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La falta de palabras: “Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia”, Rigoberta Menchú y Elizabeth Burgos (1983)

A lo largo de los capítulos, hay varios momentos donde hay una falta de hablar durante o después de los momentos del abuso o violencia. Cuando Rigoberta esta con la señora en capitulo XIV, no puede responder en español entonces su reacción está en la mente: “yo la maltrataba en mi mente” (119). El silencio y el uso de la mente para resistir en esta escena muestra como Rigoberta lucha contra el sistema. Ella aprende español y puede entenderlo, pero no trata de usar el idioma y esa decisión es una manera de mantener su identidad y sus propias costumbres en frente de un sistema opresivo. Además, después de los eventos tan horríficos de capitulo XXIII, dice que “parecíamos mudos…a nadie le salía una palabra de la boca” (206) y “casi ya no hubo comunicación, ni para donde vamos, ni que vamos a hacer” (207). No hay palabras ni un sentido para hablar en momentos de tanto dolor para la comunidad. La historia describe la ira tan profunda en la comunidad durante y después de la tortura. Las emociones son más fuertes que la palabra y unen la gente más que la conversación. Este motivo habla a la intensidad de este momento y como dice el cliché, “una imagen vale más que mil palabras”, o en este caso, los descripciones tan gráficos y claros de la acción son más poderosas que interacciones entre la gente.

Este motivo y observación está relacionada a la forma de la historia. Normalmente en los cuentos, vemos líneas separadas para los momentos de dialogo, pero en este cuento, solamente hay unos párrafos largos. En mi opinión, esta elección estilística crea un enfoque en la acción y nosotros, como lectores, son observadores a estas escenas horríficas en la misma manera que la narradora. Nos sentimos el dolor a través de la falta de palabras que demuestra la profundidad del dolor. Este estilo es un poco similar a la historia de Mayra Santos Febres que ya leímos, donde el dialogo en algunos momentos esta incrustado en los párrafos largos. Ambos cuentos cubren tópicos gráficos y traumáticos donde la emoción es más palpable en los eventos o las acciones de los personajes que en conversaciones o palabras.

Pregunta: ¿cómo interpretas tú las elecciones estilísticas como frases cortas o párrafos largos en relación con el contenido de la historia?

La teología de la liberación y el ideario revolucionario de Menchú

La familia de Rigoberta Menchú estuvo estrechamente ligada al catolicismo. Sus creencias personales eran una amalgama de creencias católicas y espiritualidad Maya. Me pareció interesante presentar y explorar la teología de la liberación. Este movimiento social, político y religioso es, presuntamente, una parte importante del acervo cultural de Menchú.

A partir de los 50, sacerdotes latinoamericanos incorporaron conceptos marxistas en sus diagnósticos sociales. Estas ideas paulatinamente se hicieron ubicuas en la región. Tras el Concilio Vaticano II de 1962-1965, que transformó fundamentalmente la interacción entre iglesia y sociedad, y la Conferencia Episcopal de Medellín de 1968, en la que se establecieron las bases teóricas de esta corriente, este incipiente movimiento adquirió forma y carácter.

El principio central de la teología de la liberación es la opción preferencial por los pobres. Abogan por una preocupación especial dirigida a mejorar las condiciones materiales de los menos favorecidos, y por una iglesia que renuncie a participar en la ampliación de la brecha entre los que más tienen con los que menos. Defienden que no se debe esperar a la muerte para la salvación y para vivir dignamente. En este sentido contradicen expresiones sincretistas proliferadas durante siglos recientes en las que las personas carentes de poder encontraban alivio a través de una reversión de los roles en otras vidas. Esta conducta es aparente en el texto de Arguedas, por ejemplo. Estos teólogos, al igual que Menchú, abogaban por una lucha activa en el presente. Otros principios importantes son la lucha contra la explotación/injusticia social, la aseveración de que la existencia de estos constituye un pecado social, y que la fe debe ser practicada en vida socialmente.

Hay un camino diáfano para trazar paralelismos entre estas ideas y el accionar de Menchú. Mínimamente, pensarlas esclarece el panorama ideológico que alimentó el espíritu revolucionario encarnado por su lucha social.

 

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