La poema “Yo persigo una forma” de Rubén Darío es un soneto muy clásico sino también hermoso. En las catorce líneas de esta poema, nuestro poeta emplea un gran número de figuras retóricas, incluyendo la personificación, la metáfora, el símil, y la paradoja.
Cuando estaba leyendo esta obra de poesía, me ahogaban en sentimientos de asombro y maravilla. El uso de imágenes y personificaciones se penetra toda la poema y me presenta algo magnificó, misterioso, y impresionante. En esta poema, La Venus abraza, los astros predican, la palabra huye, y la fuente llora. No me encuentro nada que no está viva y respirando. Lo que veo es un sueño del Darío, dónde él padece y explora y descansa, buscando su propia definición como un poeta y un creador de literatura. “Yo persigo una forma” nos habla desde su titulo, lo que busca Darío es una forma y una perfección, pero dice que persigue una forma que “no encuentra mi estilo (1)”. Según la idea central del modernismo, la poema tiene en si mismo unas contradicciones claras. Esta primera línea es un ejemplo.
La otra contradicción evidente es en la cuarta línea: “al abrazo imposible de la Venus de Milo.” Venus de Milo aquí es un símbolo de la belleza. La diosa en su misma representa la belleza, mientras la estatua creada por Milo también es una obra maravillosa. La única pena de la estatua es que no tiene brazos. Entonces, aunque la Venus es hermosa, su hermosura es algo fracturada y incompleta. Siendo la Venus de Milo una belleza fracturada, Darío se refiere aquí, sin embargo, a una belleza completa, porque disfruta aquí del abrazo imposible de la diosa. Esta frase me parece una paradoja que nos hace pensar en lo que busca nuestro poeta. Él está buscando una perfección, o una belleza que ya no existe. Pero esta mera inexistencia no le impide perseguirla, él continua a explorar en su imaginación y creación. Porque aunque la realidad tiene limitaciones, la imaginación y la literatura no. Por esto aquí Darío, como el poeta famoso del modernismo, nos presenta cómo supera las limitaciones biológicas y sociales para adentrarse en el mundo ilimitado y sin restricciones de las palabras y las imágenes.
Debido a las influencias que obtuvo de sus primeras lecturas de poemas franceses como los de Hugo, Darío escribe con un tono absolutamente romántico, que me fascina y me gusta mucho. Como he dicho, podemos ver personificaciones en todos los lugares en esta poema. Aunque Darío plantea contradicciones y conflictos, sin embargo los presenta de forma muy suave y melódica. Sus imágenes se componen de elementos hermosos y quietos, como los astros y la luna, el barco de sueño, el cisne, y la Bella-durmiente. Sus colores son frescos y puros, como la verde palma y el blanco peristilo. Todo esto se mezcla a producir una atmósfera de ensueño tan tranquila.
“Yo persigo una forma” es una búsqueda de perfección y belleza, sino también un viaje a una resolución entera. La poema es representada del modernismo, y nos muestra los conflictos y dudas del poeta en flujos de imágenes hábiles.
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