En el milagro secreto Borges presenta una historia desarrollada en cuatro niveles. Analizando el cuento desde esta distinción es posible hilvanar una lectura del texto como un comentario sobre la naturaleza de la imaginación. El primer sueño de Hladík, sobre una partida de ajedrez conducida sin rigor o propósito, caricaturiza las preocupaciones terrenales. En su vida cotidiana, se ve capturado y sentenciado a muerte por nazis, pero sus preocupaciones conciernen su trabajo literario. Su obra inacabada trata sobre un hombre que habita un delirio interminable. Finalmente, Hladík habita un tiempo misterioso y subjetivo, desligado totalmente del mundo material.
En todos los planos manejados en el cuento, lo imaginario es contrapuesto a las preocupaciones terrenales. Estas últimas presentan constantes vacíos teleológicos. Las familias en el sueño no saben por qué juegan, a Hladík lo condenan casi arbitrariamente, su ejecución se lleva a cabo un día aleatorio, etc. Ante la irracionalidad de lo cotidiano, Borges plantea la ficción, lo imaginario, como fuente de sentido. El décimo párrafo enfatiza esta intención, conteniendo únicamente la frase “El universo físico se detuvo.” Esta frase constituye una descripción de los eventos de la historia, pero también culmina el proceso de separación entre Hladík y el reino físico.
Los saltos de plano, entre sueños e historias, culminan en la psiche del artista. Ilusionado, se embarca en una odisea solipsista de un carácter metafísico con matices oníricos, que le permite culminar la obra que vislumbra como la razón de ser tanto suya como del dios a quien implora tiempo. Esta pseudo-travesía agota toda significación escatológica. El texto tiene una profunda dimensión existencialista. Hladík es un hombre en busca de sentido, y lo encuentra únicamente en su obra, siendo validada su obsesión por un ser divino. La imaginación es construida por Borges como una alternativa para la indiferencia cósmica.
(300 palabras)