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El zoomorfismo y el deminutivo en “El sueño del pongo”

“El sueño del pongo” de José María Arguedas es un cuento moral sobre las consecuencias de no tratar a las personas con amor y respeto (salvo que seas juzgado y castigado por Dios). El zoomorfismo y el diminutivo son dos aspectos del cuento que me parecieron interesantes…

 

Zoomorfismo:

A lo largo del cuento, el zoomorfismo se utiliza como herramienta para infligir crueldad y castigo a través de la deshumanización. El patrón deshumaniza al pongo, tratándolo y haciéndolo comportarse como un perro: “Creo que eres un perro. ¡Ladra! (258). El pongo, siendo servil y leal a su amo, obedece y permite que lo traten como menos que humano. Esta jerarquía de poder y dinámica amo-esclavo, sin embargo, es precisamente la que se utiliza para castigar al Patrón en el sueño del Pongo; El Padre San Francisco obliga al patrón y al pongo a cubrirse con una sustancia que refleja la forma en que fueron tratados en la tierra (caca por el pongo y oro para el patrón) y, asimismo tienen que lamerse la sustancia el uno al otro. El patrón, después de haber maltratado al pongo, por supuesto, prueba (taste) (literalmente) su propia medicina, teniendo que lamer el cuerpo del pongo cubierto de caca. El pongo, sin embargo, habiendo tratado a el patrón como un rey, fue premiado, teniendo que lamer algo dulce (miel) en su lugar. El zoomorfismo se usa nuevamente aquí al hacer que ambos hombres actúen como perros (lamiéndose el uno al otro), lo que, por lo tanto, crea una sensación de ironía al considerar la forma en que el patrón trató a el pongo (como un perro). Ambos hombres, esencialmente, fueron juzgados de la misma manera, cada uno realizando un acto inhumano entre sí, pero teniendo en cuenta el respeto que se mostraron durante su vidas.

 

Deminutivo:

Los diminutivos se usan comúnmente en español como forma de cariño (ej. mihita, perrito, o como diría Selena Gomez, lampito). Sin embargo, hay otros usos del diminutivo, como para indicar que algo es pequeño o incluso para indicar que algo es menos que o inferior. Arguedas usa el diminutivo de hombre, “hombrecito” para referirse a el pongo. Esto puede ser indicativo de muchas cosas: 1) que el Pongo es corto o pequeño 2) que al narrador le cae bien el pongo (término cariñoso) o 3) que el Pongo no es un hombre masculino, o que le falta un carácter masculinio (tal vez, valentía o fuerza). El tercero es interesante, porque el uso de “hombresito” puede ser un intento para enfatizar su deshumanización o maltrato por parte de su amo y de la sociedad en la que vive.

 

Preguntas:

¿Hay otra razón por la que Arguedas podría haber usado el diminutivo?