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La justicia divina en “El sueño del pongo” (1965) de José María Arguedas

La narrativa que se nos da en “El sueño del pongo” nos muestra al final del cuento un tipo de justicia divina en donde el patrón, un claro abusador de los indígenas, tiene que lamer al pongo bañado de excremento mientras que el pongo lame al patrón bañado en miel (260). Esta idea de justicia divina es muy importante en este contexto pues indica la fuerte presencia de la religión católica para aquellos que viven en las haciendas, sea el patrón o el mismo pongo. Inicialmente se nos dan indicios que la religión tiene una fuerte presencia en la obra pues se menciona oraciones religiosas como el Ave María y el Padrenuestro (258), ritual religioso ejecutado por los indígenas y el patrón mismo.

Interesantemente, a pesar de que el pongo era minimizado por el patrón, este le pide al pongo que hable y cuente lo que pasó una vez el pongo menciona su sueño involucrando al Padre San Francisco. En todo el sueño se hacen referencias religiosas y se trata el tema de la justicia divina, en donde se castiga al patrón por abusar de su poder. Es curioso ver como la justicia en este cuento se da a través de lo divino pues podría indicar que para los indígenas no queda más que desear una justicia divina pues las instituciones sociales como el estado no son capaces de realizar reformas inclusivas que los apoyen, teniendo que aferrarse a lo divino. Por otro lado, la mención y elementos religiosos en este cuento nos retratan la doble moral religiosa pues el patrón era un cruel abusador, pero era muy devoto al catolicismo, que debería predicar una moralidad sagrada. Finalmente, a pesar que se dio justicia divina en este cuento, esto no fue del todo cierto pues la justicia divina solo se dio en un sueño pero la realidad del pongo no iba a cambiar pues probablemente el patrón iba a seguir cometiendo los mismos actos deshumanizantes.

# de palabras: 325

El zoomorfismo y el deminutivo en “El sueño del pongo”

“El sueño del pongo” de José María Arguedas es un cuento moral sobre las consecuencias de no tratar a las personas con amor y respeto (salvo que seas juzgado y castigado por Dios). El zoomorfismo y el diminutivo son dos aspectos del cuento que me parecieron interesantes…

 

Zoomorfismo:

A lo largo del cuento, el zoomorfismo se utiliza como herramienta para infligir crueldad y castigo a través de la deshumanización. El patrón deshumaniza al pongo, tratándolo y haciéndolo comportarse como un perro: “Creo que eres un perro. ¡Ladra! (258). El pongo, siendo servil y leal a su amo, obedece y permite que lo traten como menos que humano. Esta jerarquía de poder y dinámica amo-esclavo, sin embargo, es precisamente la que se utiliza para castigar al Patrón en el sueño del Pongo; El Padre San Francisco obliga al patrón y al pongo a cubrirse con una sustancia que refleja la forma en que fueron tratados en la tierra (caca por el pongo y oro para el patrón) y, asimismo tienen que lamerse la sustancia el uno al otro. El patrón, después de haber maltratado al pongo, por supuesto, prueba (taste) (literalmente) su propia medicina, teniendo que lamer el cuerpo del pongo cubierto de caca. El pongo, sin embargo, habiendo tratado a el patrón como un rey, fue premiado, teniendo que lamer algo dulce (miel) en su lugar. El zoomorfismo se usa nuevamente aquí al hacer que ambos hombres actúen como perros (lamiéndose el uno al otro), lo que, por lo tanto, crea una sensación de ironía al considerar la forma en que el patrón trató a el pongo (como un perro). Ambos hombres, esencialmente, fueron juzgados de la misma manera, cada uno realizando un acto inhumano entre sí, pero teniendo en cuenta el respeto que se mostraron durante su vidas.

 

Deminutivo:

Los diminutivos se usan comúnmente en español como forma de cariño (ej. mihita, perrito, o como diría Selena Gomez, lampito). Sin embargo, hay otros usos del diminutivo, como para indicar que algo es pequeño o incluso para indicar que algo es menos que o inferior. Arguedas usa el diminutivo de hombre, “hombrecito” para referirse a el pongo. Esto puede ser indicativo de muchas cosas: 1) que el Pongo es corto o pequeño 2) que al narrador le cae bien el pongo (término cariñoso) o 3) que el Pongo no es un hombre masculino, o que le falta un carácter masculinio (tal vez, valentía o fuerza). El tercero es interesante, porque el uso de “hombresito” puede ser un intento para enfatizar su deshumanización o maltrato por parte de su amo y de la sociedad en la que vive.

 

Preguntas:

¿Hay otra razón por la que Arguedas podría haber usado el diminutivo?