El Mundo es Ancho y Ajeno (parte 1)

Una de las diferencias más marcas en la obra El Mundo es Ancho y Ajeno de Ciro Alegría es el capitulo introductorio, Rosendo Maqui y la Comunidad. A mi parecer esto se debe a dos factores.

Primero, desde el inicio de la obra, se puede ver que existe un narrador que nos está contando la historia de Rosendo Maqui, pero la forma de introducirnos no es meramente desde un punto de vista ajeno. El narrador nos ayuda a construir una idea de como es que Rosendo Maqui piensa y es visto en su comunidad. Eso se logra a través de las tres diferentes historias que el narrador nos cuenta sobre como Rosendo se convirtió en alcalde. Por ejemplo, cuando Rosendo Maqui decide por terminado el problema de la cacería de Abdon, el narrador nos ha explicado el raciocinio de este y la admiración de los demás – “Piensa derecho y dice las cosas con güena palabra. Sería un alcalde de provecho” (pág. 30).

Segundo, a diferencia de las historias leídas, en El Mundo es Ancho y Ajeno se puede encontrar referencias a varios eventos históricos que hace que la historia de Rosendo, de cierta forma, parezca la historia de un personaje real. No solo da un contexto a la obra, pero nos explica al lector de como estos eventos afectaron la vida del campesino. Algunos de estos eventos son los siguientes:

  • La abolición de la esclavitud del gobierno de Ramón Castilla. Es la primera vez en la historia que se menciona la palabra ley y esta al mismo tiempo es repetida ocho veces en la misma página. La repetición se usa para darle énfasis a la injusticia de esta ante el campesino. Esto se puede ver en la siguiente cita, “Cuando un hacendado habla de derecho es que algo está torcido y si existe ley, es sólo la que sirve pa fregarnos” (pág. 34). A pesar de que a Rosendo se le muestra como una persona culta, admite que existe la posibilidad de leyes que los beneficien.  Adicionalmente, esa misma escena refleja lo centralista/costeño que es el Perú a través de las leyes promulgadas. Por ejemplo, la ley de la abolición de la esclavitud solo era aplicada a las personas afrodescendientes que no se podían encontrar en la sierra ni en la selva como se puede en la siguiente cita, “Ya la había suprimido un tal Castilla, junto con la esclavitud de unos pobres hombres de piel negra a quienes nadie de Rumi había visto” (pág. 34).
  • Salario mínimo. Con este dato se nos da posibilidad de poner un contexto a la situación del país. Durante la década de 1910, hubo mucha conmoción social y al cabo de 1916, se tuvo que promulgar la ley de salario mínimo, protección al trabajador, a las mujeres y los niños. Es en este contexto que personalmente pienso que Rosendo se entera que el gobierno esta tratando de progresar, pero no tiene el suficiente poder al tener que contrarrestar el poder de los hacendados. Por eso, luego los mismos campesinos se van a tener que rebelar violentamente.
  • Guerra del Pacífico. Es aquí donde el contraste que Rosendo sabe mucho, pero al mismo no sabe de todo reaparece – “Por mucho tiempo se habló de que había guerra con Chile. Diz que Chile ganó” (pág. 40). En esta escena, nos cuenta la violencia ejercida ante el campesino por medio de obligación de pagos o incluso violación sexual hacia las mujeres andinas por parte de los “azules” que representan a los Limeños/mestizos.

Finalmente, me gustaría agregar que Rosendo desde el inicio de la historia desprecia el rol de la ley en la vida cotidiana. Esto crea el dilema de que Rosendo hace las funciones de un juez en su comunidad en base a leyes no tipificadas y buena fe, pero no desea tener leyes de otros.

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Huasipungo

Siendo un lector internacional, el papel de Mr.Chapy en Huasipungo me pareció el mas interesante. Es un “yanqui”, al quien solo le interesa lucrar. No importa las consecuencias o quien sufre. Mr. Chapy es una metáfora para el capitalismo americano, específicamente es una metáfora para el impacto que tuvo la explotación capitalista en América latina en el siglo XX. Mr. Chapy en la novela es un marionetista que controla a la elite ecuatoriana representada por Alfredo y Julio Pereira. Lo interesante es que esta relación de poder se puede observar en el mundo real.

Un ejemplo que puedo escoger de una multitud de casos es el ejemplo del United Fruit Company en Guatemala. En 1954, la CIA lideró un golpe de estado en Guatemala, que derrocó al gobierno de Árbenz. la CIA remplazo a Árbenz con el coronel Carlos Castillo Armas como el nuevo presidente del país. Armas devolvió rápidamente todos los terrenos en disputa al United Fruit Company. El nuevo presidente comenzó su mandato como servidor leal de los Estados Unidos. Además, ofreció voluntariamente sus ‘flexibilidades’ al vicepresidente Nixon, declarando: “dime qué quieres que haga y lo haré”. Uno podría tener la idea que el personaje de Mr.Chapy es una exageración del papel que jugaron las compañías estadounidenses en América latina, pero la realidad es que Mr.Chapy es una subrepresentación de lo que de veras ocurrió en América latina.

Lo que también demuestra Huasipungo es como la elite de Ecuador ve a Mr.Chapy, es decir no solo le ven como alguien quien les puede traer mucho dinero, pero también como los que pueden elevar a Cuchitambo a un nivel económico y social considerado como ‘civilizado’. Asi es como lo explica Alfredo Pereira: “Ya vienen los gringos. Ojalá en manos de esos hombres dominadores del hierro, que han sabido arrastrar el carro de la civilización, se puedan componer estos roscones” (pg. 109). También demuestra como a través de la historia el intermediario entre Mr. Chapy y los indígenas es la elite ecuatoriana, esto hace que Mr. Chapy nunca este en una posición donde entra en conflicto con los que esta explotando, y el conflicto se convierte en un conflicto que resembla a una guerra civil. Es decir, una guerra entre ecuatorianos. La realidad es muy diferente por que sin Mr. Chapy, no intentan de quitar a los indígenas de sus huasipungos. Además, Alfredo el terrateniente de los huasipungos sabe que no es buena idea de meterse entre los huasipungos y los indígenas. En una conversación con su tío Julio revela esto. “Se hará lo que buenamente se pueda. Los indios no querrán salir de sus huasipungos (…) Recuerde usted los levantamientos que ha tenido que sufrir mi pobre padre por la misma razón. A ese pedazo de tierra que se les presta por el trabajo que dan a la hacienda, lo toman con gran cariño, y levantan su choza, cultivan su sementera, cuidan de sus cerdos, sus gallinas y cuyes.” (pg. 12). Esta claro que sin la influencia de Mr. Chapy, la polémica que se ve en la novela no ocurre. Porque, aunque Alfonso también explota a los indígenas, el sabe que hay una línea muy fina que si cruzan resultara en una caída del sistema que ha sido procurada para mantener la paz, pero al mismo tiempo de beneficiarse del trabajo de los indígenas.

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Huasipungo

El abuso extremo de la gente indígena y despreocupación por sus vidas—excepto como trabajadores—se parece en todo el texto, pero empieza con la falta de leche para los bebés:

“El Guagua coloradote vaciaba los senos de la nodriza cada tres horas, con chupeteo incesante, sin dejar nada para el hijo enclenque de la india. La sonrisa del niñito parecía desafiar a todos los niños de la comarca a un maratón de mame. Su primer contrincante iba quedando día a día en huesos” (24).

Los Pereiras están quitando y sacando todo lo que puedan de las indígenas, aún desde su nacimiento. El bebé de los terratenientes, como sus parientes, toman todo hasta que queda nada para la gente indígena. La falta de leche como metáfora para el codicia y consumo de los terratenientes, me parece saliente en contraste con el abuso que continua a lo largo del texto—que los terratenientes literalmente están absorbiendo toda la vida de las indígenas. Al empiezo—en su búsqueda para una nodriza apropiada, las mujeres indígenas querían la posición y el tratamiento mejor con que lo ha venido. Aunque, al final, ellas no tienen nada para alimentar a sus propios hijos, ni a ellos mismos. La imagen de los dos bebés—una que toma todo, cuando el otro se muere de hambre, se establece la escena para todo que ellos van a suceder en la novela.

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Huasipongo

Encontré que muchos aspectos de este libro todavía prevalecen hoy. Por ejemplo, los hombres blancos que toman de las indígenas, tierras indígenas se compran y venden sin tener en cuenta a las personas que ya viven allí, como la historia de los indígenas de Canadá. También, el efecto del capitalismo, específicamente el capitalismo blanco, en una sociedad latinoamericana. Existe el tema del abuso de los indígenas y verlos como bárbaros porque no son civilizados como lo son los europeos. Todos estos temas principales se comparten con Aves sin nido

Me parece muy interesante cómo se ve la iglesia en las novelas que hemos leído. Aquí, otra vez como en Aves sin nido, el sacerdote es adúltero y muy codicioso. Tengo curiosidad por ver si este tema se repetirá en las próximas novelas. También se repite esta idea de “mestizo / a” de Raza de bronces.

El hecho de que tanto se comparte temáticamente a lo largo de estas novelas me hace preguntarme qué tan mala fue la situación en estos países. Algo no aparece en todas partes sin una causa justa.

Me gustó mucho la frase “se dijo a sí mismo con toda la emoción y el misterio de una novela romántica”. Es un poco como metaficción ya que está usando este dentro de una novela.

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Huasipungo

Uno de los temas que me fascinó en Huasipungo es el tema de la movilidad. Desde el principio vemos contrastes entre la vida acelerada de Quito con automóviles lujosos y calles de cemento que permite transporte rápido y los pueblos indígenas con calles lodosos donde se estancan. En el camino a mula que toma Don Alfonso con su familia, nos damos cuenta de la “falta de progreso” que tiene los pueblos indígenas. El texto nos describe el camino como lodoso, “El lodo del páramo donde se sumen las bestias, donde la velocidad se enreda en el fango” (13). La velocidad y el “progreso” de la capital se estanca cuando pasa por las montañas. 

Las primeras descripciones de Tomachi también se describe el pueblo como un lugar lodoso: “El invierno, la montaña y la miseria han hecho de Tomachi un pueblo de lodo, de basura y de acurrucamiento” (16). La suciedad, el lodo y la falta de movilidad adecuada resulta en un pueblo inmóvil. 

El tema central de la carretera parece dar los pueblos una oportunidad de “progresar”, pero obviamente el progreso viene con un precio y el precio es demasiado alto. La pérdida de vida en búsqueda del progreso a través de la carretera es terrible. Lo interesante del texto es que el lodo impide “el progreso” de la carretera, pero a la vez es parte del “progreso”. Al ver un indio hundirse en el lodo, el ingeniero le dice a Don Alfonso “Mire como empiezan a hundirse. Ahí tiene usted un indio perdido. Es el primero, pero no será el último” (62). El costo de vida es algo implícito en la construcción de la carretera y por lo tanto, el “progreso” implica una pérdida de vida también. El progreso es tan bárbaro como el pueblo lodoso. La dialéctica de la barbaridad y el progreso se enreda en la novela.

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Huasipungo

El Huasipugno es ena obra que refleja al sistema de encomiendo, pero con la diferncia de que establece  una pseudo libertad economica en la propiedad correspondiente a la otorgada al indigena, cual en realidad era administrada por el “huasipugnero”/patron. Pseudo libertad economica. porque dicha libertad era inexistente. Al punto, de que el trato al indigena era de devaloracion y deshumanizacion mediante actos de violencia y discriminacion, cuales dentro de la mentalidad del asignado administrador era justificado. Como ejemplo podemos observar en la obra el paralelo entre los indigenas y las bestias de carga, por otro lado, las mujeres son simplificadas a su tarea  de procreacion. El sistema utiliza “incentivos” para incrementar el valor de la mano de obra del indegena, a pesar de que es una clara manipulacion porque no hay lugar para mobilizacion socioeconoimica. Es la normalizacion de la opresion y del sistema de exclavitud indigena para legitimizar el sistema. La identificacion del autor con el indigena es un tipo de mistificacion puesto que la idetidad mestiza interpreta  la realidad pero no  experimenta la situacion de explotacion del indigena, la libertad del indigena se encuentra atada a su relacion/deber con labrar la tierra. El termino “huasipugno” utiliza el indigenismo para legitimizar la participacion del trabajador, aunque realmente define la apropiacion cultural  en un prototipo de reforma agraria.

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Huasipungo

No creo haber leído una historia con muchos “carajos”. El diálogo y el diálogo interno en Huasipungo es increíblemente vulgar y violento, especialmente proveniente de la boca (y la mente) de los hombres. Desde el principio, se nos presentan los muchos pensamientos y dichos de los personajes, como Alfonso Pereira (no se si él es blanco pero tiene hacienda) y su enojo cuando se da cuenta que su hija está embarazada por un hombre indígena. El narrador es una tercera persona omnisciente, por lo tanto, podemos ver los pensamientos de cada personaje; por eso, vemos mucha objetividad a través de la subjetividad, pero también la realidad de la situación indígena. 

El narrador también muestra mucho diálogo y onomatopeya que no está presente en los otros trabajos que hemos leído en clase. No solo hay un flujo de palabras, sino también un flujo de conciencia y pensamientos. Esto lo vemos mucho con Rodríguez y Don Alfonso y cómo hablan de una manera degradante y despectiva hacia las cosas naturales que los rodean y los objetos que interrumpen su “estilo de vida cómodo” o que les causa “problemas”. Para Don Alfonso vemos esto cuando hay un perro que lo molesta o cuando busca a Cunshi. En la escena en la que está buscando a Cunshi y dice repetidamente su nombre, vemos su flujo de pensamientos; el narrador usa muchas elipses, espacios y pensamientos que fluyen libremente (sin restricción/filtro) como una persona tendría naturalmente. Esta apertura en el diálogo también le da a este libro su propio estilo y le da “autenticidad” y “realidad” con su tema de indigenismo. Con este diálogo, el narrador integra el dialecto indio y sus palabras, tal vez incluso jerga, por lo tanto, para comprender totalmente una frase o palabra que un personaje se usa, necesitaba ver el contexto y el tono, y podía deducir a que se refiere el personaje. No hay humor, pero la mayoría de las personalidades son evidentes a través del diálogo del personaje. Por ejemplo, hay mucha expresión de los sentimientos; dolor, angustia, alegría, pena (repetición de expresiones, signo de exclamación, nombres, preguntas retórica (confusión)). Sin embargo, como se trata de una novela indigenismo, el maltrato y la subyugación de los pueblos indígenas en Ecuador prevalecieron por la forma en que sufrieron abusos físicos pero también emocionales (a través de las palabras). Por esta razón, creo que las palabras y el diálogo tienen un papel importante en esta novela.

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De la letra a la cámara y viceversa: Tecnologías de escritura (II) en Huasipungo de Jorge Icaza

Huasipungo (1933) comienza con preguntas de Alfonso Pereira: “¿De dónde salen tantos impuestos? ¿De dónde? —se pregunta a menudo” (9). Atosigado por deudas y luego de una visita a su tío, Pereira decide modernizar sus tierras con una carretera para luego entregárselas a un inversionista gringo, Mr. Chapy. El drama de Pereira es ridículo y la historia de Huasipungo trágica. Como la contradicción con la que inicia el día de Pereira, ridiculez y tragedia hilan el relato. Esto sólo es posible porque las intervenciones de todos los personajes están acompañadas de acotaciones,que en guión son las indicaciones que los actores siguen para conmover al espectador con su interpretación. Entre narrador y personajes, la narrativa trata de con/movernos.

La novela está dividida en fragmentos, escenas. Las intervenciones del narrador normalmente están en presente y son verbos ilocutivos (afirma, se pregunta). ¿Por qué tantas acotaciones en el presente si mayormente una narrativa usa el pasado? Más que teatro o novela, Huasipungo narra como el cine. Antes de construir la carretera, en la chichería se dice: “—¡Pero cuáles! —grita la borrachera de don Alfonsito. Empezaron a danzar como en escenas superpuestas de cine, los moradores de la comarca […]” (42). Como musical hollywoodense, la construcción de la carretera se convierte en un set de filmación donde el tuerto capataz es un camarógrafo explotador que va sacando o metiendo a los indios de/a escena: “Entonces el tuerto se apresura en hacerles conducir a la tienda de campaña donde se les arropa con ponchos y se les da a beber un brebaje preparado con aguardiente” (60).

El cine requiere (re)producción en serie donde todos somos productores y productos. En la narrativa los indios son satisfechos por espectáculos (pelea de gallos [65]) y luego explotados hasta la extenuación. Igualmente, los indios son espectadores de su desgracia: “Una vez más los indios verán por sus propios ojos que el robo […] sólo conduce [a]l látigo, el castigo […] (108). No obstante, los indios dejan de ser espectadores y de seguir el script; el narrador deja de acotar e incluso toma un bando: “En nuestras entrañas […] hay fuerza […], nosotros llevamos la tierra fecunda en nuestras entrañas” (116). El cine “rompe la cuarta pared”, la literatura abre un umbral que nos incluye, en este caso, en el grito con que cierra la novela. De lectores pasamos a un nosotros neutro, pero ¿estaremos cómodos dentro de esa multitud?

Huasipungo

Huasipungo de Jorge Icaza no pierde el tiempo en la construcción del conflicto en la historia y vemos que los problemas siguen a Alfonso Pereira, el dueño de la hacienda Cuchitambo. Una de las cosas que me llamó la atención cuando estaba leyendo este libro es el lenguaje. En comparación con las novelas anteriores que hemos leído ésta es muy explícita. La explotación no se esconde detrás de palabras coloridas o poéticas. Es tan duro que a veces es irreal y difícil de leer. Lo explícito de esta novela hizo preguntarme, ¿a qué audiencia estaba escribiendo Icaza? 

La historia comienza cuando Alfonso admite estar endeudado y con un problema de honor (su hija va a tener un bebé de un cholo). El tío de don Alfonso es Julio Pereira a quien le debe 10,000 sucres y este le manda a Cuchitambo a construir una carretera la cual facilitará la explotación del petróleo en esas tierras. El encargado de sacar el petróleo es Mr. Chappy uno de los gringos. Icaza cuenta la historia sobre los crueles y despiadados maltratos que reciben los indios, en sus tierras llamadas Huasipungos. La inhumana brutalidad de tratar con los indios está bajo el mando riguroso de don Alfonso Pereira y sus aliados el cura Uzcátegui y los del gobierno.

Don Alfonso abusa sexualmente a Cunshi (la esposa del indio Andrés) y después de abusarla dice, “¡Oh Que asco! Son unas bestias, no le hacen gozar a uno como es debido. Se quedan inmóviles como si fueran vacas muertas. Está visto, es una raza inferior” (34). También abusaba sexualmente (desde pequeña) a Juana, la mujer de Jacinto. Una noche que estaban bebiendo en la casa de Jacinto y se acabó el alcohol manda a Jacinto a la hacienda por más alcohol y él junto con el cura abusan sexualmente de Juana. Los indígenas sufren con niguas en los pies, duermen al aire libre,bajo la lluvia, en el lodo, con frío, en la suciedad, paludismo, etc. La tempestad es horrenda tanto como sus terratenientes. La muerte les persigue constantemente, mueren muchos por la tempestad, estaban cansados, los embriagaban (con fermentaciones mezcladas con orines y carnes podridas), los azotaban y continuaban trabajando. Algunos se hunden en pantanos, la muerte sigue cerca constantemente, la corriente arrastra cuerpos muertos de niños, sigue intolerante. Es depresiva la vida para los indios, sienten hambre y no obtienen nada para sobrevivir. 

El maltrato que Don Alfonso muestra hacia los indígenas es repugnante. Personalmente, no creo que lo que ha hecho se puede justificar. Sin embargo, Don Alfonso parece estar en una paradoja. Para Don Alfonso la falta del dinero es su mayor problema y el amor al dinero su mayor motivación. Les dejo a todos con la pregunta, ¿podemos justificar si todos los actos atroces de Don Alfonso son para resolver sus problemas familiares o si él es sólo un hombre sin corazón?

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Huasipungo: la religión como excusa explotadora

Cuando leemos un libro lo normal es sentir cierta cercanía hacia uno u otro personajes y, al mismo tiempo, alejarnos de otros. Desde el principio, de hecho, nos hallamos con personajes que no podemos aguantar por necesarios que sean en términos de narración. Con Huasipungo de Jorge Icaza, me ha pasado lo mismo. Página tras página, se acumulaban las razones por las cuales sentía cierta repulsión hacia algunos personajes. Me gustaría hablar de uno en particular: el cura.

El cura es una de las figuras principales de la novela y está en el centro del tema de la explotación. Se trata de un ser repugnante que siempre vemos aprovechar del respeto de los demás y de su rol de guía espiritual para poder satisfacer todos sus deseos, tanto los sexuales como los económicos relacionados con su sed de poder.

El primer episodio en el que el cura aprovecha de su rol de poder es cuando, junto con el terrateniente, (otro avieso personaje) viola a la indígena: “El cura y el terrateniente sólo esperaron que la noche se acabe de tragar los últimos pasos de la mula, para mirarse con una vieja complicidad. Un guiño hacia la cocina donde estaba la Juana. […] Era inútil ofrecer resistencia”. Sabemos que no es la primera vez que algo así pasa e intuimos que no va a ser la última, sin embargo, lo más brutal es que los dos explotadores presentan el episodio como un acto debido por parte de sus víctimas, éstas pertenecen a una raza inferior cuya primera tarea es la de servir a sus “superiores”.

Otro aspecto profundamente perturbador es que el cura utiliza su posición y su poder para explotar económicamente a los indígenas. Los indios son las fuentes primarias de fuerza laboral y de dinero y el cura usa la carta de la religión para asustarlos y sacar provecho. Les amenaza con trágicos finales y de tal manera los fuerza a pagar más dinero por todo (incluso un entierro): “Indios salvajes que no quieren seguir el camino de Dios, que no quiere civilizarse, tendrán el infierno” y otra vez “¿Qué son veinticinco sucres en comparación de la vida eterna? ¡Nada! ¿Qué son quince sucres para que las almas tengas la esperanza de salvarse? ¡Nada!” o les pide más esfuerzo físico: “Por cada metro que avancen los trabajos taita Dios sonreirá”.

La religión se convierte entonces en la excusa ficticia, en el eje vertebrador de la explotación de la que el libro trata tan brutalmente.