declara que la vida es destinta al ficción porque la vida es mejor. Ella cree en esta distinción, pero irónicamente, sigue el comentario con una identificación a las heroínas de las obras ficticias. Maria Eugenia mezcla las dos cosas y se confunde. Por eso, no es una sorpresa que al final del libro su vida se convierte en la vida de una tragedia griega. La vida real se absorba completamente con la vida ficticia. La pregunta es que significado puede tener esta confluencia? Que poder subvertido puede tener en respeto a la institución del matrimonio?

Una de las respuestas que estoy desarrollando es que la institución del matrimonio es un símbolo de la dependencia que tienen las mujeres a los hombres y a la partiarcado en una sociedad represiva como Venezuela en este tiempo. En convertirse en una tragedia griega en la cual se sacrificia, cambia el significado del matrimonio como liberación a la muerte. En la cuarta parte, Maria Eugenia describe las horas como:

"Las campanadas de los relojes en la noche son las voces del silencio que se queja . . . y el tic-tac de los relojes en la noche son los pasos . . . ¡ah! los pasos de la muerte . . . ¡no; no, no!" (231). 



Su disolución con el mundo en cual vive y su fastidio le lleva a un mundo de sueños y ficción. En esto, se siente realizado y con propósito, porque la gente sacrificados tienen significado importante y son para la colectiva. 

Ifigenia: Partes III & IV

Mucho tiempo después de su ultima escritura, María decide escribir otra vez para explicar lo que ha pasado en ese tiempo. Por su escritura, el lector puede ver que ha cambiado mucho. Parece más madura y más como acepta su rol en su vida y familia. Sin embargo, su cambio no parece ser un cambio de personalidad tanto como un reconocimiento de que ella no puede ser un rebelde y se ha vuelto más sumisa a encajar las normas sociales.

La familia de María espera ahora que se case con un hombre llamado César Leal, que ella sabe no entiende sus complejidades y sólo la aprecia por su belleza. Ella piensa que es aburrido, pero, al principio, ella todavía tiene fe en que él se casara con ella permitirá la libertad que ha estado buscando toda su vida. Pronto se da cuenta de que esto no es cierto y que César esperaría que ella juegue el papel de la esposa sumisa.

En la cuarta parte, Gabriel llega. Él le dice a María que él quiere casarse con ella, a pesar de ya estar casado. Se imagina la vida con él, lleno de aventura y libertad, pero decide que no puede decepcionar a su familia.

Esa decisión muestra el cambio de María, de una chica rebelde, que cree que puede tener una vida como quiera, a una mujer más “razonable”. Después de pasar todo el comienzo del libro hablando de las cosas que podía hacer si se les dio la oportunidad, ella no toma la oportunidad cuando se le da. Como una mujer mayor, se da cuenta de que tiene que ser la persona que su familia espera que ella sea, en lugar de la persona que ella realmente es, y se casa con César Leal.

Sacrificio con una S mayúscula

Por un lado, el lector de Ifigenia: Diario de una señorita que escribió porque se fastidiaba (1924) puede entender claramente el título por el fastidio que caracteriza la vida de la protagonista, y a la vez a través del acto de leer este “diario” en sí, lo que se ha escrito por causa de este fastidio. Sin embargo, en la cuarta parte de la obra, el titulo se hace aun más evidente, es decir por fin se entiende la referencia a la figura griega de Ifigenia. Aunque, podemos concluir que la novela debe ser llamado Ifigenia: Diario de una señorita que escribió por distraer el meido (“Tengo miedo . . . Sí . . . escribo por distraer el miedo …” (231)). En esta última parte la protagonista experimenta otro motivo para escribir, y al igual que la trama de esta cuarta parte, este motivo es más oscuro y más trágico.

No sorprendente, su estilo de escribir cambia también.  Visualmente es más dramática.   De repente María Eugenia está llenando las páginas de su diario con letras mayúsculas. Ya no es el amor que se siente, sino el Amor. Ne es la luna al que ella confiesa, sino la Luna. No es la vida que está empeorando  tan rápidamente, sino la Vida. Creo que el propósito de esto es para subrayar la magnitud del sacrifico que María Eugenia elige al final de la obra. Ella sacrifica su Vida, y así ocurre otra muerte en la trama trágica de esta cuarta parte. Ya no puede soñar con una Vida (V mayúscula) en Nueva York, una Vida con Gabriel. Su Independencia y Modernidad mueren con este sacrificio, y así también muere el Amor. Ella sucumbirá a nada más de una vida (v minúscula) tradicional de una mujer venezolana en esta época.  Una vida en la que <<el hombre debe conducirse siempre ¡como hombre! y la mujer ¡como mujer!» (209) según su novio César Leal. No sorprendente, este tipo, César Leal, es extremadamente Leal (mayúscula) a esta idea de una vida tradicional.

El Sacrifico (S mayúscula) de rechazar a Gabriel y quedarse con su familia es una decisión definitiva, que es una distinción importante dado que la imagen de la protagonista hasta este momento ha sido uno que corresponde más con la que ofrece su tía Clara, <<porque como es tan caprichosa, hoy te dice verde y mañana te dice colorado!>> (197). Con esta decisión tan definitiva, ya no puede cambiar su mente de ‘verde a colorado’, y de hecho, ha elegido una vida en la que todo será blanco y negro.