Some posts about the Andean novel, to go with a course by that name:
El mundo es ancho y ajeno
El mundo es ancho y ajeno tiene similares temas a las otras novelas que hemos leído en esta clase. Sin embargo, el desarrollo de los personajes es mucho más detallado. En particular me intereso mucho la historia de Fiero Vásquez, un delincuente que oscila entre la línea del bien y el mal. En el capitulo cuatro el lector aprende sobre la historia de Vásquez. Alegría cuenta como la descendencia a la vida de un delincuente empezó cuando Fiero era pequeño, y vio como su vecino, Don Malaquías, golpeo a la madre de Vásquez. Vásquez, no se lo pensó dos veces y acuchillo al vecino abusivo. Desde entonces vivió una vida en fuga. Fiero se convirtió en un salteador de caminos. La vida de proscrito le iba bien hasta que un día le dispararon con una escopeta en la cara y tuvo que huir en caballo hasta encontrarse a la doña Elena Lynch (que por cierto es el nombre de la abuela de Ciro Alegría). Ella cuido de él, dándole de comer, un lugar para dormir y una nueva perspectiva de la vida, donde hay la posibilidad de ser un individuo que respeta la ley. Y eso es lo que ocurrió, el Fiero fue empleado por Teodoro, el esposo de Elena, con la promesa de que no recayera en el lado oscuro. Eventualmente, el Fiero pudo comprar su propio terreno, se caso y tuvo un hijo. Todo parecía ir de maravilla hasta que, en un incidente de defensa propia, mato a un desconocido y de nuevo, estuvo en la fuga, escondiéndose de la policía. Cuando volvió a casa aprendió que su esposa había sido violada y encarcelada por la guardia civil y su hijo estaba muerto. Este episodio tuvo un impacto tremendo sobre el Fiero y volvió a la vida en el otro lado de la ley.
El personaje de Fiero Vásquez me resulta muy interesante, primero por que es la primera novela en la que el desarrollo de los personajes es muy notable y los personajes tienen más dimensiones allá de la trama del libro. Por ejemplo, el único desarrollo de personajes que vemos en aves sin nido o raza de bronce ocurre al final cuando finalmente se rebelan ante sus opresores. Pero en el mundo es ancho y ajeno los personajes son tridimensionales. No son solo buenos o malos, sino que, más que no, caen en la zona gris y el autor se deshace del concepto absolutista de que un personaje o es bueno o es malo y no es capaz de ser ambos. Me gusta específicamente el Fiero porque plantea la pregunta; cuanta injusticia y opresión es capaz de soportar un individuo hasta que se de cuenta que el sistema del que forma parte no le beneficia? Creo que la perspectiva del Fiero muestra la historia de un individuo que de verdad intento rectificar errores que cometió en su vida y vemos un intento real de formar parte de la comunidad, pero la corrupción y la desigualdad presente en el sistema social causan que regrese a una vida de proscrito.
El mundo es ancho y ajeno —mis pensamientos
—Mea maximus culpa—olvidé empujar ‘Post’ anoche…
Así que estoy cerca del punto de mitad de El mundo es ancho y ajeno, varias cosas me han llamado la atención.
Algo que Jean Franco escribió, en su libro An Introduction to Spanish American Literature ha resonado conmigo a lo largo de la lectura de El mundo es ancho y ajeno hasta ahora. Escribe que en el canon de la novela indianista que “it has been written entirely by non-Indians” y que “realism was an instrument of achieving accuracy” (242). Si el corpus de este género ha estado compuesto por no-indios, ¿cómo es el realismo un instrumento de la exactitud? Los autores, ambos Icaza y Alegria, llenan sus narrativas con su noción percibida de los indígenas y las actitudes del noindios hasta los indios. En Huasipungo, eran menos venerados que el ganado, lo que francamente hizo gatear mi piel. Y en El mundo, mientras lo he disfrutado hasta ahora, todavía hay un autor noindígena que nos proporciona un punto de vista indígena.
Como alguien que ha sido marginado toda su vida por ser gay, y habiendo vivido en las calles de Toronto como un joven gay, he experimentado marginación. Todos los que han sido marginados tienen una historia única que contar. Lo que siempre me ha molestado es cuando las heterosexuales cuentan historias de las experiencias gay, por ejemplo, lo seguro que es para las personas LGBT en Vancouver (¿cómo lo sabrían?), o cuando las personas hablan de las situaciones difíciles y las necesidades de los sin techo, cuando no tienen ninguna idea de cómo es. Claro, están bien intencionados en su apoyo a la comunidad LGBT o de las personas sin hogar, pero a menudo hay falta de autenticidad. A menos que se haya experimentado la falta de vivienda o se haya experimentado homofobia, ¿cómo se sabría lo que es experimentarla? Después de leer la selección anterior y esta también, he cuestionado la autenticidad de la representación indigenista y su tratamiento dentro de la sociedad.
Estaba preocupado después de leer Huasipungo que me horrorizaría con otra novela andina que me haría perder la poca fe que me queda en la humanidad, pero por desgracia, hasta ahora estoy gratamente sorprendido. Lo que es diferente: en “El mundo” hay una presencia de la mente y el punto de vista de los indígenas como personas clave en la trama, el escenario y el desarrollo del personaje. Nos metemos en los pensamientos del Rosendo, especialmente en la primera parte, donde está reflexionando sobre su vida y experiencias hasta ahora. Y aunque esta novela está escrita por un autor no indígena, todo aparece un poco más sondable; sin embargo, todavía me pregunto lo auténticamente real que es.
El mundo es ancho y ajeno (1)
Algo que me interesa en El mundo es ancho y ajeno, específicamente en comparación con Raza de bronce es la caracterización de toda una comunidad. Cada capítulo es como una viñeta que nos da la oportunidad de aprender la historia y conocer la gente de Rumi—construyendo y ilustrando toda una comunidad. Pero al centro de toda la narrativa, y todas las viñetas es Rosendo Maqui quien se describe como, “El indio Rosendo Maqui estaba encuclillado tal un viejo ídolo. Tenía el cuerpo nudoso y cetrino como el lloque—palo contorsionado y durísimo—porque era un poco vegetal, un poco hombre, un poco piedra” (9). Mientras que los otros personajes son móviles desde Lima, hasta la selva por al caucho, Rosendo Maqui es una parte de la tierra, y el centro o pilar de Rumi. Su conexión con la tierra y su dedicación a trabajar la tierra ante de todo (y su dedicación al San Isidro ante todos otros), viene en contraste con Huasipungo y Raza de bronce, cuando la tierra fue ligada con la mercancía y el intercambio. Aquí, Rosendo Maquí es parte de la tierra, y los productos que vienen de la tierra son para beneficiar a su comunidad, no para participar en la mercancía o la economía.
A pesar de que Aves sin nido fue el solo historia de amor que hemos leído, para Rosendo Maquí, eso es una historia de amor con la tierra, y con su comunidad:
“El cerro Rumi era a la vez arisco y manso, contumaz y auspicioso, lleno de la gravedad y bondad. El indio Rosendo Maqui creía entender sus secretos físicos y espirituales como los suyos propios. Quizás decir esto no es del todo justo. Digamos más bien que los conocía como a los de su propia mujer porque, dado el caso, debemos considerar el amor como acicate de conocimiento y la posesión. Sólo que la mujer se había puesta vieja y enferma y el Rumi continuaba igual que siempre, nimbado por el prestigio de la eternidad” (8).
Para Maquí, especialmente después de la muerte de su esposa, Rumi es su gran amor. Hay leyendas andinas sobre el amor entre dos montañas—y como se describe a Maquí como un “un poco vegetal” y “un poco piedra”, ¿puede ser que él representa algo más que solamente el alcalde de Rumi? Además, en una lucha por la tierra—que fue rodeada por haciendas– ¿puede el amor realmente estar el acicate de la posesión? Cada capítulo termina en una voz narrativa amenazante, presagiando lo que va a suceder en el texto. Con el perspectivo indigenista de Maquí, con su respeto y amor por la tierra, me interesa la idea de posesión en la segunda mitad del texto—porque, me parece que más de una comunidad o el amor por la tierra—la posesión sería lo aquí que no se puede ganar con el amor.
“El mundo es ancho y ajeno”- Parte 1
A simple vista
A través de una comparación de “El mundo es ancho y ajeno”, por Ciro Alegría, con las anteriores novelas que hemos leído para este curso, se podría concluir que un método común para representar al indigenismo es el uso de la relación comunidad-individuo. Por ejemplo, esta relación en particular es de vital importancia para construir una psicología realista del indígena, según Alegría, facilitando la consolidación de las relaciones entre personajes y autentificando su identidad cívica dentro del imaginario popular de la comunidad “Rumi“.
El individuo político se define y adquiere agencia mediante su comunidad. Siguiendo esta postulación, en la novela de Alegria, se puede observar que los pobladores de la comunidad “Rumi” se organizan para establecer sus propias instituciones, por ejemplo su alcaldía personificada en el elegido Rosendo Maqui y el proyecto de escuela de este. Estos ejemplos de situaciones en la novela que hacen referencia a un problema clave dentro del proceso de inclusión social de los pueblos indígenas durante el siglo XX, cual es el abandono legal del colectivo político indígena. El ordenamiento de las autoridades propias es dentro de la comunidad “Rumi” un proceso que reúne elementos dialécticos, democráticos y autodidactas. Hay una estrecha participación ciudadana dentro de sus instituciones y tradiciones culturales, cual, a su vez, dignifica y legitima dichas autoridades.
Por otro lado, la organización política preexistente dentro de la comunidad no es reconocida por otros sistemas políticos, intensificando una jerarquía de índole pigmentocratica, y creando una distancia física y figurativa entre la comunidad y sus elementos, y el gobierno centralista peruano. Consecuentemente este es un proyecto político indígena ilegitimo, la comunidad carece de jurisdicción sobre sus propiedad lo cual facilita el juicio de reinvindicacion. La despropiación en Rumi es una reflexión del colonialismo, de la idea de un “terra nullius” cual se consigue a través de la eliminación de cualquier rastro histórico del indígena.
También, la reinivindicacion del indígena es un ángulo interesante para analizar las intenciones del autor en el desarrollo de la forma y fondo de la novela. “El mundo en ancho y ajeno” es la interpretación antropologica de la vida indígena para un publico no indígena. Existe una yuxtaposición de momentos que apelan al misticismo como en este fragmento, <<Adrián es agarrado por un temor que nace de viejas historias en las que se mezclan fantásticos conciliábulos de diablos y duendes en la oscuridad del cañón formado por esas piedras>> o la duda sobre si en realidad el “mal agurio” y la muerte de la esposa de Rosendo es una herramienta para trasladar la narrativa al campo de lo real magico o un intento de puerilizar la cosmologia de Rumi.
El mundo es ajeno y ancho parte 1
Creo que la tierra (o patria) es una parte de la identidad para muchas sociedades. En El Mundo es Ancho y Ajeno vimos como eso es de verdad para los indígenas de Perú. Me gusta como el autor habla de lo que hay en el mundo. Cada humano tiene su lugar especial en el mundo y creo que se puede simpatizar con la gente de esta novela. Me siento casi como en muchos casos los europeos (O colones, los que tienen privilegio en la sociedad,) se tratan el indígena como una inconveniencia. Los valores, las creencias y como lo que buscamos justo cambia en cada cultura a cada punto de visto. Pienso que la novela muestra como hay injusticia en como la vía europea es usada con la gente Quechua y no le sirve bien (si por verdad hace lo contrario). El concepto de la tierra y patria es algo que es real para humanos, pero la propiedad y la ley son cosas construidas por nuestras creencias que son parciales a nuestras culturas mismas. Creo que este es muy importante porque cuando hablo con muchos del mundo eurocéntrico sobre de conceptos que hemos creado como sociedad como la propiedad, la hablan en una manera que semeja como es más real y no es una decisión que decidimos. Creo que es muy importante de lo que habla y aunque no es algo que se puede hacer feliz de leer es importante y hay que hablar para cambiar la situación de hoy que era creada por el pasado.
Leyes y fusiles en El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría (primera parte)
Al llegar a Rumi, población en El mundo es ancho y ajeno (1941) de Ciro Alegría, “La gozosa fuerza de [los] músculos [de Rosendo] en la lucha con las escarpadas cumbres” (7) le permite su llegada al poblado. Sin que exista segunda parte, la novela marca un hito luego de la expulsión de los comuneros de Rumi. De la “gozosa lucha” de los músculos de Rosendo, los personajes ahora salen de su pueblo como “los grandes árboles talados cuyas hojas ignoran durante un tiempo los estragos del hacha” (211). De una “lucha feliz” al inicio de la novela, el final del capítulo octavo, parece ser una sublevación frustrada, ¿pero es así?
Los comuneros luchan por sus tierras por medio de litigios. Los alegatos legales en el relato dejan ver que éstos poseen un lenguaje con “un estilo enrevesado más inextricables que matorral de zarzas” (180). No se trata de que los comuneros desconozcan las “leyes”, sino que la propia ley no los beneficia. Desde esta perspectiva, para los comuneros, apegarse a las leyes no implica la resolución de sus problemas. Las leyes y el derecho justifican los despojos, Rosendo dice: “Cuando un hacendao habla de derecho es que algo está torcido y si existe ley, es sólo la que sirve pa fregarnos” (15).
La ley no antecede a la desposesión, sino que la ayuda y en el relato la ley emerge luego de que “[…] llegaron unos foráneos que anularon el régimen de comunidad y comenzaron a partir la tierra en pedazos y a apropiarse de esos pedazos” (15). Estas acciones derivan de violencia y la ley no la soluciona, sino que la prolonga. A contrapunto de la ley, que sólo beneficia a los explotadores, pero no del todo en su contra, los fusiles afectan de forma ambivalente: “Ramón cogió alegre y angustiadamente la carabina […] tenía el peso que había calculado, el necesario” (158). A diferencia de la ley, las armas son justas. Así, el frustrado enfrentamiento al final del capítulo ocho sucede a nivel simbólico. Es decir, al final parece que se agota la lógica destructiva y ambivalente de las armas, con la muerte del Manco; a su vez la lógica oscura de las leyes, con la muerte del abogado, pero también la posibilidad de elegir entre ambas opciones, con la muerte de Mardoqueo. Por otra parte, más que agotamiento hay persistencia en el éxodo, la elección por la vida, la negación de la elección.
El mundo es ancho y ajeno (1)
Quiero enfocar mis comentarios en el primer capítulo de la novela. En el principio de la novela, el narrador nos presenta Rosendo Maqui desde un punto afuera del pueblo y de un punto donde se puede conceptualizar el pueblo entero. Nos dice casi al principio que “desde donde se encontraba en ese momento, podía ver el caserío, sede modesta y fuerte de la comunidad de Rumi, dueña de muchas tierras y ganados” (9). Desde los cerros, Rosendo puede ver todo el pueblo y es donde se puede contar “la historia” del pueblo. Nos presenta varias historias de los personajes, anécdotas y relaciones del pueblo entero. Tenemos una imagen que podemos ver mientras nos explica como es el pueblo. En una manera, el pueblo se presenta como objeto que podemos examinar, tal como un retablo andino que nos presenta un microcosmos que podemos examinar y estudiar.
Al final del capítulo, nos dice que “esa era, pues, la historia de Rumi” (39). Nos ha dado todo el conocimiento necesario para poder examinar el pueblo antes de los eventos venideros de la trama. Justo después de este momento es cuando el narrador se revela por la primera vez al decir: “confesemos nosotros que hemos vacilado a menudo ante Rosendo Maqui. Comenzando porque decirle indio o darle el título de alcalde nos pareció inadecuado por mucho que lo autorizase la costumbre” (39). Entonces en este momento (y en otros momentos donde interviene el narrador más tarde) vemos quien está organizando este retablo. Rosendo vuelve al pueblo y forma parte del retablo. El narrador (tal vez representado por la culebra entra y sale en el camino de la historia, profetizando eventos venideros) ya es libre de empezar la trama y presentar la primera muerte de la novela.
I. La naturaleza como fundamento de la comunidad en El mundo es ancho y ajeno
¿Cuál es el significado de la palabra Comunidad? ¿Qué es una Comunidad? ¿Cómo se forma? Éstas son las primeras preguntas que se me cruzaron por la cabeza al leer el título del primer capítulo de El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría y a las cuales he intentado contestar a lo largo de mi lectura.
Pues, hay un elemento que ya hemos encontrado a lo largo de nuestro recorrido a través de la novela andina y que, sin embargo, se enriquece en su connotación fundadora y de cohesión comunitaria justo en El mundo es ancho y ajeno; me refiero a la naturaleza. En el caso de la obra de Alegría, no estoy hablando precisamente de la naturaleza salvaje (que por ejemplo hemos visto en Raza de Bronce o incluso en algunos puntos de esta primera parte de la lectura), sino especialmente de ese tipo de naturaleza que los indígenas crean a través de su labor (todos están empleados en el mundo de la agricultura) y a través del profundo (y orgulloso) conocimiento de su propia tierra.
Ese tipo de naturaleza trabajada es el primer ladrillo que crea el muro de amistad y pertenencia entre los miembros de esa misma comunidad. No es casual la constante referencia al trigo y al maíz con la que nos hallamos a lo largo de toda la primera parte del libro. Dos son los ejemplos de tal referencia que me interesan particularmente, el primero es una especie de canción/adivinanza: “En el monte monterano /hay un hombre muy anciano: /tiene dientes y no come, /tiene barbas y no es hombre… ¿qué será?” (118), mientras que el segundo ejemplo es una frase casi poética “Una espiga se parece a otra y el conjunto es hermoso. Un hombre se parece a otro y el conjunto es también hermoso” (15). Nos damos cuenta de que la presencia del trigo es fundamental ya que no solo nos sugiere la realidad de un ritual comunitario, sino que también humaniza el trigo y lo deja entrar a formar parte de la comunidad misma (casi como si fuera un indígena más).
No es casual que lo de la naturaleza conectada con la tierra es también el primer nivel que los conquistadores atacan. Amenábar quiere esas tierras de Rumi y consecuentemente mina la estabilidad de la comunidad o, mejor dicho, la existencia misma de la comunidad: “Pero llegaron unos foráneos que anularon el régimen de comunidad y comenzaron a partir la tierra en pedazos y a apropiarse de esos pedazos.” (15). A pesar de todo, apreciable es ver cómo, los indígenas siguen intentado mantener un sentido de comunidad y de dignidad del trabajo: “Los pocos indios cuya tierra no había sido arrebatada aún, acordaron continuar con su régimen de comunidad, porque el trabajo no debe ser para que nadie muera ni padezca sino para dar el bienestar y la alegría.” (15)
El mundo es ancho y ajeno (Primera semana)
Uno de los principales puntos focales (o quizás solamente algo que me llamó la atención) al leer El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría es la tierra, o en otras palabras, la geografía. La historia comienza en la naturaleza con descripciones vívidas y coloridas del paisaje de los Andes.
Existe una relación visible con la tierra y Rosendo Maqui, él presenciaba el paisaje desde las lomas de Rumi y meditaba comparando a la tierra con la mujer “¿Es tierra mejor que mujer?” (8). No creo que esta relación se limite solamente a él es inclusive con toda la gente indígena. Hay una cierta interdependencia entre la tierra y los indígenas y se ha visto a lo largo de todas nuestras lecturas. Es como si la geografía desempeña un personaje dominante. En el libro de Alegría la geografía constituye toda la historia y también refleja la importancia de la cultura Peruana. Rosendo Maqui quería su tierra, esta es la vida de su comunidad y la de él mismo.
Hay una escena al comienzo del libro que también me interesó. Es cuando Rosendo Maqui está mirando a los nativos y los describe como “sus lares nativos” (9). Nunca había visto la palabra antes, así que busqué la definición. Lo que aprendí sobre esta palabra es que los lares en la religión romana se definen como dioses o espíritus que vigilan por la casa o la comunidad a la que pertenecen. Se creía que lares observaron, protegieron e influenciaron todo lo que sucedía dentro los límites de su terreno. Creo que esto es interesante porque se vuelve de nuevo a mi primer pensamiento. Si la palabra lares fue destinada a usarse con esta definición significativa, creo que muestra que los pueblos indígenas tienen una relación muy fuerte con la tierra. No sólo eso, sino que también los coloca en un pedestal, una acción que no se ha dado hacia este grupo de personas porque la sociedad siempre los ha establecido como una minoría.
Parece que siempre me pierdo en las palabras coloridas que describen los paisajes de estas historias. Me gustaría plantear la pregunta de que si el lenguaje colorido, poético y vivo es ¿una herramienta o un un dispositivo literario para disfrazar la injusticia que enfrentan los indígenas? Considerando la lectura de la semana pasada que siento que fue el único libro que no ha usado esta técnica y me hizo sentir emociones mucho más fuertes e intensas.
Es obvio que la geografía tiene un papel importante en este libro y en otros que hemos leído. Nos denota claramente como el hombre depende de la tierra y la tierra le da vida, por medio de sus cultivos, la crianza de sus animales que también dependen de lo que produce la tierra. Tierra que es ancha y ajena, porque nunca nos pertenece, igual que la vida. El humano solo puede sobrevivir en un mundo lleno de atropellos. La injusticia no permite vivir. La vida y la tierra son temporales, porque el hombre al final vuelve a la tierra.